8º.Dia. San Bartomeu
Hoy es mi santo, mi onomástica, hoy me tengo que hacer un gran regalo. Nos recogen muy prontito por la mañana, vamos preparadísimos, planos, copias googlemaps, notas, cámaras de fotografiar, agua, GPS, sombreros para el Sol, abanicos, trípodes, alguna que otra pasta robada del bufet y mucha, pero mucha ilusión.

Conduce Mandou, nos guía Jalil, y ………….. nos perdemos, como siempre, carretera arriba, carretera abajo, este puente no es, este tampoco, Jope, al fin preguntamos a un hombre y la providencia hace su aparición de nuevo, nos dice que él trabaja allí, qué suerte, para allá que vamos.
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Como contaros como fue, una pasada, adentrándonos por un camino de tierra, entre canales, palmeras, bueyes y modestas casas, se fue apareciendo, allí estaba mi regalo, los restos del Templo de Montu en Medamut



El circulo se está cerrando, a partir del dedicado a Montu en el mismo Karnak, en el pasado el de Tod, ahora este en Madamut, solo me faltara el de Armant, el circulo del famoso anillo o defensa de la ciudad de Tebas.

Tres años viendo las escasas fotos de internet, leyendo sobre él, intentando acercarme a el, y ahora tengo enfrente este legado, increíble, creo intuir el muelle del embarcadero allí a lo lejos, los restos el edificio central, también veo lo que debió ser el Dromos o avenida de esfinges que unía este templo con el mismo Karnak.

Pero la cosa se complica, los guardas nos detienen, y hacen llamar al inspector delegado en el yacimiento, con el que nuestro Jalil, entabla “negociaciones”, no sin antes pedirme que me retire, pues es asunto entre ellos.

Confusión de sentimientos, estoy hecho un lio, por mi cabeza pasan muchas sensaciones, prisas por captarlo todo, deseos de no perder ningún detalle.
Como cuando un niño en una tienda de golosinas.
Jalil se gira, lo he conseguido, disponemos de 30 minutos.
No dije nada, no hable, nada, en mi vida he corrido tanto, arriba, abajo, fotos por doquier, apartando cabras, niños tirándome bolas de papel con arena, carreras para un lado y para otro. La media hora más corta de mi vida.




Os dejo algún testimonio grafico de este yacimiento tan desconocido para mi.










Al partir te sientes satisfecho, pero enseguida te entra ese pensamiento perturbador de siempre: ¿La última vez?
Silencio en la "van", joder que me pasa, lo has conseguido, lo has hecho, lo has fotografiado, terminaras el dosier, darás a conocer a tus amigos un nuevo lugar para visitar, para ser estudiado, para darle vida en cierto modo, y sin embargo estas apenado, tristón, relajado, no se………
Mandou, este copto me ve la cara y sin preguntar ni sonreír de falsillo, me dice, le voy a enseñar un lugar muy bonito e importante para mí, ¿podemos? desviarnos del camino un poco, pues como vamos a Deir el Shelwit, nos va de camino, asentí, ningún problema.


Caramba, pase de la indiferencia al interés en un zas, cuando a lo lejos en pleno desierto una edificación asomaba con una cruz copta en la parte superior, estábamos detrás de lo que antiguamente fue el templo o ciudad de Amenhotep III, uno de los más grandes e importantes del AE, ahora llamado Malqata, nombre que quiere o viene a ser: “lugar donde se encuentran cosas antiguas”.


En pleno desierto, lugar desangelado donde los hubiera, sin vegetación, solo arena, solo tierra, solo un terrible Sol, allí se levantaba un lugar de vida, sorprendido, estaba frente a un recinto monacal llamado St. Tawdros, concretamente St.Tawdros (El Mohareb)’s Monastery, con un subtitulo “Luxor Coptic Orthodox Bishopric” que indica que se trata de una sede episcopal o diócesis Copta.
En el patio interior una biblioteca/tienda súper modesta como todo el espacio monacal, nos ofrecía libros, rosarios, estampas, inciensos, etc. En una esquina del mismo se podía ver la hospedería del monasterio para peregrinos, transeúntes, etc., equipada con mesas y algunas camas y en otra parte del patio, un espacio tipo cementerio con el sepulcro de un benefactor (egiptólogo famoso que deseo ser enterrado allí).



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Pero la parte más importante fue entrar en el recinto del monasterio propiamente dicho. Asombrados, allí estaba el Pope al que saludamos, todas las paredes repletas de imágenes, monjas mayores confeccionando cestas con hojas de palmera, un viejo policía turístico, que se le asigno el lugar, y una puerta con el suelo lleno de zapatos, zapatillas, etc.



Después de descalzarnos entramos en el recinto, hacia frio, una temperatura asombrosa, contraste con los 46 del exterior, y conseguido en parte gracias al tipo de techos abovedados y algún ventilador, estratégico. Aquí había un centenar de personas, corros de niños, en un rincón, otros de niñas, otros de adolescentes, otros de adultos, todos impartiendo el catecismo, todos aprendiéndolo.


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La mejor explicación ni en mil fotos.
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Nos vamos agradablemente tratados y sorprendidos de lo que esconde el desierto.


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Al regresar, piscina y a ponernos guapos, pues celebro mi santo y hay súper cena, súper Pub, y súper dormir,

Aunque hay alguien que me ha venido a despedir, parece pariente de uno que me visito en Barcelona hace tiempo, revolotea, planea por encima del hotel, si, si, ya lo sé, he de despedirme

pues amigos míos este extraordinario viaje aquí termina, es increíble lo que hemos hecho, lo que he aprendido, la gente que he conocido, y los lugares en que he estado, solo puedo dar gracias a quien corresponda.
Hasta el próximo, que juro lo habrá.

