Hoy también nos hemos levantado y desayunado sin prisas. Cargamos las maletas y nos desplazamos con el coche por la misma calle Wolf, dónde se encuentra nuestro alojamiento, hasta la calle S. Julien. En un pequeño aparcamiento, junto a las viviendas, dejamos el coche y comenzamos la ruta de subida a Tunnel Mountain.
Desde aquí son 300 m. de desnivel. También se puede comenzar la ruta desde un aparcamiento que hay en la Tunnel Mountain Drive, accediendo a ella por la calle Búfalo, al final de la avenida Banff. En este caso el desnivel es de 260 m. y la distancia es de 2,4 km. sólo ida.
Se comienza subiendo entre viviendas y zona de árboles hasta alcanzar la carretera mencionada y dicho parking. También desde aquí la ruta es de subida, por medio de bien trazados zigzag y algún que otro repecho de más pendiente. Los árboles se abren de vez en cuando permitiendo ver retazos de la población y de la zona del río Bow.
Las vistas no son nítidas pues sigue habiendo una especie de neblina que lo impide. Conforme los zigzag van girando, la cima del monte Rundle va apareciendo en escena. En algunos abiertos pueden verse los acantilados de la misma montaña que estamos subiendo caer en picado sobre el valle del río Bow.

En la cima, el sendero dobla algo hacia la derecha, por encima de los acantilados de la montaña, con vistas hacia el este, al espléndido valle del río Bow, con sus meandros e isletas cubiertas de árboles, el campo del golf de Banff Springs, que corre paralelo al río y las laderas del majestuoso monte Rundle. Este monte Rundle, como ya he mencionado en otra visita, es uno de los más representativos de la población de Banff. El monte Rundle debe su nombre a un misionero inglés que predicó por estas tierras allá por la década de 1840. Tiene las características de algunas otras cadenas montañosas de las rocosas, con su cima oblicua. Los contornos de su cima no se ven claramente pues se encuentran difuminados por la neblina reinante. Al igual que no se distingue la cadena montañosa del fondo del valle del río, cadena que acompaña la Hwy 1 en su camino a Cammore.
Luego el sendero gira hacia el oeste. La cima está escasamente cubierta de árboles y en esta parte de la misma hay unas losas de piedra caliza que dan a la ciudad de Banff, a los lagos Vermilion y el valle del río Bow adentrándose en la población. Aquí nos sentamos la mayoría de los que llegan hasta arriba pues es un mirador privilegiado. Así lo han debido de pensar también los que colocan las sillas rojas, pues un poco más debajo de estas losas de piedra se encuentra otro par de estas sillas. Todo el rato ocupadas por los mismos andarines.
Tunnel Mountain es pequeña pero matona. Apenas 5.500 pies de altura, pero su cima es uno de los mejores miradores de la zona. Los Stoney la llamaban Búfalo durmiendo pues su forma se asemeja a dicha figura cuando se mira desde el norte y el este. En 1882 y para la construcción del ferrocarril se pensó hacer un túnel que atravesara la montaña. El proyecto no se llevó a cabo pero conservó el nombre.
Se vuelve por el mismo sitio. Con el coche nos fuimos hasta la carretera anteriormente mencionada, Tunnel Mountain Drive, accediendo por Banff Avenue hacia el puente y torciendo a la calle Buffalo. Nos detuvimos en el aparcamiento de Surprise Coner Viewpoint. El mirador se encuentra en unas plataformas de madera, cruzando la carretera. Básicamente lo que mejor se ve es el hotel Banff Spring en su totalidad. El hotel Banff Spring, inaugurado en 1888, fue el primero de otros muchos construidos por el Ferrocarril Canadiense del Pacífico. Su diseño original se fue cambiando posteriormente en los años 1910 y 1928 , al estilo, que asemeja las mansiones nobles escocesas, que tiene actualmente. Este hotel es visible desde varios sitios, de hecho no hemos dejado de verlo subiendo a la cima de Tunnel Mountain. Las vistas desde este mirador son como más cercanas. Pero tampoco se pierde demasiado si lo dejas pasar.
Continuamos por esta carretera, considerada también como escénica, hasta llegar a la altura del campamento Tunnel Mountain. Enfrente de sus instalaciones hay aparcamiento, a la derecha, desde el que sale un sendero interpretativo y con varios miradores para observar los Hoodoos. Los hoodoos son curiosas formaciones rocosas que parecen misiles. Han sido esculpidas en depósitos de pizarra y arenisca por la erosión del viento, lluvia y aguas de superficie. Pero lo interesante de estas vistas no son sólo estas formaciones rocosas sino el entorno en que se encuentran. El río Bow divide sus aguas en varios ramales formando isletas cubiertas de árboles. Un valle precioso a los pies del monte Rundle, el cual eleva su escarpada ladera al fondo del mismo. Mirando hacia Banff se puede ver también la Tunnel mountain, a la que hemos subido a primera hora. Aunque el día ha avanzado la visibilidad no ha mejorado mucho.
Damos por finalizada nuestra estancia en Banff y comenzamos traslado a Calgary
Siguiendo esta carretera nos incorporamos a la que viene de Banff hasta acceder a la Hwy. 1 para trasladarnos a Canmore. Como nos gustó la ciudad en nuestro primer día en Canada hemos decidido comer allí. Su Main Street se nos vuelve a presentar espléndida como el primer día. Multitud de comercios con encanto, hoteles, restaurantes, galerías de arte (con precios prohibitivos). La recorremos a pie y podemos comprobar de nuevo el mucho ambiente que hay.
Seguimos camino hasta Calgary. Habíamos pensado llegarnos hasta Heritage Park Historical Village. Luego nos dimos cuenta que cerraban a las 4 de la tarde y no nos iba a dar tiempo. De todas formas entramos en Calgary por echarle un vistazo a la ciudad y comprobar el ambiente. En estos días se estaba celebrando la famosa Stampede. Fue una equivocación tremenda. No vimos ningún ambiente de esta celebración, me imagino que estaría en su lugar correspondiente, y nos tragamos unos atascos enormes por las calles del centro. Era viernes y parecía que todos sus habitantes y viajeros se habían puesto de acuerdo en conducir a la misma hora. El tom tom se portó correctamente y logró sacarnos del laberinto de calles y llevarnos hasta el aeropuerto.
Devolvimos el coche y nos trasladamos, en la furgoneta del hotel, hasta el hotel Ramada dónde hacemos noche. Bueno, es un decir, porque a las 3:30 de la madrugada teníamos que volver al aeropuerto.