Despertamos pronto para coger un TUK TUK al aeropuerto, y ese vuelo que tantos quebraderos de cabeza nos había dado de AIR ASIA. En principio habíamos reservado un poco más de equipaje del que venía por defecto pensando en las compras en Chiang Mai, y primera buena noticia, el peso puede repartirse en vairos paquetes, así que facturamos a parte una bolsa con todas las compras(incluyendo los trajes), y allá vamos!
A la llegada a Krabi... Que calor y humedad! A pesar de ser los meses de invierno, la temperatura era sofocante y no parábamos de sudar. Desde el aeropuerto cogimos un bus directo hasta la playa de Ao Nang(150 bahts/pax). 1 hora de precioso trayecto entre la jungla, y altísimos verdes acantilados, y llegamos a Ao Nang, donde el conductor del autobús va parando en cada uno de los hoteles de los pasajeros.
Nos alojamos en el Anawin Bungalows, a 5 min de la playa, y en pleno centro comercial, pero a distancia suficiente como para que el ruido nocturno de los grillos supere el de los bares... Buena elección.
Check in y a la playa! Que gozada, aguas cálidas, playa casi vacía, todo muy, muy turístico, pero al fin estábamos en la playa, ante unos días de descanso de toda la vorágine de excursiones y rutas anteriores(la sensación era de, vuelven a empezar las vacaciones!!!).

Nos bañamos y decidimos dar una vuelta por los múltiples bares y restaurantes donde te atosigan para que entres, preguntamos por las excursiones que vendían, y nos sentamos a cenar y decidir nuestro plan para el día siguiente.
Junto a Ao Nang se encuentra Railay, una preciosa playa a la que se accede sólo mediante barco "long tail boat"(tiene este nombre ya que enganchado a su motor fuera borda tiene una larga caña y al final la hélice) en la que además puede hacerse escalada, bien por libre, o con clubes que hay allí mismo en la playa por 800 bahts medio día. El problema es que TODO el mundo va a esta playa, esto junto a que junto a la playa hay varios resorts hoteleros masifica la playa, así que deja de ser tan preciosa... Desde mi punto de vista... Casi prefiero quedarme en la playita de Ao Nang, estrecha, con multitud de comercios tras la carretera que recorre la playa, pero vacía.
Al día siguiente fuimos a conocer esta famosa Railay, bonita, pero no merecía la pena(transporte desde Ao Nang 200 bahts/pax). Además allí todo duplica su precio, desde el agua, a las patatas fritas... Unos monos amenizaron nuestro recorrido de 15 min a pie, desde la playa donde desembarcas, hasta la famosa Phranang, donde hay una cueva llena de penes tallados en madera y una playa muy bonita, pero atestada. Vimos a los escaladores, y lamenté no tener un día más para hacer un poquito de escalada(lo he hecho un par de veces en mi vida). Buceamos un rato, nada del otro mundo(en Tailandia) aparte de una medusa del tamaño de un balón de baloncesto, tomamos el sol(como me aburre tomar el sol... Yo hice crucigramas), y a las 15 comimos algo en una barca en la playa donde te cocinan desde Thai hasta hamburguesas en la propia long tail boat(muy rico, a Raquel le encantó el batido de mango, pero recomiendo no salirse del menú Thai), y decidimos volvernos para darnos un último baño en la playa de Ao Nang.
Por la tarde, parada en el hotel y salida a cenar... Para volver prontito ya que al día siguiente teníamos excursión planificada.
Despertamos a las 6 de la mañana, pero no por motu propio, si no porque tras nuestro bungalow un ejército de chicharras había visto los primeros rayos de luz y se había puesto en acción! Un gran inconveniente, pero a la par, espectacular la capacidad de hacer ruido de ese animal, que en lugar de sonar a altibajos, fundía un sonido con el otro generando un interminable pitido(incluso pensamos que era la nevera, o algún tipo de alarma).
Nos pusimos en marcha pronto, para ir a la oficina de long tail boats, para contratar uno privado que nos hiciese la excursión de las Islas Tub, Chicken y Poda(2200 bahts), un archipiélago que se podía divisar entre brumas desde la propia playa. La excursión podía hacerse también en grupo algo más barata(unos 800 bahts) pero leímos que era muy estresante lo del movimiento en masa, así que por un poco más la hacíamos en barca privada(de hecho si hubiésemos sido 4 ya sale más rentable la barca privada). La excursión un éxito, nuestro "capitán" Chis(no me dijo como se escribía y no creo que sea "cheese" que viene a ser queso en inglés) nos llevó primero a las islas Chicken y Tub, que por la mañana cuando baja la marea, se unen por una larga lengua de arena...

Precioso, pero otra vez masificado, la isla no tiene mucho que explorar(o al menos no es accesible, así que a recorrer la playa y bañarse), luego le dijimos que queríamos bucear un poco, ya que la mayor parte de la zona donde estuvimos era de arena, y con poca vida submarina, Chis nos llevo a una zona en la otra cara de la isla chicken, donde había bastantes peces(nada del otro mundo, pero buen snorkel), y tras media horita buceando, Chis puso rumbo a la isla Poda, preciosa playa también, esta incluso albergaba un pequeño resort hotelero dentro... Había mucha gente, pero si recorrías toda la longitud de la playa dabas casi la vuelta a la isla y podías disfrutar de una larga playa sin apenas turistas. Por el camino, varios puestos de comida, y algún que otro long tail boat cocina... Al fondo de la playa encontramos el último barco cocina, donde compramos algo de comida(yo pedí esta vez hamburguesa y pinché de mala manera), que nos comimos en un columpio que colgaba de un árbol frente a la playa.

Aunque nuestro barquero estaba contratado hasta las 16 decidimos volvernos a las 15, porque tanto sol ya hacía mella en nuestras pálidas espaldas, y ahorrarnos la última parada planificada en el viaje, que era la playa de Phranang(donde estuvimos ayer, y que de saber que iba en el pack, nos habríamos ahorrado el día anterior), nuestro amigo Chis, encantado con la circunstancia de volver una hora antes a casa.
De vuelta y tras una ducha, contratamos en el hotel nuestro barco para las Islas Phi Phi para el día siguiente, y nos fuimos a cenar a uno de los muchísimos restaurantes hindúes que hay en Ao Nang(casi todos los restaurantes además de Thai, Pizza y Burguer tenían una basta y deliciosa carta de comida hindú). Fantástica cena, eso si Raquel pidió medium spicy, y le dió un mareo tremendo... Yo como soy un suave, me pedí la opción mild, que ya acabé escaldado en el ring de Muay Thai de Chiang Mai.
Era tiempo de irse a un Lady boy show a tomar algo, y a dormir hasta las 6 que nos despierten las chicharras y poner rumbo a KOH PHI PHI DON.