Durante toda la noche recorrimos los 400 km que separan Sukhothai y Chiang Mai en un bus VIP(408€), a la llegada cogimos un Tuk Tuk al hotel y desayunamos algo. A las 9 habíamos quedado con Pau, el guía de www.Tuguiaenchiangmai.com con el que habíamos concertado previamente las actividades que queríamos hacer en Chiang Mai. Llamo a Chiang Mai la ciudad de la aventura por la cantidad de actividades que se pueden hacer, desde simple turismo, ver templos, o naturaleza, a rafting, montar en elefante, enjaularte con tigres, o recorrer la selva entre tirolinas...
Había leído previamente que podías ir al bazar nocturno y negociar con los diversos comerciales de agencias de viaje, sin embargo, también he leído mucho sobre estas agencias, y descubierto que las hay que lo organizan muy bien, y las que lo organizan regular.
Hablé por email con Pau muchas veces, el es guía, pero también agente de diferentes compañías de excursiones, y le comenté que yo no quería ahorrarme 200 bahts y que la excursión resultara decepcionante, así que quería que las excursiones fueran exactamente lo que me vendían, sin importarme pagar un poco más(las diferencias económicas pueden ser mínimas, pero sin embargo te pueden arruinar el día por querer ahorrarte pocos Bahts).
Pau, el primer día dijo que nos acompañaría por toda la ciudad, nos enseñó diversos templos, los imprescindibles y masificados, como el Doi Suthep, y otros desconocidos como el Wat Palad(a mi es el que más nos gustó), de abrumadora belleza y paz.

Para rematar el día fuimos al Tiger Kingdom, una especie de Zoológico de tigres, donde puedes pagar por meterte con ellos en las jaulas y acariciarlos. Tienen 4 tamaños de tigres, desde pocos meses hasta varios años, y cada cual te cuesta un añadido, yo habría comprado el pack especial que incluye todos, pero como se tarda un tiempo y hay que hacer colas, decidimos sólo coger los más pequeños, y los más mayores y grandes (lógicamente los dos más solicitados). La experiencia fue inolvidable... Tigres acostumbrados a humanos desde pequeños(que no drogados), que te dejan acariciarlos e incluso tumbarte encima de ellos... Una gozada!

El tigre mas pequeño es una pasada.
Para culminar el día y previa ducha en el hotel salimos a cenar al Sunday night market, un gigantesco mercadillo que recorre toda la ciudadela fortificada, donde comprar 1001 artilugios y baratijas(no compramos mil y uno, pero casi, casi). Y regreso al hotel a dormir que al día siguiente Pau nos había organizado la visita a el Doi Inthanon, un parque natural con el punto más alto de Thailandia.
A la mañana siguiente despertamos y desayunamos pronto, a las 8:30 nos recogió una furgoneta que tras recoger a algún otro turista en otros hoteles, puso rumbo hacia el Doi Inthanon.
A las dos horas de trayecto, primera parada, un parking con su correspondientes puestecillos de comida, bebida y souvenirs, eso sí, a pocos metros de una gigantesca y preciosa cascada, que al final del día resultaría lo más espectacular de toda la jornada. Nos hicimos las correspondientes fotos y de vuelta a la furgo, 5 minutos después, otra parada rápida en otra cascada, muy bonita, pero menos espectacular.

Proseguimos nuestro viaje durante 30 minutos más, y llegamos a nuestra siguiente parada, una estrecha senda de apenas 200 metros se adentra un poco en la selva, hasta llegar a un cartelón que dice ser el punto más alto de Tailandia(lo cierto es que me esperaba, algo más parecido a la cima de una montaña o algo así, y me dio la sensación de que había zonas más altas alrededor), una pequeña cola para hacerse la foto de rigor con el cartelito, que Raquel y yo decidimos ahorrarnos ya que no nos resultaba en absoluto espectacular, así que volvimos a la furgoneta.
5 minutos más de viaje y nos apeamos en otro bonito parking(en serio que era bonito y muy verde), con sus respectivas tiendas, y frente a dos grandes estupas(esto si parecía realmente en la cima de Tailandia), la vista desde arriba era bastante impresionante, un mar de nubes de la que sobresalían algunas montañas, sólo le quitaba esencia bucólica la pareja de escaleras mecánicas que llevaban a uno desde el parking a cada una de las estupas.
Tras 30 minutos de visitas, vuelta a la furgo, 15 minutos de trayecto inverso, y parada en un grupito de restaurantes para comer la que hasta el momento fue la peor comida del viaje, cuando llegamos ya estaba la comida sobre la mesa sopa, arroz, pollo con verduras(esto completamente frío), pescado frito(también frío), todo ello rodeado de centenas de turistas que habían hecho la misma excursión... La comida que no estaba buena, ni siquiera era abundante, así que le pedimos a la guía(que comió a parte una plato bastante más apetecible que el nuestro) que trajera más pollo y trajo 2 fuentes más(éramos unos 12).
Terminada la comida, nos llevaron de nuevo montaña arriba a otro mercadillo a ver si comprábamos algo más, aunque la gente estaba cansada y algo decepcionada, así que bajamos 10 minutos, vimos, y volvimos...
Camino de vuelta paramos en una aldea Karen(una de las tribus que viven en la jungla, aunque estos tienen sus todoterrenos y todo), allí nos enseñaron brevemente las ropas que fabrican en la aldea, mientras una joven sentada frente a un telar hacía como que trabajaba(me pareció un poco paripé), por supuesto siempre podías desde comprar una de sus prendas a tomarte un café presuntamente recién recolectado. A mi no me quedaban ganas de nada así que visto el percal me volví a la furgo a esperar.
A las 17:30 nos devolvieron al hotel, bastante desencantados con la excursión en general, había leído en foros que gente se lo había pasado en grande, pero lo cierto es que me sentí cual borreguito llevado de cebadero a matadero. Cierto es que en principio había reservado con Pau la misma excursión pero guiada por él, que incluía treking por el Parque Natural... Probablemente despues de un par de horas de caminata entre la jungla, llegar a aquel cartelón habría sido mucho mas excitante, pero como tuvimos que cambiar las fechas de la excursión(todo culpa de AIR ASIA), Pau no pudo hacerla con nosotros y tuvo q organizarnos esto, más barato, pero perdida de tiempo total, mejor haber hecho rafting, o cualquier otra cosa(otra opción que teníamos a la que renunciamos era la del triángulo de oro, y creo q hubiera sido tres cuartos de lo mismo).
Bueno, volviendo al tema, era por la tarde en Chiang Mai y decidimos hacer algo que mejorase el día, habíamos oído de los sastres de Chiang Mai así que nos acercamos a uno, en 20 minutos nos vendió la moto y nos estaban tomando medidas(traje de caballero con tejido de Cachemir + camisa teixido 6000 bahts/150€ y vestido de señora 3500 baht/80€), debía volver 3 horas más tarde que ya tendrían el esqueleto de la chaqueta para hacer correcciones. Nos acercamos a un ring de Muay Thai(lucha Tailandesa) para reservar entradas para el espectáculo(entradas VIP justo frente al ring 600 Bahts/pax). De vuelta al sastre le vemos llegar en moto con la chaqueta del traje, y sorprendentemente la tenían ya armada(sólo con un brazo y costuras al viento), toma medidas, marca correcciones y nos vamos a cenar al estadio de Muay Thai. La cena excelente por cuatro perras, muy picante(demasiado para mi), y eso si, bien irrigada de cerveza Chang... La velada fue ESPECTACULAR y lo pasamos genial, birra, palomitas y tortazos a raudales, apostando con Raquel al ganadore incluso a... A las 00 vuelta al hotel dando un poco tumbos de tanta cerveza y a dormir que al día siguiente volvíamos a madrugar.

De nuevo amanece soleado en Chiang Mai, 25 grados y nos vuelven a recoger a las 8:30 en furgoneta, esta vez con destino el campamento Mahout de elefantes, Esta excursión también nos la organizó Pau, y de reconocer que fue un acierto. Estaba el clásico tour donde te llevan a una granja de elefantes, te montan en uno(con sillas) y te muestran un show en que pintan, juegan con la pelota, etc...(Más propio de un show de papagayos... ) Y luego el tour prosigue con descenso en balsa de bambú, (esto tb me apetecía, pero no hay tiempo para todo), visita a tribu Karen, etc... Pero Pau nos recomendó esto, que aunque más caro, resultaba mucho más enriquecedor.
Tras 1 hora de trayecto llegamos al campamento Mahout, una pequeña aldea donde los Mahout entrenan a los elefantes(si, obviamente es un negocio, y seguro que en los 4 montes vecinos, otros tipos tienen otros 7 elefantes en cada uno, y el dinero de todo va a una multinacional, pero si eso fuera verdad, estaba bien escondido, y la experiencia nunca perdió misticismo. Aprendimos a montar el elefante, los comandos básicos como andar hacia delante, hacia atrás, girar hacia un lado o hacia otro, y sobre todo el más importante... Para!
Lo cierto es que el elefante hacía un poco lo que le daba la gana, pero bueno, están entrenados para hacer siempre lo mismo, así que más o menos, te parece que eres tú quien lo mueve, después del entrenamiento, un largo paseo por la selva, una comida más que decente teniendo en cuenta que estábamos en cabañas de madera y un baño final con los elefantes, acompañados de un elefantito recién pequeño(2 años, ya que el resto iban desde los 10 a los 40), que en lugar de tumbarse a que lo limpiáramos se empeñaba en juguetar con sus mayores o con nosotros, todo muy divertido y natural. Todo un acierto!

A la llegada a Chiang Mai, nuestro traje ya estaba listo... Y vaya traje... Estabamos encantados con el servicio del sastre, y aunque a posteriori vimos que en Krabi había sastres más baratos(4000 bahts traje), acabamos muy contentos, ya que nunca sabremos si la calidad que ofrecen en otros sitios es comparable a la del nuestro.
Era nochebuena así que decidimos darnos un homenaje y cenar en un restaurante francés un menú especial para la ocasión(3000 bahts, ya que aquí los vinos son muy caros, mas o menos el doble que en españa), el magret de canard suculento. Y despues dar una vuelta por el bazar nocturno.
Vuelta al hotel y a dormir, ya que al día siguiente partíamos hacia la playa, rumbo a KRABI.