Hoy lo primero que haríamos tras comer algo en la calle era visitar el templo SRI MEENAKSHI y su museo de los 1000 pilares. Éste templo es uno de los más importante del sur de la India y tras sus puertas se puede sentir la fe y la adoración que procesan los hinduistas a sus dioses, es increíble lo que allí se observa y eso que no dejan acceder a sus salas, solamente en los pasillos y alrededores, ya en la noche en la ceremonia es sorprendente lo que se ve y se siente a pesar de que no entendamos el proceso o el significado de cada acto, es algo digno de admirar y respetar. Sin duda alguna este complejo es muy importante y hay que ir a verlo a pesar de que tengamos la entrada restringida a las salas de adoración.
El complejo abre sus puertas según tengo entendido a las 4 de la mañana para cerrar a medio día al igual que la mayoría de templos, nuevamente vuelve a abrir en la tarde sobre las 16:30 hasta las 21:30 horas, momento donde cada noches tiene lugar la ceremonia nocturna , la hora exacta de la ceremonia no la recuerdo pero sobre las 9 o 9:30 que es la hora del cierra del templo, nosotros fuimos sobre las 20:00 horas y estuvimos bastante tiempo esperando a que empezara, pero eso lo cuento al final de la etapa de hoy.
Tras comer algo en la calle nos dirigimos a la puerta sur para acceder al complejo, en todas las puertas hay taquillas para dejar los zapatos y tampoco puedes acceder con la cámara de fotos, pero si con móvil. Las piernas deben ir cubiertas y los hombres tampoco pueden acceder con pantalón corto, deben ponerse un pareo que te alquilan unos que venden ofrendas, aquí todos hacen negocio, mi marido tuvo que alquilarlo para poder entrar, pues a pesar de llevar un pantalón corto por la rodilla le dijeron que así no podía acceder al complejo. Por el pareo le pidieron 40 rupias. La entrada al Meenakshi fueron 50 rupias y por el móvil otras 50 rupias, y les aseguro que si lo van a sacar paguen las 50 rupias, pues a nosotros nos vino un trabajador del templo a pedirnos el ticket de pago del móvil. La entrada a el museo de los mil pilares que se paga en la puerta antes de entrar a los pilares fueron 5 rupias.
Estuvimos dando vueltas por todo el complejo, muy bonito y una pena no poder acceder a las zonas para los hindú, porque debe ser una pasada dentro, supongo que en distribución igual que los templos de Kumba pero aquí la decoración debe ser asombrosa.


Tras visitar el complejo salimos por la puerta este y nos adentramos en un mercado lleno de cosas de todo tipo, agobiante por la estrechez del lugar pero sorprendente la cantidad de cosas y el lugar en sí, ya que es como parte del templo Meenakshi y es una pena ver tal tenderte montado en sus columnas y ver el uso que le dan al lugar. Tras esto y con un pequeño plano en el móvil, sacado del Google Earth, nos dirigimos a el Palacio de Thirumalai Nayak, ubicado a 1 kilómetro y medio aproximadamente, pero por el camino cómo es normal en India nos entretuvimos más de la cuenta con tal cantidad de imágenes que se cruzaron antes nuestros ojos, si es que lo que se vive y se ve en India no hay lugar en el mundo donde se pueda apreciar.





Thirumalai Nayak Palace: Este palacio fue construido en 1636 por el rey Thirumalai Nayak con la ayuda de un arquitecto italiano. Entrada tengo apuntado 40 rupias, pero no recuerdo si eran 20 por persona o 40 por persona. El palacio pues no es gran cosa, lleno de cagada de palomas y bueno, para verlo bien pero nada del otro mundo, hay cosas más interesantes en las calles de India, y es que toda India es un museo de vida. Les dejo algunas fotos del palacio, pero sinceramente no me causó gran interés.
Continuamos nuestros pasos hacia la catedral de Santa Mary, la cual está al lado del palacio y donde unos amables niños, que supongo provenían de un colegio que está tras la iglesia, nos vinieron a dar la bienvenida. Estaba en reforma pero muy amablemente fuimos invitados a pasar, tras verla decidimos volver caminando y perdernos por ese laberinto de calles, caminamos sin rumbo fijo, almorzamos por 280 rupias la pareja, comimos cosas rara por el camino, hicimos veinte mil fotos curiosas, nos topamos con una mequita y nos adentramos dentro de un barrio musulman, visitamos varios templos que nos cruzamos por el camino y finalmente volvimos a dar con el templo Meenakshi. Accedimos a unas de las tantas tiendas que tiene azotea donde se puede observar el complejo desde lo alto y que es un reclamo para que accedes a sus tiendas, y he de decir que vaya cosas más hermosas venden y a ¡qué precios!. Tras esto regresamos a el hotel y mi marido se fue a poner unos pantalones bajos para acceder nuevamente a el Meenakshi y sobre las 20:00 horas marchamos a el templo para ver la ceremonia nocturna, esta vez no pagamos nada, habíamos guardado los ticket, pero creo que nadie nos pidió nada.
La ceremonia nocturna empezó bastante tarde, sobre las 9:30 que es cuando cierra el templo, lo que se ve y se vive, los sonidos, los olores es algo que aunque no entendamos el significado de cada ritual, entra muy adentro y te sientes afortunada por verlo y sentirlo en persona, sin duda es todo tan puro, el fervor religioso es palpable en cada persona y cada acto que se lleva a cabo. Observamos la parte de la ceremonia que se desarrolla entre los pasillos del complejo, ya que lo que ocurre dentro de cada sala es algo que solo ellos tienen el privilegio de vivir, muy respetable, ya que soy turista, pero había allí cada uno que vamos, finalmente como siempre ocurre, no nos dejaran ni ver esa pequeña parte de la que nos dejan disfrutar.
Tras esto fuimos a cenar por 367 rupias la pareja y a dormir que mañana tocaba más de Madurai y tren hacia Allepey-Kerala.
