Eran las 7 de la mañana de nuestro primer día de visitas y ya estábamos desayunando. Había escuchado muchísimo sobre la fruta del sur de Vietnam, así que me fui directo a por ella.
Probé la famosa fruta del dragón, piña, sandia. Todo buenísimo.
Tras el desayuno el chófer nos recogió para salir hacia Ben Tre, en el delta del Mekong, pero antes nos fuimos a fuimos a cambiar dinero, justo al lado del central market. El cambio fue 1 euro= 26500 Dong.
Después de 2 horas de viaje viendo motos y más motos, algunas cargadas hasta los topes :D...
... llegamos a un embarcadero donde montamos en un barco los dos solos con el guía y el patrón.
Las embarcaciones aquí son super rudimentarias, llevan motores de camiones antiguos adaptados y hacen un ruido terrible, pero es muy curioso navegar en ellos.




Tras media hora de navegación, paramos en la orilla para hacer nuestra primera visita, una fábrica de ladrillo.
Extraen el barro directamente del lecho del río y lo pasan por una prensa de donde sale el ladrillo con la forma típica que conocemos pero blandito. Después para darle la consistencia, lo meten en un horno que no es de leña, si no de la piel de los granos de arroz. Es lo que utilizan como combustible.
Nos explicaron que del arroz se aprovecha todo, es como el cerdo para nosotros. Además de comérselo, con el hacen ropa, vino, combustible y un largo, etc.
En la fabrica tuve mi primera picadura de mosquito. Curiosamente me pico en la mano izquierda, que era donde llevaba la super pulsera mágica anti mosquitos. La pulsera llevaba una pastilla que echaba un pestazo terrible, pero se ve que eso no fue suficiente para disuadir al mosquito, que me pico a escasos centímetros del mágico invento. Así que mi primer consejo en este viaje es que no os compréis pulseras de este tipo, son un timo.
Volvimos a subir al barco, y seguimos nuestro camino por el rio hasta llegar a un lugar donde fabrican caramelos y chocolate hechos de coco.
Además de esto, había unas mesas donde hicimos una degustación de frutas tropicales típicas de la zona. Probamos fruta del dragón, piña, rambután, bananas pequeñas, y una fruta que se llama Longán. Es una especie de lichi, pero más pequeño y más dulce. Estaba todo riquísimo.
Antes de irnos hicimos nuestra primera compra del viaje, unos caramelos de coco. Al salir nos montaron en un motocarro que nos dejaría en un restaurante en medio de la selva.
La comida fue típica del delta del Mekong. Lo más curioso que comimos fue un pescado al que llaman oreja de elefante.
También nos enseñaron a hacer Spring rolls. El nuestro lo rellenamos de pescado, piña, y alguna que otra verdura, y para acompañar nos pusieron también unos langostinos no demasiado ricos por cierto…
Mientras comíamos a Sandra le picaron 3 mosquitos, aunque a ella no fue en la misma mano en la que llevaba la pulserita dichosa, jajá.
Al terminar de comer continuamos con la navegación, pero esta vez en una barquita pequeña de remos que nos llevaría a través de canales mucho más estrechos que los anteriores en los que el bote grande no cabría.





El delta es un sitio muy curioso, y la visita mereció mucho la pena. Tuvimos bastante suerte con el tiempo, ya que estaba nublado y no hacía demasiado calor.
Finalizada la excursión, subimos al coche y nos fuimos directos al aeropuerto de Saigón para coger el vuelo de las 19:30 que en una hora nos dejaría en la ciudad de Hué.
El vuelo con Vietnam airilines comodísimo, hasta pudimos echar una cabezada. El aeropuerto de Hué es muy pequeño, así que 20 minutos después de aterrizar ya estábamos en el hotel Midtown.
El hotel es una pasada, hasta nos dieron una tarta de bienvenida por la honeymoon.
El cansancio en los dos era evidente, a si que nada más llegar nos dimos una ducha y a la cama directos. Creo que jamás había tenido tanto sueño, pero lo peor había pasado ya que a partir de aquí el viaje sería mucho más tranquilo.
Probé la famosa fruta del dragón, piña, sandia. Todo buenísimo.
Tras el desayuno el chófer nos recogió para salir hacia Ben Tre, en el delta del Mekong, pero antes nos fuimos a fuimos a cambiar dinero, justo al lado del central market. El cambio fue 1 euro= 26500 Dong.
Después de 2 horas de viaje viendo motos y más motos, algunas cargadas hasta los topes :D...

... llegamos a un embarcadero donde montamos en un barco los dos solos con el guía y el patrón.
Las embarcaciones aquí son super rudimentarias, llevan motores de camiones antiguos adaptados y hacen un ruido terrible, pero es muy curioso navegar en ellos.




Tras media hora de navegación, paramos en la orilla para hacer nuestra primera visita, una fábrica de ladrillo.


Extraen el barro directamente del lecho del río y lo pasan por una prensa de donde sale el ladrillo con la forma típica que conocemos pero blandito. Después para darle la consistencia, lo meten en un horno que no es de leña, si no de la piel de los granos de arroz. Es lo que utilizan como combustible.
Nos explicaron que del arroz se aprovecha todo, es como el cerdo para nosotros. Además de comérselo, con el hacen ropa, vino, combustible y un largo, etc.

En la fabrica tuve mi primera picadura de mosquito. Curiosamente me pico en la mano izquierda, que era donde llevaba la super pulsera mágica anti mosquitos. La pulsera llevaba una pastilla que echaba un pestazo terrible, pero se ve que eso no fue suficiente para disuadir al mosquito, que me pico a escasos centímetros del mágico invento. Así que mi primer consejo en este viaje es que no os compréis pulseras de este tipo, son un timo.
Volvimos a subir al barco, y seguimos nuestro camino por el rio hasta llegar a un lugar donde fabrican caramelos y chocolate hechos de coco.
Además de esto, había unas mesas donde hicimos una degustación de frutas tropicales típicas de la zona. Probamos fruta del dragón, piña, rambután, bananas pequeñas, y una fruta que se llama Longán. Es una especie de lichi, pero más pequeño y más dulce. Estaba todo riquísimo.

Antes de irnos hicimos nuestra primera compra del viaje, unos caramelos de coco. Al salir nos montaron en un motocarro que nos dejaría en un restaurante en medio de la selva.
La comida fue típica del delta del Mekong. Lo más curioso que comimos fue un pescado al que llaman oreja de elefante.

También nos enseñaron a hacer Spring rolls. El nuestro lo rellenamos de pescado, piña, y alguna que otra verdura, y para acompañar nos pusieron también unos langostinos no demasiado ricos por cierto…
Mientras comíamos a Sandra le picaron 3 mosquitos, aunque a ella no fue en la misma mano en la que llevaba la pulserita dichosa, jajá.
Al terminar de comer continuamos con la navegación, pero esta vez en una barquita pequeña de remos que nos llevaría a través de canales mucho más estrechos que los anteriores en los que el bote grande no cabría.





El delta es un sitio muy curioso, y la visita mereció mucho la pena. Tuvimos bastante suerte con el tiempo, ya que estaba nublado y no hacía demasiado calor.
Finalizada la excursión, subimos al coche y nos fuimos directos al aeropuerto de Saigón para coger el vuelo de las 19:30 que en una hora nos dejaría en la ciudad de Hué.
El vuelo con Vietnam airilines comodísimo, hasta pudimos echar una cabezada. El aeropuerto de Hué es muy pequeño, así que 20 minutos después de aterrizar ya estábamos en el hotel Midtown.
El hotel es una pasada, hasta nos dieron una tarta de bienvenida por la honeymoon.
El cansancio en los dos era evidente, a si que nada más llegar nos dimos una ducha y a la cama directos. Creo que jamás había tenido tanto sueño, pero lo peor había pasado ya que a partir de aquí el viaje sería mucho más tranquilo.