Llegamos sobre las 9 de la noche al aeropuerto de Tan Son Nhat de Saigón (está a unos 7 km del centro), allí hicimos los trámites para entrar al país que ya he comentado antes (tardamos casi una hora en salir), recogimos las maletas y cogimos un taxi pensando que era de los “legales”, los de taxímetro, error! primer timo del viaje y peor momento sin duda (por suerte esto fue lo peor que nos pasó durante el viaje). El taxista pasaba del taxímetro y nos dijo que nos cobraba 20 dólares (una auténtica barbaridad), discutiendo con él medio en inglés (no hablaba apenas) al final nos cobró 12 dólares y llegamos al hotel con un cabreo importante y con un mal rollo nada deseable para nuestro inicio de vacaciones, pero aprendimos mucho! no volvimos a fiarnos de ningún taxista y sólo cogimos taxi cuando fue realmente necesario y pactando el precio o con taxímetro en funcionamiento.
Con el cabreo a cuestas hicimos el check-in y como eran ya cerca de las 11 y estábamos cansados de las 22 horas de viaje, decidimos ir a dormir y levantarnos temprano para aprovechar el día visitando la ciudad. Nos hospedamos en el hotel Spring House (221 Phạm Ngũ Lão) que reservamos por booking desde España (2 noches, 22 dólares por noche). El hotel nos pareció limpio y correcto, con buena ubicación (Pham Ngu Lao, la zona de turistas por excelencia en la ciudad)
Al día siguiente, con el cielo nublado y bastante más frescos de lo que nos esperábamos, empezamos a callejear por Saigón, al ser domingo encontramos que las calles estaban más tranquilas de lo que nos lo habíamos imaginado y sin el caos circulatorio del que tanto se habla. Fuimos hasta el mercado de Ben Thanh y desde allí al museo de los recuerdos de la guerra (la visita me gustó, un tanto dura por las fotos, especialmente las de los efectos del agente naranja). Después fuimos a la zona de la Catedral de Notre Dame y la oficina de Correos, y visitamos el Palacio de la Reunificación.
Oficina de correos de Saigón, al fondo retrato de Ho Chi Minh
Aunque Saigón es bastante moderna y occidental para lo que es Vietnam, todo nos sorprendía e íbamos haciendo foto a todo, sin embargo nos sentimos cómodos desde el primer momento a pesar de lo diferentes que somos culturalmente. Después de comer, en un sitio que encontramos que era como una cadena de sopas y rollitos (muy rico, por cierto), fuimos a la Pagoda del Emperador de Jade (que queda un poco retirado del centro) y luego nos fuimos paseando hasta el paseo que hay al lado del río donde estuvo una hora diluviando (aprovechamos para hacer un café, el café de Vietnam es muy fuerte y muy bueno, nosotros al final lo pedíamos con hielo y leche condensada ca fe sua dá (faltan varios acentos que no me atrevo a poner por hacerlo mal). Para cenar fuimos a uno de los restaurantes que montan por las noches en los laterales del mercado Ben Thanh, no nos gustaron especialmente aunque habíamos leído que se comía muy bien, nos pareció caro y quizás no acertamos en la elección de platos, el servicio tampoco nos gustó, nos hicieron esperar mucho y nos retiraban los platos antes de tiempo.
Con el cabreo a cuestas hicimos el check-in y como eran ya cerca de las 11 y estábamos cansados de las 22 horas de viaje, decidimos ir a dormir y levantarnos temprano para aprovechar el día visitando la ciudad. Nos hospedamos en el hotel Spring House (221 Phạm Ngũ Lão) que reservamos por booking desde España (2 noches, 22 dólares por noche). El hotel nos pareció limpio y correcto, con buena ubicación (Pham Ngu Lao, la zona de turistas por excelencia en la ciudad)
Al día siguiente, con el cielo nublado y bastante más frescos de lo que nos esperábamos, empezamos a callejear por Saigón, al ser domingo encontramos que las calles estaban más tranquilas de lo que nos lo habíamos imaginado y sin el caos circulatorio del que tanto se habla. Fuimos hasta el mercado de Ben Thanh y desde allí al museo de los recuerdos de la guerra (la visita me gustó, un tanto dura por las fotos, especialmente las de los efectos del agente naranja). Después fuimos a la zona de la Catedral de Notre Dame y la oficina de Correos, y visitamos el Palacio de la Reunificación.

Aunque Saigón es bastante moderna y occidental para lo que es Vietnam, todo nos sorprendía e íbamos haciendo foto a todo, sin embargo nos sentimos cómodos desde el primer momento a pesar de lo diferentes que somos culturalmente. Después de comer, en un sitio que encontramos que era como una cadena de sopas y rollitos (muy rico, por cierto), fuimos a la Pagoda del Emperador de Jade (que queda un poco retirado del centro) y luego nos fuimos paseando hasta el paseo que hay al lado del río donde estuvo una hora diluviando (aprovechamos para hacer un café, el café de Vietnam es muy fuerte y muy bueno, nosotros al final lo pedíamos con hielo y leche condensada ca fe sua dá (faltan varios acentos que no me atrevo a poner por hacerlo mal). Para cenar fuimos a uno de los restaurantes que montan por las noches en los laterales del mercado Ben Thanh, no nos gustaron especialmente aunque habíamos leído que se comía muy bien, nos pareció caro y quizás no acertamos en la elección de platos, el servicio tampoco nos gustó, nos hicieron esperar mucho y nos retiraban los platos antes de tiempo.