Me hubiera gustado quedarme un día más en Balaton para disfrutar del lago y también hacer alguna otra excursión para conocer un poco más esta zona tan preciosa, pero no puede ser.
Y hoy poco a poco comienza nuestro viaje de retorno. Aún nos quedan muchos días antes de volver, pero en cuanto tomas dirección a España ya cambia la percepción del viaje y vas viendo más cerca el fín de las vacaciones, al menos es lo que me pasa a mí.
Dejamos el camping y vamos hasta el pueblo para cambiar los florines por Kunas, pues hoy tendremos que pagar peajes en Croacia y no estamos seguros de que todos admitan tarjeta.
Como Croacia no es aún de la Unión Europea hay que pasar el control de fronteras. Es 1 de agosto y la cola de coches es ... infinita. Es pesadísimo estar allí esperando, pero no hay otro remedio. Por fin cruzamos a Croacia y seguimos durante 100km en dirección a Zagreb. También paramos para cargar el depósito (9,72kunas/l – 1,31€)
El camping previsto para quedarnos es el Plitvice (340Kunas-2 noches/ 45€), a unos 8km de la capital. Es complicado llegar a él (aquí ni GPS ni leches), está en al borde del autopista, pero en el sentido contrario al que vamos, damos mil vueltas y no somos capaces de encontrar la entrada. Paramos en una gasolinera y deben de estár tan saturados de que todo el mundo que busca el camping pare allí a preguntar, que ya tienen preparado un plano al efecto que indica como llegar y que entregan a la gente.
Gracias a esto llegamos por fin, y podemos armar la tienda y comer a una hora razonable. Preguntamos en recepción como ir a la ciudad, tenemos que coger un bus allí cerca hasta la estación de autobuses y desde allí el tranvía que nos deja en el centro. El billete se saca en el bus y te sirve para ambos transportes (15Kunas / 2€).
Nos bajamos en la plaza Josipa Jelacica, el calor es asfixiante, empezamos a recorrer el centro y llegamos a la Catedral. Seguimos callejeando y vemos la puerta de piedra, la iglesia de San Marcos con su llamativo tejado azulejado, la iglesia de sta. Catalina y su maravilloso interior y el paseo Strossmartre (guiño a Montmartre), donde una colonia de artistas expone sus obras en un mercadillo en el que venden pinturas, esculturas, artesanía....

Paramos a tomar unas cervezas y seguimos visitando la zona alta. Después atravesamos caminando la ciudad hasta llegar a la estación de autobuses, allí tomanos el nuestro y llegamos al camping para cenar.
Como comenté antes, el camping está situado al lado de la autopista muy transitada, por lo que es ruidosísimo. Temo no pegar ojo así que le robo a Samuel una de sus pastillas para el insomnio, sin mucha fe en que me vaya a hacer efecto. No me entero de nada hasta el día siguiente.
Y hoy poco a poco comienza nuestro viaje de retorno. Aún nos quedan muchos días antes de volver, pero en cuanto tomas dirección a España ya cambia la percepción del viaje y vas viendo más cerca el fín de las vacaciones, al menos es lo que me pasa a mí.
Dejamos el camping y vamos hasta el pueblo para cambiar los florines por Kunas, pues hoy tendremos que pagar peajes en Croacia y no estamos seguros de que todos admitan tarjeta.
Como Croacia no es aún de la Unión Europea hay que pasar el control de fronteras. Es 1 de agosto y la cola de coches es ... infinita. Es pesadísimo estar allí esperando, pero no hay otro remedio. Por fin cruzamos a Croacia y seguimos durante 100km en dirección a Zagreb. También paramos para cargar el depósito (9,72kunas/l – 1,31€)
El camping previsto para quedarnos es el Plitvice (340Kunas-2 noches/ 45€), a unos 8km de la capital. Es complicado llegar a él (aquí ni GPS ni leches), está en al borde del autopista, pero en el sentido contrario al que vamos, damos mil vueltas y no somos capaces de encontrar la entrada. Paramos en una gasolinera y deben de estár tan saturados de que todo el mundo que busca el camping pare allí a preguntar, que ya tienen preparado un plano al efecto que indica como llegar y que entregan a la gente.
Gracias a esto llegamos por fin, y podemos armar la tienda y comer a una hora razonable. Preguntamos en recepción como ir a la ciudad, tenemos que coger un bus allí cerca hasta la estación de autobuses y desde allí el tranvía que nos deja en el centro. El billete se saca en el bus y te sirve para ambos transportes (15Kunas / 2€).
Nos bajamos en la plaza Josipa Jelacica, el calor es asfixiante, empezamos a recorrer el centro y llegamos a la Catedral. Seguimos callejeando y vemos la puerta de piedra, la iglesia de San Marcos con su llamativo tejado azulejado, la iglesia de sta. Catalina y su maravilloso interior y el paseo Strossmartre (guiño a Montmartre), donde una colonia de artistas expone sus obras en un mercadillo en el que venden pinturas, esculturas, artesanía....
Paramos a tomar unas cervezas y seguimos visitando la zona alta. Después atravesamos caminando la ciudad hasta llegar a la estación de autobuses, allí tomanos el nuestro y llegamos al camping para cenar.
Como comenté antes, el camping está situado al lado de la autopista muy transitada, por lo que es ruidosísimo. Temo no pegar ojo así que le robo a Samuel una de sus pastillas para el insomnio, sin mucha fe en que me vaya a hacer efecto. No me entero de nada hasta el día siguiente.