-- Un nuevo día amanecía como siempre con 1 hora de adelanto a nuestro despertador, eran las 7 a.m, y nos despertamos frente a unas rocas (ayer elegimos parar nuestra vivienda allí) que emanaban el característico vapor de la zona.
-- Pudimos comprobar que de toda la ruta que llevábamos a nuestras espaldas, la zona de
Myvant (kilómetros antes de la llegada) ya refleja una gran actividad geotérmica.
-- Desayunamos, y ya notamos que el clima, como he ido indicando, era más frío. En primer lugar nos dirigimos a
Grjotagja, las cuevas sobre formaciones de magma, que alojan
en su interior una pedazo de piscina de agua caliente, de la que se prohíbe el baño, aunque apetece nada más verla ( al parecer antes se podía dar un baño, pero hace poco colocaron un cartel indicador de las prohibiciones entre otras informaciones). Tras la visita a la cueva, nuestra idea era visitar
Dimmurborgir, pero a la llegada al aparcamiento, perfectamente señalizado por la carretera que recorres una parte del
lago Myvant, comenzó a llover insistentemente. Algo injusto teniendo en cuenta que la predicción del tiempo, en la página islandesa
www.vedur.is , nos engañó diciendo que no llovería en todo el día, incluso haría algún rayo de sol. Era injusto. -- Viendo que no cesaba, lo aplazamos para la tarde y nos dirigimos a probar suerte a la
caldera de Krafla, parando primero en la zona de la f
alla volcánica de Storagja, lugar al que no le hicimos mucho caso, no se gozaba de buena visibilidad. -- Seguidamente y pasando por la
espectacular central de energía geotérmica, aprovechando esta riqueza natural de agua caliente (junto con otras 4 centrales más) para abastecer a todo el país de energía, llegamos a
Krafla.
-- En
Krafla el tiempo no mejoró, pero en un momento y cuando ya nos habíamos enfundado en nuestros chubasqueros, salimos y paró de llover, aunque lloviznaba muy tímidamente. Algo muy usual en Islandia, un tiempo muy cambiante. El fuerte viento marcó esta visita y también la baja temperatura, estando
en el filo de la caldera a 0 grados centígrados, con los pies llenos de barro, ya que había llovido y las manos heladas. Y aunque estaba tapada por la niebla, el agua azul turquesa del fondo se apreciaba sin duda alguna. Era una imagen impactante, una caldera de un volcán, y estando a temperaturas de 0 grados. Otra de las diversidades climáticas, y la más común, de Islandia.
-- Al finalizar, decidimos quitarnos una espinita y al menos recorrer algunos kilómetros de
la carretera F88, rumbo a Askja.
A unos 20 minutos desde Krafla, allí la vemos, la puerta del averno, con sus recomendaciones de llevar combustible para 268 km al menos, también aviso de existencia de ríos y la advertencia de únicamente realizar esta etapa con un vehículo todo terreno. No sirven vehículos 2wd ni 4wd; además yo no me la jugaría porque hay ríos que pasar, y ya con nuestro 4x4 pasábamos pena porque no lo veíamos lo suficientemente alto, con un coche ni te cuento.
-- En ese momento salió un turismo de la carretera, totalmente manchado por detrás. No podía ser que viniera de
Askja, con esa altura al motor le entra agua y se acaba la función. Seguramente su plan fue el mismo que el nuestro, pisar
la F88 y observar su expansión y soledad.
-- Eran las 13:30 p.m creo recordar y nos adentramos unos 20 km, atravesando el
desierto de Odadarahraun, y ya se percibía lo respetable que era el trayecto, con 2 coches nos cruzamos y la zona era una auténtica
desolación dominada por los campos de lava, la ceniza, roca que parecía de otro planeta y algo de vegetación superficial esparcida en parte del camino. Había algún tramo bastante abrupto, en el que la velocidad se reduce a 20km/h si no quieres sorpresas o ir votando de lado a lado. Cabe decir que en esta carretera, de tierra, en el trayecto que realizamos, no sobrepasamos la velocidad de 60 km/h.
-- Durante esta pequeña avanzadilla para saciar nuestro apetito de carreteras tipo F, tratamos de llegar hasta el primer río y ver qué caudal llevaba (ya habíamos cruzado ríos en
la F225 desde el Sur y por la F208 de Landmannalaugar dirección a Eldja, por el Sur). Pero sabiendo que ya lo descartamos muy a nuestro pesar (y para colmo no llovía nada, aunque el tiempo cambia de un momento a otro), de la ruta programada, dimos media vuelta y retornamos hasta
Myvant, siendo acosado por un autubús enorme, por
la N1, que el muy imprudente me adelantó a mí y una furgoneta a la misma vez, y después a un tercer vehículo, todo eso yendo yo a 100km/h por la N1 (donde la velocidad máxima en toda la N1 es de 90 km/h).
-- Una vez en
Myvant, y tras dejar atrás, un tiempo de unos 40 minutos en
la F88, 20 minutos del desvío de
la F88 hasta el desvío para ir a
Myvant, ya siendo las 15 horas aprox., nos registramos en el hotel Vogafjoss GuestHouse, nos dimos una ducha y comimos un wok de estos de microondas, pero en nuestro caso hervimos agua con nuestro hornillo se la echamos 3 minutos y listo para comer.
-- Tras preparar la mochila para
acabar el día en los baños termales de Myvant, y ahora con el tiiempo de nuestro favor, únicamente viento y nublado; fuimos hacia
Dimmuborgir, un espectáculo de escoria volcánica que ha dado forma a lo que parece un plató de rodaje de películas de terror. Por allí puedes hacer hasta 3 trekkings creo recordar, que en total arroja un tiempo d 2 horas aproximadamente.
-- Nosotros hicimos una ruta hasta lo que se llama
-Kirkja-. La pequeña excursión, siguiendo
los hitos con la punta de color rojo, de unos 30 minutos ida y vuelta, merece muchísimo la pena (aunque se disponga de tiempo, como mucho, de las 3 rutas que creo que había, con hacer un máximo de 2, lo veo bastante, ya que acaba siendo todo un mismo paraíso de creaciones naturales abstractas). Las fotografías no le dan el aspecto que realmente aprecia el ojo humano, realmente es digno de ver, de pasear por allí y meterte en una película de terror.
-- Saliendo de allí nos fuimos directos a nuestra cabaña, muy bien acondicionada por cierto; radiadores en el baño y dormitorio, buena iluminación y un espacio con mesa de jardín y dos sillas por si el frío no te importa, te sientes a tomar algo (yo comí sentado al fresco). Enseguida nos ducharíamos y prepararíamos para cenar. Ya siendo las 19:00 p.m si no voy mal, estábamos en el restaurante listos para repetir el espectáculo gastronómico que ayer también nos dimos.
-- Hoy tocaba un cordero en filetes para mí, con su guarnición, y mi mujer un salmón del ártico, que estaba impresionante. Como la noche anterior ( o mejor dicho tarde, ya que a las 21h ya estábamos en las
piscinas termales de Myvant , cenando como auténticos turistas extranjeros en España jeje) disfrutamos tanto que los platos no fueron rebañados y limpiados, porque no teníamos pan. Hasta nos comimos la piel del pescado, con la mermelada que preparan para el corderito, que está buenísima.
De ahí llegamos a las piscinas, y tras pagar
la entrada de 3500 ISK por cabeza (
si se compra en el centro de información pilla de camino, te sale la entrada por 3150 ISK, un 10% de descuento). Al abrir la puerta de acceso a la piscina y ver aquel espectáculo de la naturaleza, a 8 grados y más de 15 personas dándose un baño de lo más placentero en aguas de color azul turquesa brillante, de tonalidad espesa, y con el vapor emanando desde la superficie en contacto con el aire frío, sin pensarlo e impulsado por el frío, nos lanzamos al agua sin más, teniendo una sensación mágica, por estar en el privilegiado enclave geográfico, a la temperatura exterior que estábamos, y disfrutando de la climatización natural que proporciona la propia tierra.
-- Era espectacular, digno de probar; esa es una de las
visitas obligatorias, disfrutar de un relajante baño en una piscina termal. Tras casi 1 hora y 30 minutos, salimos y nos duchamos, dejándome impresionado una máquina instalada en el vestuario, que introducías el bañador mojado, cerrabas la tapa presionando con tu mano, y en menos de 30 segundos, la minisecadora ya ha actuado, dejando en un 90% seco el bañador. Además también me llamó la atención un secador de pelo anclado a la pared, de estos típicos cascos de vapor que hay en las peluquerías de señoras; pero con sensores de proximidad y cuando pones la cabeza debajo, sale el aire. Nunca lo habíamos visto antes. Vivimos en la tecnología.
-- Finalizado el baño y duchados, parecía que nos habían dado una paliza. Tomamos rumbo a nuestra pequeña y acogedora cabaña, y a descansar que la ruta de mañana se presenta pasada por agua.