Hoy nos hemos levantado más o menos temprano. Al salir a la calle hemos podido ver lo bonito que es el barrio dónde estamos.

Son casas de madera de dos plantas pintadas de diferentes colores. Hemos leído que era un barrio pescador y desde luego es muy bonito.

Tras el desayuno hemos seguido nuestro paseo y de repente hemos visto una mezquita pequeñita, entonces mi madre ha dicho: ayy! Esta es la que llaman “ la pequeña Santa Sofía, vamos dentro” todos nos quedamos con cara de…¿Dónde lo has leído? Y efectivamente en la entrada un monolito explicando la historia de Little Sofía….Mi madre súper preparada sacó del bolso dos bufandas de la grandes tipo pañuelo, nos las pusimos tapándonos la cabeza, nos quitamos los zapatos y para dentro.
No había nadie, sólo dos hombres jugando a un juego de mesa en el jardín y dos gatos muy kuckis. Se estaba súper bien. Estuvimos un rato tranquilitos viendo la mezquita y el jardín disfrutando de la tranquilidad y después seguimos andando hasta llegar al hipódromo con los monolitos y la fuente del Kaiser Guillermo y claro ya puestos: pues vamos a entrar a la mezquita azul que no hay ni cola ( cosa que en verano es imposible) y entramos a la mezquita azul.

Estuvimos otro buen rato disfrutando de la tranquilidad y salimos por la puerta que está justo en frente de Hagya Sofía. Al salir de la mezquita Azul y verla quedas pasmado. Entre las dos mezquitas hay jardines y han puesto muchos bancos de madera para que puedas pasar un buen rato sentado admirando las mezquitas. Nosotros nos sentamos a comernos un rosco de pan con sésamo que le compramos a un vendedor.
Desde allí pusimos rumbo a la plaza de Suleyman para coger un bus porque mi madre quería ir a San Salvador de Cora ( son las cosas de mi madre con el arte, que nos lleva de un lado para otro para ver cosas que la verdad, aunque a veces protestamos, luego flipamos con lo chulas que son y cómo nos lo explica)
De camino a buscar el bus pasamos por otras dos mezquitas y por el gran bazar y la universidad. El gran bazar es enorme y está organizado por gremios. Hay pasillos enteros de joyerías, otros de piel, otros de ropa con todo tipo de falsificaciones, otro de zapatos….


La están reconstruyendo, así que está entera debajo de una especie de nave industrial que han montado por fuera, pero en las fotos que hay por fuera y en la que se explica la historia se ve que por fuera es bonita.
A la nave central no se puede entrar porque está en obras ( en esa nave sólo está el museo).
La entrada cuesta 30LT pero yo como tengo 12 años no pagué.


Andando andando pasamos por unas calles en las que todas las mujeres iban vestidas con burkas negros y solo se les veían los ojos, cosa que a mi no me gusta, me asusta la gente así, aunque en el resto de la ciudad las mujeres vestían normal, pero en ese barrio no y los hombres también iban con gorros blancos y barba y chilabas…..no me gustó. Le dije a mis padres que andásemos más rápido y yo creo que a ellos tampoco les gustó el barrio. Luego llegamos a un acueducto y a una plaza en la que había muchas tiendas que vendían especias y miel y como yo todavía estaba debilucha mi padre preguntó que si tenían jalea real y un chico muy simpático nos preparó una mezcla de miel, polen, jalea real y propolis que decía que era energy power.
Seguimos andando y pasamos por un mercadillo en el que vendían sobre todo fruta y ropa, mucha ropa y muchas zapatillas de imitación y por fin llegamos a una mezquita: la mezquita de Suleyman. Por dentro es bonita pero desde los jardines tiene unas vistas espectaculares.


Al salir de la mezquita nos fuimos callejeando hacía el bazar de las especias, pasando por un montón de calles en las que se vendía de todo. Recorrimos el bazar de las especias y nos tomamos un zumo de granada recién hecho.



Ya era de noche y estábamos muy cansados pero decidimos cruzar al otro lado y ver la torre Galata.

Nos bajamos en la parada del gran bazar y cenamos en un restaurante de los que tienen un montón bandejas de platos preparados en el escaparate y el cocinero te los explica todos y todos te parece que están súper buenos, ¡y lo están! Y ya cenados nos fuimos a dormir porque más cosas no podríamos haber hecho en un día.