Día 6 de Agosto
A las nueve la mañana tenía que traernos la ropa de la "lavandería" la chica del parasol, se retrasó
un poco, para darle más emoción, ya que no lo teníamos muy claro que viniera, pero por fin apareció en la puerta del hotel y nos entregó nuestra ropa recién lavada, una vez en la habitación abrimos las bolsas, comprobamos que estaba todo correcto y bien lavado, solo alguna prenda resulto un poco teñida por otra, pero nada alarmante y nos resultó muy económico.

Alrededor de las 9:30 de la mañana salimos para hacer el recorrido de treking por los arrozales, Camilo nos aconsejó que si no queríamos comprar nada a los locales que se nos acercaban que no les diéramos conversación, si no nos seguirían todo el rato. Durante el camino paramos infinidad de veces para hacer fotos y vídeo, es un paisaje precioso, con los bancales llenos de cultivos de arroz, como no nos queríamos embarrar en exceso, ya que la noche anterior había llovido, fuimos siempre por el camino principal, ya que habían caminos más estrechos pero llenos de barro para atajar, nos encontramos con algunos turistas, que habían atajado, que llevaban barro por todo el cuerpo a causa de las caídas que habían tenido, incluso una chica se hizo daño en la rodilla y apenas podía andar.





Por el recorrido cruzamos, pequeñas aldeas con sus animales de granja sueltos por el camino, ocas, gallinas, perros, etc. llegamos a la población de Lao chai, que es donde comimos, ya que era el mediodía, en una especie de restaurante llamado Ngoc Lien restaurant, situado al lado del puente que cruza el rio justo en la entrada del pueblo, mientras comíamos nos visitaban algunos niños indígenas para intentar vendernos pulseras, como nuestra amiga Rosa no pudo resistir la tentación empezó a hacerles caso y en un instante estuvo rodeada por indígenas intentando venderle artesanías, negociando sin parar los precios, yo me reí mucho pero ella pilló un buen agobio.






Después de comer continuamos hacia las poblaciones de Yllinh ho y Ta van que era el final del trayecto, por suerte durante toda la ruta nos hizo muchísimo sol, incluso tuvimos que protegernos con los paraguas para no tostarnos demasiado, solamente cuando faltaban aproximadamente 500 metros para acabar el treking empezó a llover, menos mal, porque cada vez se intensificaba más lluvia.
Nos recogieron con la furgo en Ta Van y regresamos al hotel para recoger las maletas y dirigirnos a Lao Cai para coger el tren nocturno de regreso a Hanói.
Nos quedamos sorprendidos al llegar a Lao Cai, ya que nos encontramos es la frontera con China, el principio nos lo dijo Camilo, pero como era bastante bromista pensaba que era cachondeo, pero resultó ser verdad, aprovechamos para hacer unas fotos desde nuestro lado del rio al lado chino, ya sabíamos que estábamos cerca de China, pero no pensábamos que tanto.


En Lao Cai entramos en un restaurante cerca de la estación, que tenían wifi así actualizábamos el instagram, watsapp, etc. que hoy en día parece que no podemos vivir sin ellos. Tomamos unos batidos y cenamos unos sándwiches allí mismo.
A las 21h nos fuimos a la estación para coger el tren con cama y aire acondicionado, que no llevaría de regreso a Hanói.
Al subir al tren tuve la sensación de estar en el Orient Exprés, todo forrado de madera muy bien barnizada y el camarote con las camas muy bien hechas, sabanas bordadas, con su mesita central donde había una pequeña lámpara.
Con el va y ven del tren dormimos bastante bien, dentro de lo que cabe y como estábamos bastante cansados del treking también ayudó.