Desayunamos en el buffet del hotel, que está muy bien. Hoy toca volver a recorrer la carretera que más detesto, parece que en sentido Francia hay menos tráfico, aún así es horrible circular por ella.
De Piacenza a Ventimiglia son 27,4€ de peaje y el tramo desde la frontera con Italia hasta Aix-en-Provence 20,4€. Conseguimos atravesar Italia sin repostar, qué alivio, allí los precios de la gasolina rondan el 1,90-2€ y 1,70€ para el diésel.
Paramos a comer en un área de descanso, no recuerdo a que altura, que está totalmente equipada, mesas, sillas, columpios, baños (gratuítos e impecables) y hasta duchas! Como siempre, el tráfico en la Costa Azul es tremendo. Desde el coche contemplo la montaña de Sainte Victoire.
Llegamos a Aix sobre las 15.30h y buscamos el hotel B&B. Situado a las afueras, no muy lejos, lleva solo 4 meses abierto por lo tanto está impecable (39€). Descansamos brevemente y salimos a conocer la ciudad. Aparcamos en el centro (2€) y nos encontramos una ciudad anímadísima y abarrotada de gente. Hay muchas tiendas de “temática” provenzal (jabones, aceites, esencias de lavanda, dulces...) y también impresionista, no en vano estamos en el corazón de la Provenza.
Destacan en Aix el Cours Mirabeau, boulevard de aire decimonónico, la fuente monumental en la plaza del General de Gaulle, las plaza d´Albertas (de la que me enamoro), la plaza del ayuntamiento, el magnífico edificio gótico de la Catedral y sobre todo el Pavillon Vendôme y los jardines que lo rodean.
Sobre las 18.30-19 todas las tiendas cierran, pero no se acaba la vida en la ciudad, hay actuaciones callejeras y las terrazas están llenas de gente tomando algo o cenando, casi no hay donde sentarse. Aprovecho, como cada vez que paso por Francia, para tomarme una Orangina, me pregunto por qué un refresco tan rico no ha llegado a España. Al final de la tarde terminamos el día viendo un mercadillo que acaban de instalar en el Cours Mirabeau en el que encuentras todo tipo de productos artesanos. De vuelta al hotel, un poco de olimpiadas y a la cama. Pesan los kilómetros acumulados a nuestras espaldas.
De Piacenza a Ventimiglia son 27,4€ de peaje y el tramo desde la frontera con Italia hasta Aix-en-Provence 20,4€. Conseguimos atravesar Italia sin repostar, qué alivio, allí los precios de la gasolina rondan el 1,90-2€ y 1,70€ para el diésel.
Paramos a comer en un área de descanso, no recuerdo a que altura, que está totalmente equipada, mesas, sillas, columpios, baños (gratuítos e impecables) y hasta duchas! Como siempre, el tráfico en la Costa Azul es tremendo. Desde el coche contemplo la montaña de Sainte Victoire.
Llegamos a Aix sobre las 15.30h y buscamos el hotel B&B. Situado a las afueras, no muy lejos, lleva solo 4 meses abierto por lo tanto está impecable (39€). Descansamos brevemente y salimos a conocer la ciudad. Aparcamos en el centro (2€) y nos encontramos una ciudad anímadísima y abarrotada de gente. Hay muchas tiendas de “temática” provenzal (jabones, aceites, esencias de lavanda, dulces...) y también impresionista, no en vano estamos en el corazón de la Provenza.
Destacan en Aix el Cours Mirabeau, boulevard de aire decimonónico, la fuente monumental en la plaza del General de Gaulle, las plaza d´Albertas (de la que me enamoro), la plaza del ayuntamiento, el magnífico edificio gótico de la Catedral y sobre todo el Pavillon Vendôme y los jardines que lo rodean.
Sobre las 18.30-19 todas las tiendas cierran, pero no se acaba la vida en la ciudad, hay actuaciones callejeras y las terrazas están llenas de gente tomando algo o cenando, casi no hay donde sentarse. Aprovecho, como cada vez que paso por Francia, para tomarme una Orangina, me pregunto por qué un refresco tan rico no ha llegado a España. Al final de la tarde terminamos el día viendo un mercadillo que acaban de instalar en el Cours Mirabeau en el que encuentras todo tipo de productos artesanos. De vuelta al hotel, un poco de olimpiadas y a la cama. Pesan los kilómetros acumulados a nuestras espaldas.