Seguimos en martes 9 de mayo y al final divido en día en 3 partes. Una vez terminadas las visitas en Orchha, que he de decidir que nos supo a muy poco. Es mas, para nuestro gusto le dedicaríamos un día entero. Es un sitio que aunque es pequeño tiene mucho de lo que disfrutar.
Como ya os conté, vamos disfrutando de todas las imagines, que el camino nos vuelve a regalar nuevamente, pueblos con sus gentes y sus vidas cotidianas, paisajes ..... Hay que destacar nuevamente, que la distancia no es mucha, solo 17 km nos separan de Jhansi que traducidos en tiempo nos llevan unos 45 minutos. Si, las distancias en India se hacen eternas.
Ya estamos en la estación de Jhansi, aquí nuevamente cogeremos el tren hasta Agra. Una vez entramos volvemos a encontrar un caos muy similar al de la estación de Vanarasi.

Nuevamente, un laberinto de pasarelas cruzan por lo alto de las vías, para llegar a los andenes. Vacas deambulando alegremente por todo la estación. Infinidad de gente mires a donde mires. Mucha de ella esta sentada en el suelo. Antes de que crucemos a nuestro anden vemos unas salas de espera de pago que nuestra guía nos informa que incluso tienen aire acondicionado. La verdad que están repletas. Son las 18.15 de la tarde y el calor que rezuma el suelo es insoportable. Todos los días estamos como mínimo a unos 42-44 grados. Para nosotros que somos del norte es demasiado, pero la verdad que India y lo que estamos viviendo lo merece. Una vez ya en el anden, nuevamente no puedo dejar de ver a mi alrededor, primeramente llama mi atención un hombre, ya se ve de edad avanzada, tira de una especie de carro con dos grandes ruedas que soportan un curioso muestrario de libros, periódicos y revistas. Tiene una mirada que transmite una ternura increíble. Con una gran sonrisa me indica que le haga una foto. Hay muchísimas familias con niños de muy corta edad, en ellos mi atención se centra, en esa especie de delineador que le echan en los ojos, ya nos habían explicado que es para que no cojan infecciones en la vista. Aquí me sucede algo, que en cierta manera, me impacta, o mas bien me choca. Una madre tiene un bebe precioso en el colo, es una preciosidad y antes de hacer una foto siempre pregunto si me dan permiso, cuando le estoy preguntando no me mira a los ojos, baja la vista, se jira y con la mirada baja le pregunta a su marido si me da permiso.

El hombre consiente con la cabeza, la mujer me da la espalda y pone al bebe viendo hacia mi para que haga la foto. En situaciones así, es cuando soy consciente de que diferente somos unas culturas a otras. De pronto, vemos a lo lejos, hacer entrada en la estación de nuestro tren, es el Shatabdi 12001 y aquí si que incluso, os puedo decir el precio 15.45 euros, aunque nosotros ya lo tenemos incluido en el viaje. En esta ocasión, el guía nos acompañara hasta Agra. El tren, en su interior, se ve mas moderno son asientos de tres y en la parte central hay unos enfrente de otros. Hay aire acondicionado con salidas individuales como en las del avión, del asiento delantero sale una pequeña bandeja. Tenemos la cena incluida, aunque el guía, nos recomienda que no la comamos puesto que es muy picante. Durante el trayecto vamos hablando con el, nos cuenta como es su situación, que esta casado tiene un hijo pequeño. Lo que estudio, como fue su boda. El camino se esta haciendo muy ameno. De repente, nos ofrecen agua que la agradecemos gustosamente no esta muy caliente y una bandeja con una especie de grisines de pan con una mono dosis de mantequilla. El guía nos anime a que lo tomemos y así lo hacemos esta bueno y la verdad hasta que cenemos lo vamos a agradecer. Seguidamente dan la cena, huele bien, pero si que se nota un cierto picante en el ambiente. Todos los demás viajeros, echan mano a su correspondiente bandeja, en ella se divisa naan, arroz y algo que parece un curri de verduras. En India un elevado numero de personas son vegetarianas. Así que terminan de cenar, vienen con otra bandeja con el postre.

Una tarrrina de helado de vainilla.

Os puedo asegurar que es uno de los helados de vainilla mas rico que he probado en mi vida. Esta buenísima. Solo la pedimos el guia y yo, mi marido no quiere. Si lo llego a saber, me pido la de el y me la como yo. Algo que también llamo mi curiosidad, fue que en el tren, los pasajeros son casi todos hombres, solo un par de mujeres van en nuestro vagón. Las pocas que van, lo hacen acompañadas de sus familias.Una de ellas, lleva un bebe precioso, es tan bonito que al final resulta ser la atracción de nuestro vagón, incluso algunos de los hombres piden darle un colo. Por fin anuncian que ya estamos llegando a Agra. Nos vamos preparando y haciendo acopio de nuestras maletas. Una vez para el tren nos apeamos y comenzamos nuevamente un laberinto de pasillos y escaleras, en esta ocasión contamos con la suerte que son mecánicas.

Algo que agradecemos por el peso de las maletas. En la estación se ve muchísima gente aunque ya son las 21.30. El trayecto nos llevo unas 2 horas y media con un total de 235 km que si los hubiésemos hecho en coche suponían unas 5 horas, por lo que compensa y mucho hacerlo en tren. Como os decía, en la estación, esta vez, hay muchísima gente que esta tumbada en el suelo ya casi dormida. Parecen familias. El guía nos explica, que a veces, cuando su tren sale muy pronto, ante las distancias desde las que vienen para tomar el tren y la falta de recuerdos económicos hace que duerman en los andenes.

Por toda la estación hay muchísimos maleteros, los identificas por que van con una chaqueta roja con botones dorados, muy amablemente se ofrecen a llevarte las maletas. Los vemos en todas las estaciones. Nosotros decidimos declinar el ofrecimiento. Se les ve agotados. Por fin divisamos la puerta de salida. El guía nos indica que nuestro chófer esta esperándonos con la van. Nos despedimos del guía que nos acompaño. Es todo un encanto. Os dejo su facebook, por si alguno, estáis buscando guía en esa zona Vipin Soni. También nos da su movil +91 95842 84304.
Una vez con todo el equipaje cargado, arrancamos rumbo a nuestro nuevo alojamiento. En este caso es The Trident Agra *****. La verdad que el hotel nos encanta, así como llegamos nos salen a recibir y nos invitan a que nos sentemos en el hall, nos ofrecen una especie de limonada con un toque a rosas. Esta fresquita y la verdad que se agradece. También nos ofrecen unas toallitas humedas que traen un olor a menta super agradable. Hacemos el check in y rápidamente nos dan las habitaciones. Vamos a dejar el bolso y alguna cosa mas y decidimos cenar algo.

Una vez en el restaurante nos obsequian con una especie de montaditos, buenísimos. Para cenar nos decidimos por una pizza y una ensalada para compartir. Esta todo muy bueno. Así como cenamos volvemos para la habitación. Es super cómoda y amplia. Una cama de 2*2, una mesita con dos sillas, un sofá, un hervidor de agua con infusiones y café y el bañó super moderno y confortable con infinidad de productos de higiene. Nos vamos a dormir estamos muertos aquí los días se hacen larguísimos, madrugamos muchísimo y para no variar mañana toca un tanto de lo mismo.