Una de mis prioridades en nuestra visita a Yellowstone, además de sus paisajes y las coloristas fuentes hidrotermales, era el Gran Cañón del río Yellowstone. Imágenes vistas en fotos en multitud de ocasiones con las que soñaba. Superaron con creces todo lo visto en fotos por muy buenas que fueran. La realidad siempre es más interesante.
Hicimos el mismo recorrido que ayer a la vuelta. Desde West Yellowstone a Canyon Village pasando por Madison y desviándonos en Norris Junction por la parte central del ocho de la Grand Loop Road.
Canyon Village es otro interesante centro de servicios del parque con sus bonitos edificios. No comento nada de ninguno de ellos porque éramos conscientes del poco tiempo que pasábamos en el parque y obviamos su visita. Aquí en Canyon me llamó la atención ver un quiosco en el que alquilaban esprays anti osos.

Decidimos comenzar la visita por el North Rim Drive, la primera desviación que encontramos desde Grand Loop . Es una carretera de una sola dirección que al finalizar te devuelve de nuevo a Canyon Village. También se puede recorrer a pie a través del North Rim Trail. Este sendero comienza en la corta carretera que lleva al Brink of Upper Fall y recorre todos los miradores del anillo norte hasta Inspiration Point.
El primer punto interesante del anillo norte es Lower Fall’s Brink. Un sendero de 600 m. de recorrido baja un desnivel de 180 m. hasta el río y siguiendo sus aguas, hasta que las mismas se desploman 93 m. hacia abajo. Un pequeño mirador permite ver el punto dónde las aguas se doblan para iniciar su caída, el desplome de las mismas en el vacío y su choque en la parte inferior del cañón. Miles de gotitas brillantes sobre un fondo esmeralda te hipnotizan para que las sigas hasta su tope final dónde se mezclan y confunden con la gran polvareda de vapor de agua. Esta nube de vapor de agua alcanza hasta las laderas del cañón creando un manto verde que completa la gama colorista de las mismas.
El desnivel de 180 m. que hemos bajado hay que volver a subirlo. Al inicio del sendero hay un punto de vista de toda la cascada y el mirador de su cima, como un pequeño premio de consolación para los que no se sientan capaces de realizarlo.
Lo he reseñado aquí porque es su orden natural, si bien nosotros lo hicimos el último. Lo dejamos para el final pensando precisamente en este desnivel, pero a la postre hicimos una bajada similar, en el siguiente punto, nada más comenzar el itinerario del día.
Lookout Point y Red Rock Point. Ambos se inician desde el mismo aparcamiento. Siguiendo a la izquierda se llega a Lookout y torciendo a la derecha a Red Rock. Desde los dos se ven imágenes parecidas de la cascada.
Lookout Point es nuestra primera mirada al gran cañón de Yellowstone y su famosa cascada. Quizá por eso nos dejó tan impresionados. Son las nueve de la mañana y el mirador está completamente vacío. Es una visión completa de la cascada flanqueada por las paredes escarpadas del cañón. Una visión con premio incluido. Un hermoso arco iris a los pies de la cascada que se añade al ya colorido paisaje. Decir que las paredes del cañón son amarillentas, (de ahí deriva su nombre), es muy poca apreciación porque en este maravilloso paisaje intervienen muchos otros colores.
A Red Rock Point se llega bajando un sendero bien mantenido, (con algunas escaleras) que transcurre por la ladera del cañón, entre pinos y formaciones rocosas. Se llama así porque el mirador se encuentra sobre un saliente de rocas con tonalidades rojas. El sendero es de 600 m. de bajada con un desnivel de 150 m. La visión de la cascada es también completa y algo más cercana. Pero el arco iris parece haberse difuminado un poco.
El mirador y la parte final del sendero que llega al mismo, son visibles desde el mirador de arriba. Viendo esa posición puede ayudarte a decidir si te merece la pena el esfuerzo de bajar y subir. A mí sí me mereció la pena, no solo por las vistas algo más cercanas de la cascada, sino también porque el recorrido va dentro de la pared del cañón.
Grand View. Las vistas desde este punto tienen como protagonista el cañón. Las altas y bajas cascadas no son visibles por las curvas que el río y el cañón van haciendo. Una parada para recrearse en este paisaje tan soberbio y observar sus detalles. Este mirador se encuentra casi enfrente de Artist Point de South Rim.
El Gran Cañón que forma el río Yellowstone mide 38,4 km. de los cuales los primeros 4 km. son los más coloridos y vistosos. El cañón llega a tener en algunos puntos 1200 pies de profundidad y su anchura puede variar de 1500 a 4000 pies. La actividad geotérmica ha funcionado, y lo sigue haciendo en la actualidad, a través de los años, alterando la dura roca de lava, riolita sobre todo, y produciendo bonitos colores. Estos colores tienen bastante relación con el hierro y sus componentes.
Esta actividad geotérmica contribuye a volver blanda la dura roca de lava, lo que la hace más vulnerable a la erosión. Por ello las paredes del cañón están llenos de pináculos que se alzan sobre las mismas y presentan protuberancias extrañas. Pináculos que contribuyen sobremanera a la vistosidad del cañón.
La plataforma de este mirador de Grand View anteriormente estaba más adentrada en el cañón. El saliente rocoso sobre el que se aposentaba acabó desplomándose al desfiladero después de un terremoto en 1975. Esta zona es de las más resquebrajadas y cualquier movimiento, aunque sea pequeño, termina afectándole. Varios deslizamientos y caída de roca son visibles.
Las vistas del cañón son en ambas direcciones. El río serpentea al fondo del desfiladero, flanqueado por estos acantilados que parecen pintados. Los pinos aportan su tonalidad verde en la cima de los acantilados y algunos se atreven a echar raíces entre los coloridos deslizamientos de las escarpadas laderas.
Inspiration Point. Para llegar a este punto hay que desviarse a otra carretera de doble sentido que finaliza en el mirador. El mismo se encuentra situado sobre un saliente rocoso natural y para llegar a él hay que bajar unas 50 escaleras. Otras vistas majestuosas del cañón, aguas arriba y abajo. En la lejanía se observa parcialmente la Lower Falls. Es el mirador más lejano de todos.
Hace 14000 años, cuando la última capa de hielo se derritió, el río Yellowstone comenzó a socavar la vieja riolita lávica, con la ayuda del viento, la lluvia y la gravedad. Aún sigue trabajando en ello.
Seguimos observando las tonalidades amarillas de sus paredes, sombreadas de gris y negro, mezcladas con los tonos rojizos, rosas, dorados, ocres, allí dónde la actividad geotermal ha estado funcionando.
El North Rim Drive vuelve a Canyon Village. Hay que adentrarse nuevamente en la Grand Loop Road.
Pasado el desvío a North Rim, el siguiente desvío es una corta carretera hasta Upper Fall’s Brink.
Un sendero de apenas 200 m. conduce al borde de esta cascada. Conforme caminas ya se oye el estruendo de la misma. La última parte del sendero son escaleras que acaban en el mirador sobre el borde de la caída. El efecto es similar al experimentado en el borde de la cascada inferior. De hecho el agua es la misma. La misma cantidad que más abajo se despeñará en el gran salto de 93 m. Este salto de 33 m. les sirve de ensayo. Es igual de bello ver el desplome de la masa verdosa de agua y su inmersión en la bonita piscina que forma.
Aquí comienza el Gran Cañón del río Yellowstone.
De nuevo hay que salir a la carretera principal y desviarse al poco al South Rim Drive, cruzando el Chittenden Bridge. Desde este mismo puente también se puede iniciar el South Rim Trail que llega hasta Artist Point.
La primera parada es en el aparcamiento de Uncle Tom’s Point. Da acceso a Upper Fall Viewpoint y Uncle Tom’s Trail.
La vista de la cascada superior al completo, entre los árboles, es encantadora. Se pueden apreciar bien las grandes rocas de lava que la flanquean, rocas duras a las que el agua del río no ha podido vencer. Gran abundancia de pinos las coronan. Entre esta masa de árboles se deja ver el viejo Canyon Bridge, el cual aún se puede atravesar si se hace el North Rim Trail.
Uncle Tom’s Trail. Una versión modernizada del sendero que en 1898 construyó H.F. Richardson, familiarmente llamado Tío Tom. Fue pionero en guiar a los primeros turistas al interior del cañón. El camino de hoy es un pequeño trecho pavimentado y 328 escaleras metálicas con rejillas que desciende 150 m. al interior del cañón. Es el mismo desnivel que la bajada a Red Rock en North Rim. Pero allí el camino es algo más largo y en este las empinadas escaleras no dan tregua, salvo en los pequeños rellanos y algún que otro punto de descanso. Es bueno dejar algunas fotos para la vuelta, mientras las haces, te das algo de pausa para recuperar el resuello.
Porque fotos haces un montón. Del tramo del cañón que continúa después de la cascada, de sus formaciones rocosas y las coloridas tonalidades que presentan, sobre todo en las áreas de deslizamiento de tierras. Gama de colores que no dejan de atraerte y que se multiplica en la parte baja de la pared de enfrente del cañón. Allí dónde alcanza la nube de agua la tierra se va cubriendo de verde brillante y aparece un arco iris con todos sus haces de colores. A media altura en la ladera opuesta del cañón se puede apreciar el mirador Red Rock y comprobar cuán merecido tiene su nombre.
En toda la bajada por las escaleras esa imagen colorista no deja de deleitarte. El destino final es una plataforma metálica desde dónde puedes ver, oír y sentir plenamente el poderío de Lower Falls, vistas desde casi su punto más bajo.
La cascada no puede quejarse de la atención y medios que el parque ofrece para que los visitantes no se pierdan ningún detalle de ella. En la lejanía, en proximidad, a medio camino, en su borde, por su parte inferior.
Artist Point. Ofrece una de las imágenes más emblemáticas del parque y más fotografiada. Este enclave posee una de las vistas más bellas del río, una insuperable panorámica del Gran Cañón del Yellowstone que se extiende por un kilómetro hasta el punto central que ocupa las Lower Falls.
El mirador tiene dos plataformas, en la superior se puede ver el cañón en las dos direcciones, río arriba hacia las cataratas y su continuación río abajo.
He imaginado en múltiples ocasiones hacer esta foto tan conocida. Y aquí estoy. Con mi pequeña cámara, pobres resultados conseguiré. No importa demasiado. Es solamente una excusa. Lo realmente importante es que si puedo hacer la foto, es que estoy presenciando esta imagen. La misma me parece irreal, difícil de asimilar su grandiosidad, pero que, con seguridad, no olvidaré fácilmente. Voy a hacer mías unas palabras de uno de los primeros exploradores de este parque, entresacadas de alguno de los muchos carteles que adornan los miradores: “De pie ante esta grandiosidad me doy cuenta de mi propia pequeñez, de mi impotencia para comprender la poderosa arquitectura de la naturaleza”.
Eran ya sobre las dos de la tarde y pensamos que no habría otro sitio mejor para comernos el bocadillo. Delante del mirador inferior hay una pequeña explanada con unos cuantos pinos y piedras a modo de bancos. Permanecimos un rato, casi en solitario. El gentío que colmaba ambos miradores ya se ha marchado.
Desde aquí mismo sale un sendero que se llama Ribbon Lake Trail que lleva también, en un desvío hacia el final, a Silver Cord Cascade, con varios avisos de presencia de osos.
