El taxi que nos vino a recoger era un coche privado. En el hotel nos dieron un picnic: dos sándwiches asquerosos y dos botellas de agua. Se agradece el detalle. En 35 mins llegamos al aeropuerto, mucho más cómodo que la minivan del otro día, aunque también mucho más caro.
En los mostradores de VietJet Air había como tres millones de vietnamitas, que desconocen el concepto cola. Hartos de que se nos colase gente, hemos “sacado codos” nos hemos puesto en el mostrador, y nos han hecho el check in.
El vuelo ha sido visto y no visto. Enseguida estábamos en DaNang, donde hemos cogido el taxi que nos parecía más barato. No os quedéis en el primero que os diga que vayáis con él, preguntad a varios.
Nos dejó en la puerta del hotel, el Vaia Boutique Hotel, reservado a través de Booking. Mientras hacíamos el check in nos ofrecieron un zumito del limón. Como la habitación no estaba lista, dejamos las cosas y fuimos dando un paseo al centro (no está lejos, pero con el sol y el calor se puede hacer eterno).

Desayunamos en un sitio bastante agradable, con wifi. Se llama Luong Gia, en el 34 de Le Loi. Pedimos dos desayunos con zumo.


El calor que hace en la calle es horrible. De hecho, no hay absolutamente nadie paseando. Las calles están desiertas, pero es completamente normal. Compramos la entrada para las casas antiguas, pero al final no la utilizamos. Sólo vimos una casa y un templo, porque nos parecieron realmente decepcionantes.


Y ya fuimos a lo importante: la ropa a medida. Fuimos a una tienda que se llama Aobaba, porque pasábamos por delante y nos pareció que tenía buena pinta. Además, luego resultó que por estar en el Vaia Boutique teníamos un 10% de descuento extra.

La verdad es que la experiencia…fue un poco desastrosa. Me explico. Yo tenía muy claro que quería que me hiciesen un vestido en concreto del cuál llevé la foto. La verdad es que lo clavaron, ha quedado muy bien. Pero luego me empecé a liar, y pedí un mono de seda corto y un abrigo. El problema es que yo no estoy acostumbrada a hacerme la ropa a medida, y ellas tampoco es que te ayuden demasiado. Tienes que tenerlo todo muy claro, y por ejemplo, con el abrigo, tenía clara la forma, pero no sabía si quería cremallera o botones, el color de los botones, el tipo de tela, el forro…Hay muchas cosas que tienes que elegir y ellas no te asesoran, no te dicen “bueno, quizá esto te quede mejor, o esto otro no pega con esto” y claro, así improvisado. Finalmente quedó bien, pero si me hubiesen asesorado quizá le hubiese puesto cremallera en vez de botones. Con el vestido y el abrigo estoy contenta con el acabado, me cogieron bien las medidas. Pero en el caso del mono, creo que la cintura me la dejaron un poco alta y el tiro del pantalón un poco corto.
Y respecto al precio. Bueno, si tenemos en cuenta que es ropa a medida está bien. Pero es el mismo precio que pueden tener esas prendas en España, en una tienda como Mango. Mi consejo: llevad una foto exacta o un dibujo de lo que queréis, con todos los detalles claros (desde el tipo de botón hasta la tela del forro), preguntad en varios sitios (nosotros preguntamos en esa solamente) y cuando os hagan las pruebas, moveos libremente con la ropa, agachaos y sentaos para ver si hay algo que os tire.
Volvemos al hotel andando para refugiarnos del calor, pero duramos poco porque tenemos muchas ganas de ver cosas. Esta vez vamos al centro en bicis que facilita gratuitamente el hotel (el hotel la verdad es que está muy, muy bien, la habitación es grande y parece que todo está nuevo).
Comemos en un restaurante junto al río y aprovechando la Happy Hour nos tomamos unos cocktails. A pesar del famoso “si bebes no conduzcas”, cogemos las bicis y vamos a dar una vuelta por la ciudad. Por suerte no hay tráfico.


Dejamos las bicis en el hotel y volvemos al centro, a hacernos la primera prueba de los trajes y a hacer unas fotos con los farolillos. La verdad es que es todo un espectáculo. El mundo es muy pequeño, y resulta que en la otra punta vamos y nos encontramos a un compañero de instituto al que hacía muchísimo que no veíamos. Nos tomamos algo con él e intercambiamos anécdotas de viaje.
Después nos retiramos al hotel a dormir.
GASTOS DEL DÍA
Taxi DaNang-Hoi An, 300.000 VND
2 desayunos con zumo, 130.000 VND
Entrada para ver las casas antiguas y el puente, 120.000 VND/persona
Un vestido, un mono de seda y un abrigo, 3.600.000 VND
Comida junto al río: botella de agua, bia ho Saigon, 2 menús de comida típica de Hoi An, 1 mojito, 1 Tom Collins, 334.000 VND
Gorro comunista y gorrita comunista, 100.000 VND
1 botella grande de agua y 2 zumos de fruta de la pasión, 75.000 VND