De nuevo las chicharras nos ayudaron a despertar... Pero sin problema, ya que teníamos que hacer el macuto y desayunar antes de que nos recogieran rumbo ala puerto y a las islas Phi Phi.
El barco salió con retraso y bien cargado de turistas, y a las 11 llegamos a las islas Phi Phi, todo verde, aguas cristalinas, el único pero es que no éramos los únicos con la idea de disfrutar de aquel paraíso. Hordas de turistas y mochileros, abarrotaban el puerto y las calles. Afortunadamente, habíamos previsto este overbooking gracias a los múltiples blogs de losviajeros.com, así que habíamos reservado en el Phi Phi Relax Beach Resort(3100 bahts noche en cabaña al borde de la playa). Un pequeño hotel de bungalows, situado en la colina opuesta a donde se encontraba la ciudad. Un barquero con el nombre del resort nos recogió(150 bahts/pax), y llevó, bordeando la isla hasta nuestro destino(acabamos empapados eso sí).
El lugar IMPRESIONANTE nos esperaban dos días de absoluto relax. El personal muy servicial, desde el puerto ya cargaban ellos con todo el equipaje, a la llegada un vasito de agua dulce de bienvenida, y la cabaña tal y como describían, justo enf rente del mar. Por ponerle un pero, no había minibar así que todo lo que quisieses consumir, debía comprarse en el bar, y a precio de hotel, claro.

Tras relajarnos toda la tarde, masaje espectacular incluido, decidimos visitar la ciudad por la noche. Un servicio de long tail boats te llevan bordeando la isla hasta el muelle(150 bahts/pax), pero queríamos recorrer el estrecho camino que cruzaba la selva, subía a lo alto del monte(la vista merece la pena), y luego te dejaba bajar hasta la ciudad. Bien equipados de antimosquitos, el recorrido de la selva es duro(40 min), pero yo lo disfruté mucho(gente con quien nos cruzamos en chanclas no tanto), y ya a mitad de la bajada, se empiezan a aparecer los primeros comercios.
Recorrimos las calles, abarrotadas de gente y encontramos Princess divers, un centro de buceo con quien había hablado previamente por internet, así que cerramos inmersiones para el día en que partíamos y rellenamos el papeleo, así que del hotel nos llevarían al muelle con el equipaje, trasladábamos todo al barco de buceo, y al acabar la inmersión, nos cogíamos el ferry a Phuket. Allí mismo Manuel, un monitor de buceo, nos recomendó el restaurante "mamita" y cenamos muy rico y a buen precio(mucho más barato de lo que habría salido en el hotel, y con las pilas cargadas, y linterna en mano, nos dispusimos a recorrer de vuelta la senda para regresar al hotel. Por la noche, también preciosa, aunque los ruidos de grillos, ranas y algún que otro murciélago asustaron un poco a Raquel.
A la llegada al Phi Phi Relax el bar nos esperaba con reconfortantes(aunque algo caros) cocktails, asī que nos tomamos algo, yo me di un bañito en el mar, para además admirar la iluminación de los calamaritos al chocar con el rompeolas y a dormir... Al día siguiente nos esperaba Maya Beach famosa por la película de DiCaprio "la playa".
Amaneció el mar un tanto picado... Así que decidimos posponer nuestra excursión a la isla Phi Phi Ley hasta las 13 horas, disfrutamos de la vida zángana durante toda la mañana, bajo el sol de la tumbona a la hamaca, de la hamaca a por unos batidos de Mango(Raquel) y Lima(para mi, que rico el lima shake, no necesitaba ni una pizca de alcohol), y de nuevo regreso a la tumbona... Tras esa maravillosa mañana, en la que además el mar se fue suavizando a partir de las 11 tal y como nos comentaron los lugareños, un poquito de especiada comida Thai y llega nuestro long tail boat para llevarnos a Phi Phi Ley.
Nuestra primera parada fue la concurridísima Maya Bay, realmente un paraíso, si no fuera por las hordas de turistas, y barcos que la llenaban... El gobierno de Thailandia que aunque autoriza la construcción de grandes resorts en Phi Phi Don, por lo que cada vez se aleja un poco más del paraiso que fue, sin embargo si que ha prohibido, no sólo la construcción, sino incluso la pernoctación, en Phi Phi Ley... Sólo los guardeses de la isla pernoctan allí. Sin embargo, eso no impide que durante el día se abarrote de turistas. Una lástima, pero hay que entender que todo el mundo quiere verla, y más a posteriori del famoso filme. Dimos un paseo por la playa, pero con tanto barco apostado en la orilla se le quitan a uno las ganas de bañarse... Continuamos nuestra visita a la isla con un poquito de snorkel en otra cala vecina, con uno de esos preciosos prominentes islotes de tierra en medio(el barquero saco un par de rebanadas de pan y cientos de peces nos avasallaron con su presencia) y continuamos hacia el mar interior... No es realmente un mar interior, ya que conecta con el mar, pero esa conexión tiene apenas un metro de profundidad, y luego cuando llegas al "mar" alcanza los diez metros... Todo arena, así que jo hicimos apnea(snorkel) pero muy bonito. Por último una rápida pasada por una cueva, que llaman cueva de los vikingos, pero me pregunto yo que se le habría perdido a "Erik el Rojo" o "Vikie el vikingo" para recorrer medio mundo desde las tierras escandinavas hasta el sudeste asiático(especialmente en tiempo en que no existía el canal de Panamá), y una playita con unos cuantos monos. El resto de turistas se impactó mucho con los monos, pero nosotros que habíamos tenido hasta 10 encima en Lop Buri, nos limitamos a mirarlos.
Al regresar al resort, nos esperaba otro fantástico masaje tradicional Thai, y una cena discreta, y que a Raquel no le sentó muy bien, pues la vomitó a medianoche y la dejó el cuerpo hecho una pasa.
Precisamente por esto a la mañana siguiente que tocaba madrugar para hacer un poco de buceo, Raquel decidió quedarse en cama, y los del hotel al contarles esto me dijeron que no podían ponerme un taxi boat para llevarme al muelle de Tonsai, porque el mar estaba muy picado(nada comparado con el día anterior, y yo creo q decidieron que para una persona no les salía a cuenta) así que tenía 30 minutos para llegar atravesando la selva hasta el muelle donde me esperaba el barco, cuando dos días antes habíamos tardado 40 min. Música a tope en el Ipod y a correr selva arriba. Al final llegué 5 minutos antes de que zarpara la expedición. Ya en el barco rumbo a Phi Phi Ley me enfunde un pequeño body de neopreno(que gozada de aguas cálidas), y a bucear...

Las 2 inmersiones que hice fueron abrumadoras, era mi primera vez en aguas tropicales y que difierencia con el Mediterráneo... Peces, erizos, y corales de colores fluorescentes hacían de mis ojos chiribitas. En las inmersiones gocé de la presencia de un pez león, un pez gato, varios peces piedra, peces payaso y clark(los que se esconden en las anémonas) e incluso de una tortuga! Una maravilla. Al regreso al muelle de Tonsai, compré los pasajes para Phuket y poco después llegó Raquel del resort, ya más recuperada de la aciaga noche, y con las maletas, cogimos el Ferry y rumbo a Phuket!