Tras el desayuno del hotel (a partir de aquí, en todos los hoteles tenían una máquinas de hacer gofres que te solucionan la papeleta, porque era casi lo único que podías comer dulce, ya que el resto del desayuno era beicon, tortilla de huevos, etc). Por cierto, del café de EEUU no he comentado nada porque supongo que todos lo sabéis, es asqueroso, pero no hay otro. En esto no hay diferencia entre costa este y oeste.
Pues bien, cogemos la carretera y ya todo el dia fueron sucesivas paradas en sitios de interés de la ruta 66. Esta parte del viaje me hacía mas ilusión a mí que al resto de la familia, pero creo que al final, lo disfrutaron también bastante.
Primera parada en Santa Rosa, donde hay un museo de coches y cosas curiosas de la ruta. Hubo que pagar 5 dólares para entrar, pero pasamos un buen rato y nos echamos bastantes fotos.

Luego llegamos a Tucumcari, pasamos por el Blue Swallow Motel y paramos en una tienda con la fachada en forma de Tee Pee. Aquí había un coche muy curioso...

La siguiente parada fue ya en el estado de Texas, en Adrian, en el punto medio de la ruta 66. Tras la foto intentamos comer en el café que hay delante pero sólo tienen pasteles (por lo visto muy famosos), así que acabamos comiendo en un bar de carretera en la gasolinera mas cercana.

Hay que decir, que ya desde Nuevo Méjico, y por supuesto en Texas, las inmensas praderas están llenas de ganado bovino (o sea, vacas), y no paras de verlas en todo el viaje, a ambos lados de la carretera. No es de extrañar que ellos casi sólo tengan carne de vaca en los menús. Es difícil encontrar cerdo (con el pollo no hay problemas).
Ya quedaba poco para llegar a nuestro destino, Amarillo, pero antes había una sorpresa que mi familia no conocía. Era el conocido como Cadillac Ranch.

Cuando llegamos había bastante gente, la mayoría pintando en los coches con sprays de pintura. Nosotros no llevábamos, pero afortunadamente, unos mejicanos muy simpáticos nos dejaron uno que no habían acabado, y mis hijos disfrutaron pintando y echándose las fotos de rigor. Yo tampoco dejé pasar la ocasión

Bueno, ahora ya sabéis de donde somos. Por cierto, que os animo a ver mi ciudad si no la conocéis. Si venid un fin de semana que no sea durante el verano tórrido, os encantará, os lo aseguro (hay que hacer patria, jeje
Poco después estábamos ya en el hotel (Days Inn Amarillo). En este caso muy muy bueno, tb probamos la piscina, y el precio, exageradamente...barato. No llegó a 60 dólares, y eso que era con desayuno incluido (pensad en lo que cuestan 4 desayunos, y os haréis una idea del precio real).
Tras el bañito, descansar en las camas, duchas y aseos...por la noche no podíamos cenar en otro sitio que en...claro que sí, en el Big Texan. Aunque hay un servicio gratis que te recoge en el hotel y te lleva (sólo tienes que llamar por tfno.), nosotros preferimos irnos con el coche para volvernos cuando quisiéramos. Te llevan en estos coches:

Dentro tienen además una tienda supersurtida de recuerdos y curiosidades. Ninguno de nosotros se pidió el steak de 2 kg, claro. La pena es que tampoco lo hizo nadie esa noche y no pudimos ver ningún intento. Así que la tarima estuvo vacía y los marcadores con los 60 minutos.

Enfin. El precio no es ni caro ni barato si pides una cena normal. Lo mas gracioso es que había 3 viejitos tocando y cantando country por las mesas y sacándose unos dólares (en EEUU creo que el tema de las pensiones está mas liberalizado, y puedes llegar a jubilarte y no cobrar nada si no has cotizado previamente). La libertad obliga a ser responsables...hay que guardar para cuando no se tenga
Al salir, nos echamos fotos con toda la parafernalia que tienen como reclamo. Entre ellos, esta gran vaca:
