El día empezó temprano. Después de desayunar a las 8h en punto salimos con coche para llegar pronto a Lauterbrunnen y para evitar la colas. Nuestro apartamento en Wilderswill quedaba a apenas 15 minutos del valle y llegamos pronto al valle. Nada más entrar al pueblo hay un cartel que indica el parking a la izquierda de la carretera principal. Es un parking muy grande y con varias plantas (tipo el de las pelis americanas). A las 8’20 de la mañana ya estaban más de la mitad de plazas ocupadas. Del parking hay un acceso directo que te lleva a la taquilla del teleférico en menos de 1 minuto.
En la taquilla el billete hasta Mürren nos costó 21’5 CHF ida y vuelta. El billete incluye la subida en teleférico hasta Grüstchalp y también el trayecto en tren desde dicha población hasta Mürren. El trayecto en tren dura unos 15 minutos y las vistas del valle son preciosas ya que el tren circula muy cerca del borde del valle.

Mürren es un pueblo precioso con todo de casas típicas decoradas hasta el último detalle, además de tiendas, restaurantes y hoteles. Cada esquina con vistas a los Alpes son un mirador precioso. Un lugar de “foto obligada” es un tronco de árbol cortado dónde subirse y la foto (con los Alpes a la espalda) es increíble.



Una vez terminado el pueblo hay un par de rutas a pie: una ascendente que sube dirección al Schirlton (desconozco dónde llega) y otra descendente que llega a Gimmewald. Nosotros hicimos la primera parte de la ruta ascendente y nos quedo una bonita foto de Mürren. En este punto, por encima de nuestras cabezas veíamos gente lanzándose en paracaídas que “surfeaban” todo el valle.



Una vez finalizado el paseo en Mürren volvimos en tren hacía Grüstchalp y cogimos el teleférico que desciende hacia Mürren en apenas 2 o 3 minutos. Una vez abajo, vimos un cola de gente impresionante. Eran las 11 de la mañana de un martes de agosto y la cola para subir al teleférico llegaba fuera del local y seguía por la calle. Teniendo en cuenta que sube un teleférico cada 12 minutos y que deben caber unas 25 – 30 personas en cada trayecto, a la gente del final de la cola le quedaba un buen rato de espera...
Recomendación para los viajeros que vayan en Agosto: ir temprano para evitar las colas, tanto en la ida como en la vuelta, y también para no encontrarse un pueblo masificado de japoneses y que ninguna foto te quede “limpia”. Lo mismo pasaba en el parking. Repito que era un parking enorme, pero estaba lleno. Había 3 o 4 coches esperando a que algún coche saliera para poder entrar ellos. El parking nos costó 3'50 CHF por poco más de 2 horas (barato teniendo en cuenta su situación).
Saliendo de Lauterbrunnen nos dirigimos a las cascadas Trummelbachfalls. Se encuentran a apenas 5 minutos de Lauterbrunnen en el acantilado izquierdo del valle. Hay un parking gratuito a la izquierda de la carretera dónde se aparca fácilmente. Del parking a la taquilla de las cascadas hay un bonito paseo de 2 minutos.
La entrada nos costó 11 CHF por persona y consiste en visitar 11 cascadas que circulan por el valle. Un ascensor te sube hasta la cascada 7 y de ahí por las escaleras se puede subir hasta la cascada 11 con un recorrido espectacular penetrando en las entrañas de la montaña por diferentes cuevas. El descenso se realiza por el mismo recorrido y unas escaleras te llevan de nuevo a tierra firme. La experiencia es muy placentera ya que se puede observar la violencia con las que cae litros y litros de agua en los distintos miradores. Puedes notar la humedad en tu cara ya que los miradores te sitúan a pocos metros del curso del agua. (En las fotos no se puede apreciar la belleza del lugar).


Nuestra siguiente parada eran las Cuevas de San Beatus. Se encuentran en la carretera que va de Thun a Interlaken, pero no la que enlaza con la autopista que cruza el país, sino por la carretera que bordea el lago por el otro lado. Para llegar desde Lauterbrunnen tuvimos que cruzar Interlaken y coger la carretera hacía Thun. Hay un parking gratuito a pie de carretera, aunque apenas tiene 8 o 10 plazas. Por suerte, había 2 plazas libres.


Las cuevas se encuentran situadas en lo alto de la montaña y, para llegar allí, hay que subir por un recorrido que combina escaleras y caminito que va bordeando una bonita cascada. El recorrido en sí ya merece la pena. Hay una zona con bancos a la mitad del recorrido por si alguien quiere hacer un picnic. Una vez llegados arriba hay un restaurante dónde la vistas del lago son preciosas.
La entrada a las cuevas nos costaran 16 CHF (el precio real son 18, pero había 2 CHF de descuento con la Guest Card de la zona Interlaken que te dan en el hotel). Nos dijeron en la taquilla que, en periodos de máxima afluencia, no se dejaba visitar las cuevas libremente y solo se podía hacer en un tour guiado por un guía. Hay guías en inglés, francés y alemán, pero no en castellano. El interior de las cuevas está bien pero creo que no vale el precio de la entrada. Me parecieron mucha más espectaculares las cascadas citadas anteriormente. Si hay que elegir, sin duda me quedo con las Trummelbach Falls.


Al salir de las Sant Beatus Holden seguimos bordeando el lago hasta llegar a Thun. Llegamos sobre las 5 de la tarde y el tránsito estaba al máximo. Nos costó varios minutos cruzar el centro de la ciudad. Encontramos sitio en un callejón cerca del rio. Era zona blanca y creo que eran 1’50 CHF por hora (creo que se pagaba las 24 horas). Pusimos unos 4 CHF y tuvimos unas 3 horas para visitar la población.
El centro de Thun es muy bonito con muchas tiendas (abiertas la mayoría hasta las 8 de la tarde), restaurantes y un centro peatonal bastante acogedor. En Agosto hay rebajas en muchas tiendas y en locales como C&A, New Yorker o otros pequeñas tiendas podemos encontrar ropa a precios similares a los de España. Nos llamó la atención el gran número de tiendas de gafas de sol que vimos por toda la ciudad (y por todo Suiza en general) a precios asequibles (15 – 20 CHF).



En una de estas calles peatonales se encuentra la plaza del ayuntamiento con vistas al castillo. El castillo queda en lo alto de la ciudad y por el cansancio acumulado no fuimos a visitarlo, así que no puedo dar más detalles. Después de recorrer la ciudad volvimos al lugar dónde habíamos dejado el coche paseando por el lado del rio.
Después de visitar Thun volvimos hacía Wilderswill por el lado contrario del lago, la ruta principal que enlaza con la autopista. De camino, paramos en el parking de una pizzería que ofrece unas bonitas vistas del lago. Sobre les 8 de la tarde llegamos a casa, después de 12 horas de turismo por la zona.