9 de Marzo 2013
Son las 0:00 horas del día 9, el vuelo no se me esta haciendo pesado me entretengo mirando la pantalla que tengo en la parte trasera del asiento que esta delante, cuando noto que el avión no hace tanto ruido, que bien estamos empezando a descender, me apresuro a mirar por la ventanilla, estamos encima.!!!
El avión es estupendo, un 747 nuevo. Bastante cómodo, dentro de lo cómodo que puede ser un avión. Un 10 para Lufthansa.Tomamos tierra más o menos a la hora prevista.
Ya estamos en la India.
DELHI
El aeropuerto de Delhi, esta bastante bien, aunque nos damos prisa para ir a recoger nuestras mochilas, algo de nervios en la espera por fin aparecen, cogemos el carrito de rigor y para afuera que vamos. Pasamos por lo controles pertinentes, visado, equipaje, etc…
Empiezo a pensar, ahora empieza de verdad el viaje y no me equivoco
Ya vemos la salida al fondo delante de esta, unos cuantos hindúes con los carteles de rigor, esperando a sus pasajeros para llevarlos al hotel. Nosotros habíamos contratado con el hotel el transfer desde el aeropuerto, pero mi nombre no esta en ningún cartel, recorro la fila varias veces pero sin suerte.
Entre las cristaleras del aeropuerto veo mas personas portando carteles, con el nombre de las personas y el hotel al que le trasladan. Antes de salir del aeropuerto decidimos cambiar 50 euros por si acaso. Gran acierto ya que al salir del aeropuerto no te dejan volver a entrar.
Son la 1:30 AM y ni mi nombre ni el nombre del hotel figura en ningún cartel.
Empezamos bien. Esto es India me digo
Vemos enfrente nuestro, un caseta, en la que pone taxi prepago, pues para ya que vamos, menos mal que había cambiado algunas rupias. El señor de la caseta nos dice que no hay problema, que el taxista nos pone el taxímetro. Y así fue cogimos un taxi que nos acerco al hotel.
Durante el trayecto llegue a pensar pero donde nos lleva este, se me hizo bastante largo, además no daba aspecto de que estuviéramos recorriendo una población, había mucho campo alrededor. Pero por fin llegamos al hotel.
El hotel estaba situado en un zona bastante tranquila, y no estaba mal, relación calidad precio. La cama era cómoda de matrimonio extragrande, todo estaba limpio el único pero las vistas, la habitación daba a una especie de patio, en el cual veíamos a un señor que se pasaba todo el día regando unas paredes. A mi mujer le tenia maravillada.
Sin cenar solo con la comida que nos dieron en el avión nos fuimos a dormir.
Son las 7:00 suena el despertador, y tras remolonear un poco nos levantamos, ducha y a desayunar.
El desayuno, lo sirven en la terraza que el hotel tiene en la azotea, sin vistas, pero se esta bien. El desayuno nada del otro mundo unas tostadas, con zumo y café, bueno había mas cosas, pero no me atreví a comerlas, eso si el encargado del hotel siempre muy amable nos ofreció huevos de varias formas en tortilla, revueltos, con queso…
.Durante el desayuno decidimos la ruta a seguir iremos a Old Delhi.
Empieza la aventura, salimos del hotel nada mas poner los pies el calle nos empiezan a agobiar los conductores de autorickshaw , empezamos a negociar, con uno de ellos, en India todo se regatea, le decimos que queremos ir al Fuerte Rojo, acordamos el precio y nos dice que no hay problema, nos montamos y la especie de motocarro echa a andar, como no accedemos a que nos lleve a una tienda (donde supuestamente el tiene comisión) y tampoco a contratar sus servicios por varias horas, se para enfrente de una boca de metro y nos dice que hasta aquí a llegado que el fuerte esta muy lejos. Nos bajamos sin pagarle nada y nos acercamos al metro.
El metro de Delhi, esta muy bien, te acerca a todos los sitios y por un precio muy bajo, creo recordar que el viaje mas largo que hice en este, fueron 90 céntimos de euro. Es la mejor manera de acercarse a los sitios, luego si estos aun quedan algo lejos puedes coger un autorickshaw o rickshaw (a pedales).
Nos paso varias veces al coger un autorickshaw te dicen que te llevan pero en realidad lo que quieren es llevarte a la tienda en cuestión o que le contrates por varias horas. El metro como casi todos los metros a la hora punta van hasta la bandera de gente. El primer vagón es solo para mujeres. Hay varias líneas y es fácil de entender. Uno de los motivos de coger el Rupam Hotel es porque se encontraba muy cerca de una parada de metro.
Nos bajamos en la parada cerca del Fuerte Rojo, y nos acercamos andando.

El Fuerte Rojo aun no siendo una maravilla merece la pena visitarlo

Mezquita Jama Masijd
Un rickshaw se nos acerca, nos dice que nos lleva e la Mezquita de Jama Masijd, no muy distante del Fuerte, negociamos con el precio nos montamos y nos lleva a la puerta de la Mezquita de Jama Masijd. Durante el trayecto nos ofrece dar una vuelta por el mercado de Old Delhi por unas 200 rupias, a lo cual accedemos con el clásico regateo.

Mezquita Jama Masijd

Es increíble pueden están horas en esa postura.
Dios mío, esto si es lo que me esperaba, que caos pero como he leído en otro diario “caos organizado”. Porquería, animales, gente y mas gente, pobres, niños pidiendo, fuertes olores, ruido, ruido y más ruido no se cansan de tocar los cláxones, todo el mundo quiere pasar, pero pasa el mas listo, el que mas agallas le echa. Pero la visita al mercado merece la pena, la tendríamos que haber echo andando y no en el rickshaw. El chico afloja la marcha cuando ve que nos interesa algo, muy majo. La verdad es que hacen un esfuerzo sobre humano dando pedales. Nos acerca a una parada de metro le pagamos dándole un propina, se lo mereció.

Esto que veis son helados, lo que llamamos aquí polos.

Las mujeres lo cargan casi todo en la cabeza, son las verdaderas trabajadoras del país.

Es increíble lo que pueden transportar en rickshaw tanto personas como mercancías.


Mercado en Old Delhi.


Una vez en le estación de metro, decidimos ir a la estación de tren, para comprar el billete de tren con destino a Agra.
La estación, otro caos, gente por todo los lados, colas y colas de gente, todo el mundo intenta colarse, algo que es normal en India.
Ana se acerca a una ventanilla que solo hay mujeres a pedir información, pero aun siendo mujeres se tiene que hacer la fuerte, para que ninguna se le cuele, cuando llega a la ventanilla no saca nada en claro, la chica que esta en esta no tiene un Ingles muy bueno, o no la entendemos. Decidimos subir al primer piso para ir a la oficina de ayuda el turista pero tampoco sacamos nada en claro. Me estoy poniendo nervioso, el tiempo pasa y no avanzamos. Después de un rato decidimos que iríamos a Agra contratando un coche con chofer. Bastante mas caro pero creemos que era la mejor opción, eso si acosta de perdernos la experiencia de montar en tren.

La estación de Delhi sin duda es otra atracción, hay una pasarela elevada que recorre todos los andenes, bajamos a uno de estos, y no puede ser…Unos burros vienen a todo correr ( a galope) por el anden de la estación, azuzados por otros burros estos con jinete que les chillan, todo un espectáculo.
Gente y gente en los andenes en el suelo, comiendo, charlando, pero sin prisa sin agobios (bueno solo si no pasan los burros).
Eso si cuando llega el tren, “el último paga” y empiezan los empujones de rigor.


Volvemos sobre nuestros pasos algo desilusionados, por no poder haber comprado los billetes del tren. El estomago nos pasa factura y a comer, decidimos ir a Connaught Place, esta plaza circular ya en New Delhi, es donde esta el comercio occidental, las tiendas de marca, franquicias, y el Macdonalds en el cual decidimos comer solo tienen dos hamburguesas de pollo claro la Chicken y la Chicken Majaraha, nos pedimos esta última entre esta y las patatas acallamos un poco nuestros estómagos. Damos una vuelta a la plaza, es una plaza con unos soportales donde se ubican las tiendas, también hay muchos hindús vendiendo bolsos, saris, pañuelos, pendientes, pulseras….compramos un par de bolsos, yo creo que ha buen precio.
La próxima visita seria el Templo de Akshardham este un poco alejado con lo que volvemos a coger el metro. Una vez allí un rickshaw se ofrece a llevarnos al palacio. Hay una gran cola para entrar, y nos damos cuenta que solo dejan entrar con el pasaporte, hay que dejarlo todo fuera, hasta la cámara de fotos, por lo que decidimos que entre primero Ana y luego entraría yo.
Voy a dar una vuelta, para sacar unas fotos y me doy cuenta que la estación de metro esta a unos 300 metros de la entrada del palacio, me causo mucha gracia, que listo el chico del rickshaw, bueno la verdad es que el tenía que dar bastante vuelta, ya que la calle era de sentido único, se lo podía a ver saltado, cosas mucho peores hacen los conductores hindúes.
Me acerco a una terraza al lado de la puerta de entrada, me fijo que detrás de mi se ha sentado un grupo de chicas, una de ellas me llama la atención por lo guapa que va, cojo la cámara le pido permiso para sacarle una foto, ella no pone ningún reparo todo lo contrario se puede decir que posa para la foto.
Aparece Ana y me comenta que según sus gustos no merece mucho la pena la visita, esto es para gustos, ya estábamos muy cansados así que decidí no entrar.
Volvemos al metro para dirigirnos al hotel.

La chica en cuestión.

Te puedes encontrar por la calle personajes de los más extraño
Una vez en el hotel, nos recibe el gerente del hotel muy agradable aprovechamos la ocasión y le comentamos que queremos ir a Agra.
Sin problema nos dice que el nos consigue un coche con conductor y aire acondicionado, que esta todo incluido en el precio que nos da, peajes, gasoil…
El precio nos pareció elevado, pero no nos quedo más remedio que acceder si queríamos llegar mañana a Agra.
Cenamos en el hotel, un pollo con una salsa bastante rara, eso si les pedimos que no echaran picante. Estaba bueno, algo escaso, tomo mi primera cerveza Hindú (kingsfisher) muy buena. Por cierto en el hotel no podían servir bebidas alcohólicas y tenían que traérmela desde otro sitio desconozco porque.
Bueno el día ha sido largo así que a dormir.

Próximo destino Agra