Nuevamente tocaba madrugar porque nos íbamos a Bretaña!!
Nuestra primera parada en Bretaña era Rochefort-en-Terre. Éste es un pueblecito, de no más 20 calles, de casitas de piedras, tejados de pizarra y mil flores!! La verdad es que es precioso y llama la atención lo bien cuidado que está.



Rochefort-en-Terre está considerado una petite cité de caractère, éstas son pequeñas poblaciones que tienen un encanto especial y que merecen la pena el desvío para visitarlas. Además, en el mapa que nos dieron de Bretaña, también venía señalada como una de las poblaciones caracterizada por su decoración floral. De esta forma, a lo largo de toda la Bretaña, podéis encontrar pequeños rincones llenos de encanto ;).
Nuestro siguiente destino era Malestroit, otra petite cité de caractère. Tengo que decir que aquí recibí una llamada del trabajo con malas noticias, así que, probablemente por eso, no tengo muy buen recuerdo…

Cuando llegamos aparcamos en un parking de pago justo en el centro (total para las 3 horas que íbamos a echar nos salía rentable no marearnos mucho), y nos fuimos a buscar un sitio para comer que apretaba el hambre y la lluvia… Este día por primera vez nos decantamos mejor por un italiano que nos entró por los ojos…
Ya bien alimentados nos dedicamos a visitar la catedral de St-Pierre, ver las preciosas casas típicas de Bretaña con las vigas de madera de colores y pasear por las callecitas peatonales del centro.



Como pillaba de paso e íbamos bien de tiempo (hay que ver lo que nos cundían los días!!) decidimos parar en Pont-Aven. Éste es un pequeño pueblecito de casas al borde de un precioso río, con molinos de agua y flores. Pont-Aven se hizo famoso entre muchos artistas del siglo XIX, y actualmente, lo conocemos por ser el escenario de algunos cuadros de Paul Gauguin. La verdad es que el pueblo es muy bonito y merece la pena su visita, además tuvimos la suerte de que despejó el día y pudimos visitarlo con tranquilidad.



Nuestra siguiente parada era el caprichito del viaje, y es que era el día de nuestro primer aniversario de boda
, así que le preparé la sorpresa a mi marido de reservar una habitación en un Château. La verdad es que cuando entramos en el recinto se pensaba que era un castillo que íbamos a visitar antes de ir al hotel y cuando le dije que íbamos a dormir allí se quedó alucinando El château se encuentra en medio de unos preciosos jardines:


Las habitaciones están decoradas conservado el estilo renacentista y tienen unas vistas preciosas:


Las zonas comunes también están decoradas con el mismo estilo por lo que nos dedicamos un buen rato a pasear y a imaginar lo que sería vivir en una casa así:


La verdad es que este alojamiento lo considero como una visita turística más, puesto que el interior y el exterior estaba mejor que algunos de los châteaux que habíamos pagado por entrar en el viaje… Cuando me plantee quedarnos en un château lo primero que pensé es que la sorpresa me iba a salir por un riñón, pero la verdad es que este nos salió por menos que algunos de los alojamientos que tuvimos en el viaje, así que es una experiencia que recomiendo totalmente. Yo quería que el aniversario coincidiera en el Valle del Loira puesto que dispone de muchos castillos privados donde quedarse, pero la verdad es que Bretaña tampoco se queda atrás y tiene algunos preciosos. Por lo que, independientemente de la región de Francia que visitéis, os recomiendo que os informéis sobre este tipo de alojamiento.
Nosotros nos sentimos allí como si hubiéramos viajado en el tiempo y es que hasta la llave era de otro siglo!! El dueño era un señor muy amable (e imagino que inmensamente rico
Tras flipar y hacernos mil millones de fotos, nos dirigimos a Quimper a cenar. Quimper es la antigua capital de Cornualles y tiene un típico carácter bretón. Estuvimos paseando por el centro, visitando la iglesia y disfrutando de sus calles, sus creperías y sus flores…



Aquí aprovechamos para cenar y compramos una caja de macarrons de distintos sabores para celebrar nuestro aniversario que estaban riquísimos!