Martes 15 de Julio: BALNEARIO & COLINA GELLERT
Está claro que ayer me quedé con ganas de más balneario, así que hoy he madrugado un poco y para las 8:30 (abren a las 6:00) ya estaba en la entrada del famoso hotel-balneario.
Los precios son más elevados que en el balneario de Szechenyii, aunque el sistema funciona más o menos igual. Yo he optado otar vez por exhibirme en los vestuarios públicamente y ahorrarme unos pocos HUF. Me ha salido por 4900.
Es mucho más pequeño que el de ayer. En la parte exterior hay una piscina maja y profunda (275cm máximo), en la que a en puntos hacen funcionar una máquina de olas. El agua estaba fría (relativamente hablando claro, 26ºC).
Yo he optado más por las menores piscinas calientes (35ºC) del exterior y sobre todo por las del interior. Al fin y al cabo, si pagas la entrada es un pecado no estar un ratito en la gran sala interior del Balneario.
El agua de la piscina estaba igualmente fría (25ºC). Pero qué mas da.
Es posible entrar en el hall del hotel-balneario, gratis.
Asimismo, no es necesario comprar la entrada a los baños para hacer alguna de las muchas sesiones de masajes.
Una vez descansado (sólo habrán pasado 3 horas) toca visitar la zona de alrededor. Básicamente la Colina Gellert.
El recorrido, cuesta arriba, no se hace muy cargante ya que es relativamente corto (15 minutitos). Además las vistas de 360º de la ciudad hacen que te olvides del esfuerzo.
El danubio y sus preciosos puentes
Las montañas de Buda y Obuda, con el palacio real en frente
Las dos orillas del Danubio, con el Parlamento a la derecha.
En la colina se encuentra la antigua ciudadela del s.XIX (no era accesible) y el Monumento a la Libertad
También en la colina se puede acceder a la Iglesia en la roca (500 HUF, incluida audioguía), cuya visita bien merece la pena los 30 minutos que lleva. Además, si hace calor, como hoy, también puedes descansar en su fresco interior (20ºC).
A la colina he accedido por el puente de la Libertad (una pottolada):
Y he salido por el puente de Isabel
Ya de allí me he dirigido a un mercado pequeñito (sólo había carne y verdura) en
Râkóczi tér.
Ya en el apartamento me he preparado unas patatas a la riojana con la paprika húngara. Así que ahora toca comerlas y planificar la tarde, pues sólo queda dia y medio en Budapest.
La madre del cordero!! No recordaba haber comido algo tan picante en mi vida. Hostia, si es que me está temblando el labio inferior y no puedo pararlo. Ya me gustaría a mí ver al de crónicas carnívoras con mi plato.
Como todos los días que llevo ya de viaje, el tiempo es fenomenal. Tal vez demasiado caluroso, así que espero hasta las cinco para dar un paseo por la zona céntrica de Belvaros y, otra vez, los alrededores de la plaza de la libertad.
Como el mercado que he visitado por la mañana se me ha quedado pequeño, me acerco al gran mercado de Nagycsarnok, que atrae a bastantes más turistas.
Tal vez sea porque en el segundo piso del supuesto mercado hay muchos puestos de comida rápida y de souvenirs.
Tras pasar por la Universidad, incluida la biblioteca y la Iglesia de la Universidad, me dirijo hacia la calle más concurrida, tal vez, de Budapest. La calle Vaci.
Está peatonalizada y llena de comercios de hostelería, con mayor o menor éxito decorados. Si te fijas bien en los edificios, hay algunos realmente hermosos. Como el del Banco Török
O el de la casa Thonet
Como no estoy lejos, vuelvo a la Casa Bedö, pero la cafetería estaba cerrando (tiene el horario del museo).
Decido seguir el recorrido planteado por la guía en el “itinerario a pie Erzsébetváros y barrio judío”, aunque yo lo he hecho en sentido contrario.
El punto más interesante del paseo ha sido la Sinagoga (estaba cerrada, inconveniente de esperar a que remita el calor para dar una vuelta). En principio cada hora tienen tour guiado en castellano.
Por fuera es un edificio imponente
Destaca el monumento al holocausto, en forma de “árbol de la vida” con los nombres de algunas víctimas formando sus hojas.
Por el camino uno se encuentra edificios sin restaurar y otros realmente magníficos.
El final del paseo está en la bellísima Academia de Música F. Liszt, que ya visité antesdeayer.