Día 4 de Agosto
Día de traslado a Sapa, en la provincia de Lào Cai, originalmente era una Estación de Montaña de la época de los franceses en la viven varios grupos étnicos, después de desayunar nos recogieron en un cómodo monovolumen para ir a Sapa, el trayecto tuvo una duración de unas cinco horas, todo por autopista pero bastante entretenido, menos los últimos 35 kilómetros que fue en carretera de curvas, pero rodeada de unos paisajes preciosos, donde comenzamos a ver las típicas terrazas con sus famosos arrozales.



Llegamos a Sapa pasado el mediodía, dejamos las maletas en el hotel Sapa Legend, que está situado muy céntrico y es bastante correcto, pero nos tocó una habitación totalmente interior, aunque bastante grande lo que no me gustó demasiado, solo disponía de una ventana en un patio de luces.
Como empezó a llover, pero daba la sensación de que iría a peor, decidimos no esperar y hacer las visitas que teníamos programadas antes de comer por si después empeoraba.
Nos dirigimos al Paso de Tram Ton, situado a una altura de 2047 metros sobre el nivel del mar, dicen es el paso más alto en Vietnam, está a unos 40 minutos en coche de Sapa, cuando llegamos arriba había una intensa niebla, así que no vimos nada de las vistas que dicen tiene, de regreso paramos en el Parque Nacional Hoang Lien, aparcamos el coche y cogimos el camino que nos llevó a la Cascada del Amor, el recorrido está todo bien indicado, nos empezó a lloviznar suavemente, pero no era incomodo, pudimos hacer todas la visita perfectamente, un lugar maravilloso para relajarse en Sapa, además estábamos completamente solos entre que era la hora de comer y la llovizna.


Regresamos a Sapa y comimos en el que fue uno de los mejores restaurantes que comimos hasta el momento el Red Dao House, (4b Thac Bac Street, Sapa ) el restaurante está decorado todo en madera y sus comida tradicional estaba buenísima, os lo recomiendo si vais a Sapa, que alguno de los días vayáis a comer en este restaurante.


Como necesitábamos lavar la ropa, se lo comentamos a Camilo y nos acompañó a una chica que estaba en una esquina de la calle con una mesita de camping bajo un parasol, a la que le entregamos la bolsa de ropa, la cargaron en un ciclomotor y se la llevaron, a cambio me dio un papelito escrito en boli que no se que decía, me quede un poco perplejo, pero bueno, al día siguiente sabríamos si regresaba con nuestra ropa o no la veíamos más.


El resto de la tarde lo dedicamos a pasear por Sapa, empezamos por el lago Hò Sa Pa y fuimos paseando hacia el centro, frente a la Catedral de Notre Dame habían muchos niños indígenas vestidos de manera tradicional para que te hicieras fotos con ellos y ganarse algunos dólares, al ser sábado había mucho ambiente, con un mercadillo nocturno de la población indígena vendiendo sus artesanías, con música en la plaza principal y gente dando vueltas por todos lados, la verdad que Sapa es tremendamente turística, me la imaginaba más rural, pero es el punto ideal como centro de operaciones para las visitas de la zona.





Tomamos unos cocktails en un encantador bar el "Sa Pa Caphè", mientras tocaba música en directo un flautista y cenamos unos sándwiches en un restaurante del centro de los cientos que hay, todos repletos de muchísima gente, no me imaginaba Sapa tan bullicioso.
Regresamos al hotel.