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Hoy nos tocaba una jornada de mucho coche para visitar los fiordos del este. Al salir de Höfn todavía persistía la niebla que formaba una espesa capa baja sobre la que sobresalían las montañas. Pon un caballo en primer plano y tendrás un motivo muy fotogénico.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Los primeros cien kilómetros discurren por la costa con un paisaje precioso de montañas a la izquierda y acantilados a la derecha. Cada pocos kilómetros hay zonas de parking para hacer una parada y disfrutar el paisaje.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Luego se llega a la zona de los fiordos. Aquí la carretera tiene muchas curvas y partes sin asfaltar. Para llegar al otro lado de cada fiordo hay que dar un gran rodeo. Los fiordos son muy bonitos pero según nos dicen, no tienen la espectacularidad y la verticalidad de los noruegos por lo que a partir del primero ya te van sobrando los demás y sólo percibes la incomodidad de la carretera. Además con tanta curva nuestro hijo decidió vomitar el desayuno. Por todo ello, esta etapa se nos hizo larga, pesada y prescindible.
De todos los fiordos había que decidir cual visitar y a priori habíamos seleccionado 3: Nordfjördur, Mjoifjördur y Sedisfjördur. Pasamos con el coche por Hamarsfjördur con un pueblo pesquero bastante insípido (Djúpivogur) y por Berufjördur (un fiordo literalmente in-ter-mi-na-ble pero rodeado de espectaculares montañas). Desde el fondo de este fiordo se podía coger una pista (939) hacia la ringroad para ahorrar camino, pero no nos atrevimos con nuestro coche.
Luego pasamos por Stodvarfjördur e hicimos una parada en el museo de minerales de Steinasafn Petra, una curiosa acumulación, que no colección, de fósiles y minerales abierta al público. No teníamos tiempo y no entramos a verlo pero desde fuera se veía curioso.
Stodvarfjördur *** Imagen borrada de Tinypic ***
El siguiente fiordo es Reydarfjördur que es uno de los más grandes aunque no muy bonito. Aquí estábamos ya hartos de fiordos y era muy tarde así que desde el fondo del fiordo tomamos la 92 hacia Egilsstadir olvidándonos de visitar Nordfjördur.
Ya cerca de Egillstadir tomamos el desvio a Mjoifjördur, una pista de tierra que a lo largo de unos 7 km fue ascendiendo por un paisaje majestuoso de cascadas a ambos lados de la carretera. Desde lo alto del puerto se tenía una vista maravillosa del fiordo.
Mjoifjördur *** Imagen borrada de Tinypic ***
La bajada, de otros 7-8 km es bastante abrupta con pendientes muy pronunciadas y zonas de poco agarre pero no es peligrosa. A media bajada hay una cascada fantástica llamada Klifbrekufossar compuesta por 8 tramos de caía de agua que vierten su caudal de manera escalonada uno sobre otro. Allí paramos a comer e hicimos un pequeño trekking hasta la cascada.
Klifbrekufossar *** Imagen borrada de Tinypic ***
Luego seguimos bajando hasta el fiordo en cuya orilla hay un buque oxidado muy fotogénico y donde hicimos un pequeño paseo hasta otra cascada cercana. Decidimos no seguir avanzando y volvimos con el coche hasta la 92 y de ahí hasta Egilsstadir.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Allí tomamos la 93 hasta Seydisfjördur. La carretera asciende vertiginosamente y ofrece desde lo alto una maravillosa vista del lago Lagarfljot y sus bosques. Luego atraviesa un puerto entre neveros y lagos para iniciar el descenso al pueblo de Seydisfjördur. Este pueblo es precioso. Está formado por casas de madera del siglo XIX desperdigadas alrededor de un pequeño entrante del fiordo con una coqueta iglesia de madera pintada de azul celeste, todo ello rodeado de montañas nevadas. A lo largo de sus 3 calles hay muchos talleres de artistas con exposiciones de sus obras y tiene cierto aire bohemio. También hay un puerto con una gran terminal para el ferry que llega desde Dinamarca que afea un poco el conjunto.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras un pequeño paseo comenzó a lloviznar y decidimos volver a Egilsstadir (pueblo de servicios feo y soso), lo atravesamos y nos encaminamos a nuestro hotel situado a 10 km al sur en la carretera ringroad.
Tras tomar posesión de la habitación y como era pronto decidimos visitar la cascada Hengifoss, la segunda cascada más alta de la isla, que se encontraba en la orilla norte del Lagarfljot a unos 20 km del hotel (ruta 17 de la Roher). Cuando llegamos allí ya eran las 7 de la tarde y el cielo amenazaba lluvia. Además nos encontramos con la sorpresa de que para llegar a la cascada teníamos una ascensión bastante dura de 2.5 km.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Estábamos muy cansados pero un poco decepcionados por estar todo el día en el coche por lo que decidimos subir un poco para al menos verla de cerca. La subida era muy empinada y tuvimos que arrastrar un poco al nene que a estas alturas sólo pensaba en la Nintendo DS. Las vistas del lago Lagarfljot y el bosque de Hallormsstaður desde arriba eran espectaculares a pesar de la niebla y las nubes oscuras. Se supone que en el lago hay un monstruo como el del Lago Ness pero por mucho que mi hijo buscó, no pudimos verlo. A 1 km de ascensión nos encontramos con otra cascada llamada Litlanessfoss que surge dramáticamente de una formación de columnas de basalto muy del estilo de la Svartifoss y que nos pareció sorprendentemente bonita.
Litlanessfoss *** Imagen borrada de Tinypic ***
Aquí mi mujer y el niño decidieron bajar al coche mientras yo seguía hasta la Hengifoss. La subida era preciosa pero siendo casi las 8 de la tarde, subiendo yo sólo sin cruzarme con nadie, medio lloviendo y con bastante frío y con mi familia esperándome abajo, no pude disfrutarla mucho. Además una vez arriba la cascada me decepcionó mucho porque aunque es muy alta, lleva muy poco caudal y cae en dos tramos, lo que le resta espectacularidad. Así que foto rápida y corriendo para abajo y en 20 minutos estábamos en el coche de nuevo buscando un sitio para cenar bajo una lluvia intensa y a unas horas nada razonables en Islandia.
Hengifoss *** Imagen borrada de Tinypic ***
En la granja nos habían recomendado cenar en un hotel llamado Hallormsstaður situado en el bosque homónimo, el más grande de Islandia (ruta 16 de la Rother) y junto al lago Lagarfljot. El hotel, lleno de grupos de viajes organizados, era muy moderno pero muy acogedor con aspecto de hotel de alta montaña. Cenamos un plato de pasta en un comedor con una cristalera con vistas al lago (y a la pertinaz lluvia) y pasamos un rato muy agradable que nos reconcilió con Islandia de nuevo.
Kilometros recorridos: 400 km
Alojamiento: Eyjólfsstadir Guesthouse (1 noche)
Opinión: Hotel de granja rural con habitaciones sencillas pero correctas con lavabo y espejo. Baño con ducha compartido limpio. Mobiliario barato de Ikea en buen estado. Barata, con la mejor relación calidad-precio del viaje. La granja tiene pinta de centro de convivencias religiosas con carteles de tema católico y una biblioteca de libros religiosos. Incluso tiene una capilla. También hay una sala con juegos para niños. Hay que dejar los zapatos a la entrada y andar descalzo por el interior. La granja está junto a la carretera en plena naturaleza aislada de otros edificios. Desayuno cutre pero correcto. Wifi gratuita pero muy lenta. Parking gratuito en la puerta. Cortinas escasas.