Jueves 31 Enero 2013
El vuelo de regreso a casa no salía hasta las 17:30, así que fuimos a pasar nuestras últimas horas en Florida en el mismo sitio donde habíamos pasado las primeras: Sawgrass Mills.
El primer día lo habíamos recorrido a toda prisa, así que pudimos disfrutar de todas sus tiendas con mucha más calma. Llegamos allí cuando acababan de abrir, y no había prácticamente nadie, pero eso fue cambiando con el paso de los minutos.
Ya habíamos comprado todo lo que llevábamos pensado en nuestras anteriores paradas, así que estuvimos curioseando más que buscando gangas de última hora (aunque no íbamos a decir que no si encontrábamos algo
El regreso al aeropuerto fue muy parecido al del día anterior (en lo respectivo al combustible). Como la idea de ir de compras había sido de última hora, volvíamos a estar cortos de gasolina, pero en esta ocasión intentamos no arriesgar tanto y paramos nada más salir del centro comercial. Solo le puse 5 dólares, ya que pensé que sería más que suficiente para llegar al aeropuerto (el chico de la gasolinera pensaba que estaba de cachondeo), y no pudimos evitar cruzar los dedos durante todo el camino de vuelta para que así fuese.
Cuando devolvimos el coche, le dijimos al chico del rent a car el problema de la rueda por el peligro que tenía, y fuimos a liquidar la cuenta antes de coger el tren a la terminal y facturar el equipaje.
El viaje de vuelta fue mucho más cómodo, ya que fuimos casi todo el camino durmiendo y duró dos horas menos que el de ida.
La escala en Lisboa fue de apenas una hora, y nos volvió a tocar la avionetilla de hélices para el vuelo a Málaga.

