Miércoles 19 de agosto
La amenaza se ha cumplido y hoy a las 6:00 ya estaba en el autobús que me llevaría a el cañón del sumidero. El recorrido no es muy largo (40 km, está más cerca de Tuxla) y dura menos de una hora. Allí tenemos tiempo para desayunar, pues hasta las 9:00 no comienzan las chalupas a trabajar.
Para las 9:00 allá que estamos y aún tenemos que esperar otros 15' para organizarnos, ponernos los chalecos...
Si vas por tu cuenta, has de saber que el viaje en lancha ya cuesta 190 Pesos, por lo que el ahorro es prácticamente mínimo.
Las lanchas que nos llevan tienen capacidad para 20 personas sentadas:
[img]http://[/img]Nunca había viajado en lancha y mucho menos por un paraje tan chulo. El recorrido (38 km) se hace en algo más de 2 horas (ida y vuelta). El paisaje es espectacular, da igual donde mires.



A lo largo del viaje podrás ver, con suerte, algún cocodrilo (vimos sólo dos), pelícanos, garzas y monos araña.
Pelícanos en árbol a la espera de pescar algo:

Una sorpresita, al final, es la cascada que llaman árbol de navidad (sólo visible en temporada de lluvias).



He tenido suerte, ya que hace un par de semanas no había profundidad suficiente en la zona del embarcadero, por algún tipo de presa nueva que están construyendo. Al parecer, tras la presión de la cooperativa de trabajadores, han soltado más agua para subir el nivel de nuevo.
Hacia las 11:30 hemos regresado y vuelto al pueblo de Chiapa del Corzo en bus. En realidad, se puede subir andando en unos cinco minutos.
Allí nos han dejado una hora y media. Demasiado tiempo para lo que ofrece este pueblito. Más allá de la plaza central, no hay gran atractivo turístico.



En mi caso, he aprovechado para acercarme a tomar algo. Para ello he tenido que irme al hotel Ceiba de cuatro estrellas (estaba yo solito). Es una pottolada, que desentona en una ciudad típica de una zona pobre.


Allí me he tomado un capucino con hielo que me ha sabido a gloria, además de aprovechar el fresquito del aire acondicionado sólo para mí.
Hemos regresado a eso de las 14:00. Me he ido al albergue a comer algo y hacer el plan para la tarde: acercarme a San Juan de Chamula
Para ir a este pueblito, que no tiene apenas nada, se toma el colectivo (15 pesos, 25') desde la calle Honduras. No lejos del mercado central. Por supuesto, me he entretenido mi horita mirando el mercado.

Es el primer colectivo que agarro en México. Qué diferencia con Guatemala y El Salvador... Aquí, incluso vas sentado.

Me he acercado a este pueblo para visitar su iglesia, consagrada a San Juan Bautista. No permiten hacer fotos en su interior y se pagan 20 pesos por entrar. Aunque es cristiana, en ella se hacen ofrendas y oficios un tanto heterodoxos, por ser suave. Yo no he visto el sacrificio de ninguna gallina (aunque sí he visto a la familia con la gallina,... tal vez me he ido demasiado pronto). Destaca la cantidad (miles) de pequeñas velas que la gente coloca en el suelo, apartando previamente la alfombra de hojas de pino que cubren la única nave de la iglesia. Es, desde luego, algo bastante extravagante.
De vuelta a San Cristóbal, he reservado también la excursión de mañana (Lagos de Montebello) y la de pasado (Palenque). Me acerco hacia el albergue, con las manos llenas: una torta mala y una quesadilla deliciosa que comparto con los compañeros del hostel. Antes de que se me acumule el diario, me pongo a ello.