7º Dia. Camino a Luxor


Dejamos atrás Aswan, (que bien se está en este lugar), la "van", a pesar de la alternativa de la carretera del desierto más rápida, elije la carretera agrícola, la de siempre, con baches, con puentes, con animales, en fin el camino donde ocurren cosas.


Nos vamos a Luxor, atrás dejamos como dijo HC, cosas maravillosas, con esta misma categoría califico la presencia al recogernos del conductor, nada más ni nada menos que Mandou, ha venido desde Luxor, conduciendo desde las dos de la mañana, no quería dejar la oportunidad de estar más tiempo con nosotros, pues nuestra estancia de este final de viaje es muy corta y tiene muchas cosas que contar y enseñarnos.


El trayecto lo hacemos muy tranquilos, apenas separo la cara del cristal de mi asiento, no quiero perderme nada, olvidar nada. Paramos un par de ocasiones, para hacer gasolina (privilegio de turistas, racionada para locales) y en una pseudo cafetería/tienda/bar/wc. Llegando al fin al Sonesta Sant George.
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En recepción nos espera una sorpresa/regalo por parte del hotel, pues no solo nos facilitan las habitaciones con vistas frontales al rio, si no que además nos alojan en la sexta planta, toda ella completamente nueva, las vista aun mejores, la habitación en si llena de detalles mucho mas cómodos, pero el aseo, de otro planeta, jacuzzi con música, luces, sauna, etc, etc
Y no os hablo del W.C., por no hablar de algo escatológico (en otro momento, se trata realmente de una nave espacial, jeje)

Nos cambiamos rápidamente y tomamos posesión de tumbonas, toallas, sombrillas, piscina y sobre todo de algo que no hemos tenido durante 5 días, CERVEZA, las volví a probar todas, Saqqara, Stela, Luxor, una pasada.


Tomamos el ferri local para cruzar el rio, donde un taxi nos llevaría a visitar a unos amigos del west bank, lo del taxi fue de peli, los muchachos (eran dos) muy simpáticos, pero sin idea de nada, cuando pactamos nos dijeron que teníamos que ir a repostar gasolina, nos acercamos a una gasolinera en la que no había combustible, entonces dieron la vuelta al lugar y acercándonos a unas mujeres les preguntaron si tenían, les dijeron que si y sacaron unas garrafas de plástico de 5 litros cada una y se las vendieron a los muchachos, como no tenían dinero, me lo pidieron, pague y seguimos (y yo que creía que el estraperlo era cosa de antes).


Regresamos con el colectivo hasta la estación del ferri y una vez cruzamos el rio, nos fuimos directos a ver el templo de Luxor iluminado, como siempre magnifico.
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Después de tanto tute, una cena tranquilos en un restaurante con comida británica (nada de fish & Chips) un buen “roast beef” con patatas asadas y una pinta.

Mañana será un día muy importante para mí, nos esperan nuevas aventuras


