El día de ayer fue de tránsito. Querer estar dos días en Lalibela y hacerlo al principio del viaje condicionó el resto del itinerario y los vuelos internos. Por esta razón no me quedó más remedio que tener que hacer una escala de 5 horas en Addis Abeba para ir de Axum a Bahir Dar, algo ilógico a todas luces. Antes hice una escala en Gondar y pensé en bajarme aquí visitar el complejo histórico y desplazarme por carretera a Bahir dar pero, al final, decidí tomármelo como día de descaso. Y me vino muy bien.
ALOJAMIENTO:
HOTEL Papyrus
Fueron rápidos a la hora de contestar a mis mail y las fotos de su página web me hicieron pensar que sería un hotel de nivel europeo. Por lo menos el precio, 35$ desayuno incluido la noche así lo indicaba. Reservé solo una noche, con idea de ir renovando cada día o tener opción a buscar algo más asequible para las otras dos noches. Me encontré una habitación mediocre, un baño sucio y poco más.
El desplazamiento desde el aeropuerto esta incluido en el precio, a mi llegada ya me esperaba en el Hall un agente turístico. Un chico joven vestido a lo moderno con pintas de ser autodidacta en la materia que, al ser el último faranji del día, se esmeró en recibirme con una hiperbólica sonrisa. Le pedí que me diera unos minutos para instalarme en la habitación y cuando bajé seguía en el mismo sitio, igual de sonriente. Si algo bueno tiene el hotel es el hall, con buenos sofás y una tele con las noticias internacionales. Fue en ese momento cuando me di cuenta de la cantidad de mosquitos que hay en esta ciudad, casi tantos como habitantes. Te atacan por todos flancos en grupos de 5 mientras, extremando el cuidado en las maniobras de acercamiento, en el ambiente otros cientos esperan su momento para intentarlo. Sin embargo, son tan grandes y gordos que resulta asombrosamente fácil dejarlos secos de un golpe. Empecé ayer el tratamiento de la profilaxis contra la malaria por ser esta, según la médica de la consulta internacional, la única zona del país que voy a visitar con peligro de malaria. Las posibilidades de irme con unas cuantas picaduras son muy altas.
Mi nuevo amigo se llama Walcot y como no lo entiendo le hago escribirlo en mi libreta de apuntes, en su idioma y en el mío. Después le pido sus credenciales ¿eres representante del hotel, agente turístico..? me enseña su carnet de guía de su asociación del puerto. Con esto ya puedo descartar que sea un oportunista. Me pregunta lo primero cuántos días voy a estar y qué quiero visitar y una nueva manada de mosquitos se acerca a nosotros para enterarse de la conversación y aprovechar que entramos en materia para sacarnos un poco de alimento a nosotros mientras. Son dos días completos los que estaré en la ciudad con idea de visitar las cataratas de Tis Isat, los monasterios más cercanos y los centrales si Dios qiuere. Estos últimos son muy poco visitados y El guía postadolescente se sorprende cuando se lo digo. Aquí comienza la negociación de precios. Me dice que esa excursión sería muy cara al tener que ser privada y de día entero, unos 150$ pero que él me conseguiría un mejor precio depende de los servicios que contrate. La visita a 5 monasterios del sur por la mañana con la excursión a Tis Isat por la tarde son 100$ pero él, por ser mi amigo, me la deja por 90$. El mosquito que se me posa en la oreja me grita suavemente “timadooor”. Se lo agradezco pero lo espanto antes de que, su comisión por el asesoramiento, sea una gota y media de sangre.
Le digo que me parece carísimo. Me cuenta que es un barco nuevo,, con todas las medidas de seguridad, para 6/7 personas como máximo, guía incluido.
La excursión a las cataratas de medio día de duración son 30$. Y el pack completo de las 3 excursiones me las deja calculadas con una velocidad de calculadora en 250$. Le agradezco su tiempo y le digo que me voy a dormir; estoy muy cansado y mañana por la mañana me levantaré temprano para ir al hotel ghion a contratar el tour allí, los precios son mejores que los suyos. Me dice que él es guía del Ghion también, que me está ofreciendo sus barcos y no son más baratos. Ha llegado el momento de ponerse serio. Saco la guía y le enseño datos, entre ellos que están actualizada hace 4 meses. El precio de la excursión a los monasterios baja automáticamente a 60 y las cataratas a 20. Y tras el siguiente amago de irme a la habitación el precio de la excursión a los lagos se queda en 50$. En la hoja donde me ha puesto hace 10 minutos su firma y he ido apuntando las características de las excursiones y los distintos precios. Las palabras se las lleva el viento, lo escrito ahí se queda, con más de una decena de dípteros nematóceros como testigos. Al final la cosa queda en que me tengo que ir a cenar y a dormir. Cómo no también conoce un restaurante tradicional con bailes y buena comida donde me puede acompañar… Ante mi indiferencia la última oferta para la excursión de los lagos es de 40$, final price.
Desayuno en condiciones – incluido en el precio de la habitación y salgo hacia el muelle del lago por la avenida que ayer transité para cenar. Si Axum me pareció mucho mas ciudad que Lalibela, Bahir Dar sube el nivel un poco más. Una vez llego al muelle veo a los primeros comisionistas que me ofrecen las excursiones al lado de un cartel que pone los precios.
A pie del barco negocio el precio, que se queda en 15$. Espero en el Guion Hotel junto con los que serán mis compañeros de barca porque aún faltan 30 minutos para que salga. Cuando llega el momento me apresuro a entrar el primero para coger el primer sitio e ir disfrutando de la navegación desde la proa. Después de mi entran todos los que estábamos, algunos más que llegan, dos parejas y esperamos un más rato a que sigan subiendo personas mientras nos piden que sigamos apretándonos, de tal forma que quedamos apiñados en lata 20 sardinas en total, la mitad en cada lado. Todos nos miramos hablando en diferentes idiomas que seguramente dicen lo mismo: “así mal vamos a ir”
Encienden el motor de la barca y como nadie dice nada me toca decirlo a mí con mi Basic english: “excúseme, ¿can I have the life jacket? I think too much people inside the boat”
El chico, que se queda con cara de ya nos han pillado, empieza a sacar los chalecos de los compartimentos junto al motor y resulta que faltan 6. Su compañero de tierra sale a la carrera del lugar. Llegados a este punto la gente ya empieza a quejarse del overbooking sin cortarse, menos mal. Una pareja enfadada se baja porque ellos habían negociado la excursión con guía. Otra pareja de señores mayores también deciden salir de la barca mientras a los que se han quedado sin chalecos les dicen que han ido a por los suyos. Acaban bajándose también un padre y su hija adolescente que ceden sus chalecos salvavidas desgastados y uno de ellos prácticamente desgarrado por un hombro a esta pareja.
Comenzamos la excursión navegando por el lago a paso burra, empezando a tomar idea de lo enorme que es este lago. Otras barcas como la nuestra lo surcan, generalmente más rápido, pero también vemos muchas tankwas donde sus pasajeros navegan a golpe de remo.
La primera visita es a la península de Zegue, un brazo boscoso de tierra que se hunde en el lago dando la impresión de ser parte misma de su costa. Sólo cuando llegamos a su upnta y empezamos a doblarla hacia el embarcadero nos damos cuenta de su forma realy extensión. En este lugar, a pie del lago ya nos esperan una marabunta de pequeños, y no tan pequeños para vendernos todo tipo de objetos. Aquí nos espera nuestro guía, al cual nos presenta el conductor de la barca. ¿¿nuestro guía?? Por 30 birrs each, nos acompañará y explicará todo durante la excursión.
Otro rato de discusión nos lleva a todos a pasar del guía. Yo se lo agradezco pero como ya llevo guía no lo necesito y le digo, en inglés, que no sé inglés. Otros que les habían dicho que el guía iba incluído…
Nos adentramos en la maleza siguiendo un camino marcado flanqueado por puestos de venta de suvenires. Aquí me doy cuenta de que por todas partes hay unos arbustos con frutos del tamaño de una oliva, rojos y verdes. Es café, café silvestre. Se dice que fue en este lugar donde se descubrió las propiedades que tenía el jugo que salía al mezclar agua con el grano tostado del fruto del arbusto. Realmente se descubrió al mundo occidental en Yemen, donde ya se cultivaba pero ¿quién puede negar que se llevó desde aquí hasta las montañas de Mokka en la época de la reina de Saba? otro misterio silencioso
Llegamos al monasterio de Ura Kidane Mehret que, a simple vista, decepciona un poco. Parece poco más que una choza grande y circular, para nada una iglesia en uso ni mucho menos que guarde tanto colorido e historias como las que lucen sus paredes. Son casi 5 siglos los que ha visto pasar por sus puertas, con lo que está en mejor estado de lo que podrías estar. A estas alturas el guía aún sigue intentando convencer a la gente del grupo de que paguen el peaje por sus explicaciones. Durante mi turno me acompaña a dar una vuelta al edificio, mientras tanteo las entradas que tiene, de momento todas cerradas. Al llegar al punto de encuentro, donde el guía marcha de mi lado un tanto desalentado, la puerta principal ya está abierta. Custodiada por un monje de ropajes coloridos nos da la noticia de que la entrada son 100 birrs por faranji, 10 para locales.
Fue un monje llamado Betre Maryam el que se desplazó hasta este lugar a fundar el monasterio tras la visita de dos ángeles. Los murales que luce por toda la pared circular interna fueron pintados en los dos últimos siglos, restaurados en la década pasada. Gracias a esto luce unos coloridos que hacen una auténtica diversión el dar vueltas a las paredes. Parece como si leyeras un comic, muchas veces macabro, de las historias bíblicas y leyendas medievales de Etiopía.
No faltan imágenes del génesis, la vida de Cristo y San Jorge con el dragón. Somos la mayoría turistas extranjeros pero también hay una familia etíope que aprovecha la visita para rezar, envueltos en telas blancas que les cubren desde la cabeza a media cintura.
Una vez hemos salido de la iglesia todos, nos desplazamos guiados (gratuitamente) por nuestro conductor de barca hasta Azuwa Maryam. Una pequeña choza también circular que guarda en su interior numerosos objetos históricos y pinturas en las paredes que están protegidas por unas vidrieras. El monje del lugar nos las detalla una por una por su nombre y una explicación en su idioma que, al final, solo acaban siguiendo los turistas autóctonos.
De camino a la barca los lugareños nos enseñan todos los recuerdos que tienen que, que son muchos. Pequeños libros con imágenes pintadas a mano y escrituras, libros antiguos, bisutería artesana… Una mujer muy simpática me encorre con la bolsa de café que me he quedado mirando y al final me la llevo por 50birrs. Me pedía el doble. La señora del puestecito de al lado aprovecha que he bajado la guardia para enseñarme con gracia cómo navega por el aire la tankwa hecha de papiro. Me parece un buen regalo para mi futuro pequeñín que no ocupará mucho espacio en mi repleta mochila. Bañarse con una auténtica tankwa etíope en vez del típico patito de goma le dará caché en la guardería, pienso. Aunque como esta el patio actualmente igual me lo marginan por friki.. Esto son 20birr
De nuevo todos en la barca navegamos de nuevo hasta la pequeña isla cercana donde llegamos a la vez que el ferri que surca el lago a diario. El lugar se llena de gente por todos lados, un caos total. Para entrar al museo hay que pagar 100 birrs y para acceder a la iglesia por un camino que custodia un monje otros 100 birr. Decido no entrar a ninguno de los dos lugares y perderme un rato por el bosquecillo de los alrededores con la pareja de alemanes que van sentados junto a mí en la barca. Que no saben si visitarán Lalibela dicen. Alucinante.
Tenemos una charla amena con más gente de la barca que han tomado la misma decisión que nosotros mientras esperamos a los que han subido a ver la iglesia, pero el rato se hace muy largo. De vuelta en la barca otro rato de navegación hasta el siguiente monasterio. Esta regentado por monjas en vez de monjes y es conocido por sus trabajos manuales. Los etíopes que vienen en el grupo entran por 10 birr, los faranji por 100, asi es en todos. Aquí entran todos menos yo, que me mosqueo mucho con este tipo de discriminaciones. Ir hasta allí y no entrar al monasterio por 4 euros de nada estaréis pensando. Pues ahora en frío lo pienso y es verdad pero en ese momento me senté enfadado delante de la joven monja que custodiaba la entrada, quejándome de las circunstancias y amenazando con dejar de respirar con la muy profunda esperanza que me hiciera una rebaja.. o incluso, aunque este muy mal decirlo.. poder colarme en algún despiste. Hasta en los lugares mas santos puede tentarnos el Diablo. Pero al momento comenzamos una conversación sobre religión que fue más interesante que cualquier monasterio centenario.
Me preguntó si era cristiano, a lo que respondí que sí. Me preguntó que dónde estaba mi cruz en el cuello, precepto que no recuerdo haber leído en la biblia como carnet acreditativo- Después sobre la condición de hijo de Dios o profeta de Jesucristo, su naturaleza humana y divina, la virginidad y ausencia de pecado original en la María.. un rato realmente agradable porque nos da el inglés a los dos para expresarnos y entendernos.Y ya cuando le pedí hacerme una foto con ella y le enseñé la foto en la cámara estuvimos viendo Lalibela y todos los lugares que había ido visitando.
Ha sido al oír que una barca llegaba al muelle, muy cercano a la entrada al monasterio donde estábamos los dos quizás ,demasiado arrimados, cuando ha votado literalmente del lugar hasta la caseta. La barca que ha llegado es toda de turistas etíopes y ni el primer día de rebajas se puede comparar con las ansias de estas personas por comprar suvenires. Telas, bufandas, dibujos, marcos de fotos, libros, arrasan con todo. Llega un momento que ya no queda casi de nada y la pobre chica, que no da a vasto, se tiene que ir a buscar más de todo, sobre todo bufandas azules con ribetes blancos que debe ser la moda de esta temporada.
Aquí está el momento que esperaba hace un rato pero ya no me apetece colarme, en el fondo soy un buen cristiano nestoriano. Le queda tiempo entre venta y venta para mirarme y disimular alguna sonrisa, porque sigo esperando a continuar la conversación que pierde posibilidades con cada minuto que pasa. Quizás compren la tienda entera o se vallan de una vez a ver la iglesia, estaría bien.
No da el rato para más, ya comienzan a bajar mis compañeros de travesía. El chico alemán me enseña las fotos para que pueda ver lo que me he perdido. No lo cambio por mi conversación aunque no se la puedo enseñar…
De vuelta al muelle, una vez en tierra veo a Walcot luciendo su sonrisa profident. Él ya hacía rato que me había visto, seguro. Me pregunta qué tal ha ido y le contesto que muy bien, tres veces más barato que el mejor precio que me hizo ayer a la noche. Le cuesta mantener la sonrisa ante la colleja verbal, por un momento casi se le ha borrado aunque sabe cambiar de tema rápido. Aún está pendiente la excursión a Tis Isat, sigue habiendo negocio en mi. Además él mismo acaba de estar y van a tope de agua por los gestos y el ruido que intenta emular con su boca, de la que también se escapa algo de “vapor”.
El precio de la excursión es de 20$ y mas no se puede bajar, es un regalo según él. Saco mi libreta molleskine y abro por la página que ya tiene dedicada a él en exclusiva y apunto el precio 20$ “tis issat visit” 15:00h. No contaba con ello pero hay que pagar por adelantado me dice. Tras un tira y afloja me da como garantía su carnet de guía y mañana, cuando nos veamos en el hotel Guión me lo devolverá.
Ceno en el mismo lugar de ayer que me tratan muy bien y tienen variedad de carta. De postre un par de plátanos en el mercado de la fruta que esta junto al hotel














