Nos levantamos a las 5’00, recogemos un desayuno-pícnic buenísimo que nos ha preparado Shirley consistente en 4 zumos, 4 hamburguesas con patatas, pagamos (habíamos cambiado algo en el aeropuerto) y salimos a buscar la Pan-americana sur hacia Pisco a 249 Km de Lima.
Lima a esas horas se ve con mucha niebla (es típico de Lima) y hace mal tiempo. Se ve fea. La salida es un nudo de vías y con pocas informaciones indicativas pero como llevamos impresos los mapas de google con todos los recorridos podemos salir bien. Tenemos ya mucha práctica conduciendo en países mal preparados para el tránsito rodado. Hay muchos coches pero no estamos parados, seguramente dos horas más tarde debe ser un caos circulatorio. Dejamos Lima, no nos gusta.
La carretera no está mal, es vieja, parece una carretera de los años 60 española. Hay que reconocer que mi marido conduciendo es mejor que Alonso, sortea cualquier problema. Donde va hace lo que ve y a los cinco minutos al volante ya está conduciendo como cualquier limeño, es decir pasando de señales, pasando de limitaciones, y cortando a los otros conductores para pasar el. Si no lo haces así, si intentas conducir con los estándares españoles, no avanzarías nunca.
Destino: Parque Natural de Paracas para coger un barco y visitar las islas Ballestas
Salimos por la autopista y pagamos dos peajes de 3 y 11 s/. No podemos disfrutar del paisaje pues llueve a borbotones. Las construcciones se ven pobres con casas que muchas veces rozan el chabolismo e inacabadas para ahorrarse pagar impuestos. La carretera está llena de chiringuitos para comer chicharrones, famosos son los del Km 130 pero no podemos parar pues continúa lloviendo mucho.
Pasamos San Vicente de Cañete a 130 Km luego Chauchi, ciudad conocida por sus licores, a 90 Km más. Las ciudades están llenas de taxis que son como tuks y hacen sonar el claxon todo el rato. Los coches van llenos de inscripciones en los cristales con mensajes divinos. La conducción es alucinante.
Llegamos a Ica y dejamos la panamericana hasta Paracas por la carretera que bordea la costa. Nos dirigimos al puerto para coger una barca que nos lleve a visitar las islas Ballestas. Somos 4 así que regateamos, siempre lo hacemos con la excusa de que son niñas (aunque ya son mayores y abultan como adultas, jeje) y que somos 4. Muchas veces nos cuela. Hay que pagar además una Tasa por uso del puerto (estas tasas de uso se pagan en muchos sitios y la entrada al Parque Natural)

Està nublado pero ya llueve menos. La barca hace un recorrido hasta las islas guaneras, llevan una chica que hace de guía que va explicando cosas de los animales,y las islas etc… Primero vemos el famoso Candelabro esculpido en una loma. Rapidamente empezamos a ver leones marinos, focas, pinguinos Humbold, espècie que esta en extinción y muchas, muchas aves guaneras.


Sin darnos cuenta a media excursión ha dejado de llover y empieza a asomar el sol.
Volvemos al coche pues nos queda aún llegar a Huacachina y queremos llegar antes de las 16’00h. Es un oasis de ensueño en medio del desierto, a 5 Km de Pisco para hacer sandboarding. Somos esquiadores y mis hijas hacen snowboard y quieren probar a hacerlo en la arena del desierto de Huacachina.

Por el camino algo choca con el coche y constatamos que hemos atropellado a una gallina, aunque mi marido dice que sólo le ha rozado una ala, lo cierto es que esta tumbada en la carretera. Nos largamos sin parar no sea que venga el dueño y tengamos problemas.
Llegamos a Pisco que vuelve a ser caótico con muchos ticos (taxis) haciendo sonar su claxon. Entramos en un banco para cambiar moneda. Solo cambian euros en el Incabank y como no encontramos ninguno nos dirigimos a un cajero de Scotia Bank que aplica comisiones bajísimas. El límite máximo diario que se puede sacar del cajero son 700 s/. el cambio nos sale a 3,7 (buen cambio)
Preguntando llegamos a Huacachina (ya he dicho que hay pocos carteles informativos comparado con Europa) y nos dirigimos al Hostal Curaci muy fácil de encontrar pues Huacachina es una laguna natural (al menos antes lo era) en medio del desierto. Los hostales están alrededor de la laguna y no hay muchos pues creo que no mucha gente se aloja aquí. El hostal, está por acabar pero es limpio y muy recomendable.
Hay que ir a Huacachina para ver el paisaje que es precioso, para hacer sandboarding y para hacer una excursión en boogie por las dunas. Todas ellas actividades fantásticas.
Consultamos precio en los chiringuitos que ofrecen la actividad y finalmente la contratamos en el hotel previo regato, ya sabéis, somos 4 y una hija es menor…
La actividad consiste en: coger un boogie, correr por las dunas y subir a una duna especial para hacer fotos del oasis, hacer diversas bajadas con la tabla (en función de lo que quiera cada uno) y finalmente ver la puesta de sol a las 18’00 sobre las dunas. Está bien hacer la actividad de tarde porque así ves la puesta de sol además no había nadie porque supongo que las excursiones organizadas vienen de día.

Se encaramó a una duna y bajamos del boogie para hacer nuestra primera bajada en la tabla. En la primera bajada que hice solo pensaba que ya no tenía edad para hacer aquellas tonterías pero evidentemente no podía dejar de hacerlo. El corazón me iba a mil. Empezamos bajando estirados, levantando piernas para no frenar-te, levantando los brazos para no quemártelos con el rozamiento, dándonos impulso y confiando en las explicaciones de Pacho y en que ya pararíamos cuando llegáramos abajo y él nos vendría a buscar. La experiencia fue increíble. No hay palabras para describirlo. Es divertidísimo. Bajas a toda pastilla por las dunas, te llenas de arena, sientes el aire en la cara –y la arena, mejor ir con gafas de sol- y cuando finalmente llegas abajo y frenas lo único que quieres es volver a subirte a otra duna y volver a lanzarte.
Estuvimos subiendo dunas con el boogie y bajándolas con la tabla, primero estirados, luego sentados y finalmente de pie, aunque de pie lo más seguro es que te caigas, a no ser que, como mis hijas, seas un experto snowboarder. Aún asi en una de las bajadas, mi hija se pegó un tortazo que se le medio dislocó un brazo pero finalmente se lo pudimos volver a poner en su sitio y todo quedó en unos gritos que se oyeron em Marte y en un dolor que le duró un par de días.
Cuando se acercaban las seis de la tarde Pacho nos dijo que debíamos ir a una duna desde donde se divisaba la puesta de sol y debíamos ir rápido pues nos habíamos entretenido mucho con tantas bajadas con el sandboard (no hubiésemos parado nunca). Así que condujo a toda leche… más descarga de adrenalina si es que aún nos quedaba.
Desde la duna vimos la puesta de sol que fue preciosa. Os pongo algunas fotos. Mis hijas y yo no parábamos de hacernos fotos tumbadas en la arena del desierto y con el sol poniéndose al fondo. Además se podía ver toda la laguna.

A las 21’00 h. estabamos ya en la cama. Había sido un día intenso lleno de actividades: carretera, excursión en barca y lo mejor…. habíamos hecho sandboard en el desierto!!!.
Algunos gastos:
- peajes salida de Lima: 1,07€
- Entradas a Islas Ballesta 10€, tasa turística: 0,5€
- Boogie y sandboard: 8€. Tasa entrada al parque de Huacachina: 0,60€
- cena en Desert Night: 38,46€ (4 personas)