Como nos habíamos aficionado al desayuno en el camarote, este día no fue menos y volvimos a repetir: Tostadas con mantequilla y mermelada, zumos, croissants, napolitanas, muffins, cola-cao, leche y café componen la base del desayuno “a domicilio”. Este día no teníamos nada previsto, así que tras dejar a los peques en el “junior Club”, revisamos el diario de a bordo para ver que actividad nos interesaba más. Las hay durante todo el día (bailes diversos, manualidades, juegos varios, demostraciones culinarias..), pero nos llamó la atención una demostración de como decoraban las mesas para la cena con servilletas haciendo formas muy variadas, y la verdad es que nos gustó mucho!! , aunque éramos los únicos españoles.
Hasta este día no me había dado cuenta de que el barco no tenía planta 17, es decir todos los ascensores pasaban de la planta 16 a la planta 18. Indagando me enteré de que esto es así porque el 17 es el número de la mala suerte para los italianos... muy curioso. Dedicamos el resto de la mañana a inspeccionar la planta 16, que cuenta con el gimnasio, la sala de videojuegos, una pista de deportes interior, una pista de bolos, un simulador de fórmula 1 y un simulador de realidad virtual, todo de pago excepto el gimnasio y la pista de deportes. Nosotros no probamos nada de esto, ya que no eran caprichos precisamente baratos. La cubierta 16 también cuenta en su zona exterior (al aire libre) con una pista circular de aproximadamente 300 metros para andar y hacer jogging, muy transitada por cierto los días de navegación (a pesar de las fuertes rachas de viento).
La tarde, nuevamente sin niños la dedicamos a recorrer las cubiertas 5 y 6. En la cubierta 5 se encontraba la recepción principal, donde los primeros días había largas colas de pasajeros que tenían que solucionar algún tipo de problema o duda , además del piano y mostradores para contratar las excursiones y el circo del Sol. En el piano a todas horas había alguien actuando: varios pianistas, un grupo de jazz, un guitarrista que también cantaba, una solista con sus músicos e incluso una violinista, todos ellos de gran calidad. El problema era encontrar sitio para sentarse. En la cubierta 6 (Galería Meraviglia) se encontraban todas las tiendas: souvenirs, joyerías, perfumes, tienda de fotografía, discoteca, heladería, tienda de chocolates, así como un restaurante italiano (de pago) y dos cafeterías donde también servían otras bebidas y cócteles. En esta planta también se encuentran en Teatro “Broadway” (proa) y el restaurante Panorama (Popa). Lo más impresionante de todo el barco es la escalera de caracol que sube desde la planta 5 hasta la 7. Es una escalera de cristal cuyos peldaños están formados por cristales de Swarovsky. Según nos comentó la tripulación cada peldaño tiene un coste de 5000 euros, todo un lujo, y para las fotos elegantes quedaba de fábula!!
Pero resulta extremadamente complicado encontrar sitio para sentarse. Muchas veces nos sentábamos en la mesa con desconocidos de otros países, pero era eso o quedarse de pie. Recogida de niños ducha y al espectáculo. Esta noche tocaba otra vez musical (“Magic Friends”), pero muy diferente al anterior. La verdad es que los cantantes y bailarines son muy buenos, da gusto verlos. Y la puesta en escena y el sonido no se quedan a la zaga. Todos los musicales los hacen los mismos artistas, pero son realmente buenos, nada parecido a lo que he visto en otros cruceros. Tras la cena nos retiramos a descansar. Hoy notamos ya que cada vez hay más horas de luz, y a las 11 de la noche hay una claridad que parece que sea de día. Durante la noche pasaremos la linea imaginaria del Círculo polar ártico. Llega lo bueno!!
Puesta de sol eterna pasando la linea del círculo Polar Ártico
Hasta este día no me había dado cuenta de que el barco no tenía planta 17, es decir todos los ascensores pasaban de la planta 16 a la planta 18. Indagando me enteré de que esto es así porque el 17 es el número de la mala suerte para los italianos... muy curioso. Dedicamos el resto de la mañana a inspeccionar la planta 16, que cuenta con el gimnasio, la sala de videojuegos, una pista de deportes interior, una pista de bolos, un simulador de fórmula 1 y un simulador de realidad virtual, todo de pago excepto el gimnasio y la pista de deportes. Nosotros no probamos nada de esto, ya que no eran caprichos precisamente baratos. La cubierta 16 también cuenta en su zona exterior (al aire libre) con una pista circular de aproximadamente 300 metros para andar y hacer jogging, muy transitada por cierto los días de navegación (a pesar de las fuertes rachas de viento).
La tarde, nuevamente sin niños la dedicamos a recorrer las cubiertas 5 y 6. En la cubierta 5 se encontraba la recepción principal, donde los primeros días había largas colas de pasajeros que tenían que solucionar algún tipo de problema o duda , además del piano y mostradores para contratar las excursiones y el circo del Sol. En el piano a todas horas había alguien actuando: varios pianistas, un grupo de jazz, un guitarrista que también cantaba, una solista con sus músicos e incluso una violinista, todos ellos de gran calidad. El problema era encontrar sitio para sentarse. En la cubierta 6 (Galería Meraviglia) se encontraban todas las tiendas: souvenirs, joyerías, perfumes, tienda de fotografía, discoteca, heladería, tienda de chocolates, así como un restaurante italiano (de pago) y dos cafeterías donde también servían otras bebidas y cócteles. En esta planta también se encuentran en Teatro “Broadway” (proa) y el restaurante Panorama (Popa). Lo más impresionante de todo el barco es la escalera de caracol que sube desde la planta 5 hasta la 7. Es una escalera de cristal cuyos peldaños están formados por cristales de Swarovsky. Según nos comentó la tripulación cada peldaño tiene un coste de 5000 euros, todo un lujo, y para las fotos elegantes quedaba de fábula!!
Pero resulta extremadamente complicado encontrar sitio para sentarse. Muchas veces nos sentábamos en la mesa con desconocidos de otros países, pero era eso o quedarse de pie. Recogida de niños ducha y al espectáculo. Esta noche tocaba otra vez musical (“Magic Friends”), pero muy diferente al anterior. La verdad es que los cantantes y bailarines son muy buenos, da gusto verlos. Y la puesta en escena y el sonido no se quedan a la zaga. Todos los musicales los hacen los mismos artistas, pero son realmente buenos, nada parecido a lo que he visto en otros cruceros. Tras la cena nos retiramos a descansar. Hoy notamos ya que cada vez hay más horas de luz, y a las 11 de la noche hay una claridad que parece que sea de día. Durante la noche pasaremos la linea imaginaria del Círculo polar ártico. Llega lo bueno!!
