
Hoy se ha levantado nublado, esperemos que podamos hacer lo planificado. Así que tras desayunar y seguir disfrutando de la guía que tiene de excursiones por la rocosas, nos ponemos en marcha y nos dirigimos a Emerald Lake.
Como es más temprano que ayer no encontramos problemas en el aparcamiento. El lago es de los que más me ha gustado de todas las Rocosas, y eso es mucho decir, pero el verde que tiene no lo encontraremos en otros lagos de esta tonalidad. Donde se encuentra el lago hay un lodge con casitas con vistas al lago que seguro que muy barato no ha de ser. También tiene un puesto de alquiler de barcas, que nos tentó la verdad, pero como no estaba en el plan lo desechamos. Dejo unas fotos de este maravilloso lago.


Emerald Lake
Tras esto nos dirigimos al plato principal del día, que es realizar el Yoho Lake Trail, que como su nombre indica es una excursión que nos llevará hasta el lago del mismo nombre que el parque nacional. Para llegar a su punto de inicio tenemos que ir por la carretera que te lleva hasta las Takakkaw Falls, con su zona de famosas curvas cerradas en las que te puedes encontrar autocaravanas llendo marcha atrás porque no tienen otra, y justo donde se encuentra el desvío para el Hi Yoho N.P. Whiskey Jack Wilderness Hostel dejas el coche. No puedes entrar en la zona del Hostel con el coche ya que los aparcamientos allí habilitados son para sus clientes. De todas formas hay un cartelico con todas las excursiones que parten de ahí, como la conocida Iceline trail.
El Yoho Lake trail que es la excursión que hicimos, es una ruta que entre i/v son algo más de 8 kms y cuya dificultad se encuentra en el primer km 700 donde se concentra casi todo el desnivel. El camino está bien marcado y uno de sus grandes atractivos es que vas acompañado todo este tramo con vistas a Takakkaw Falls, que hace mucho más llevadera la cuesta. Poco después del cruce, marcado, en el que la ruta se bifurca para Yoho Lake y para Iceline, la cuesta desaparece y prácticamente llaneas por un sendero más estrecho por la ladera de la montaña. Desde este sendero puedes ver Hidden Lake más abajo, oculto entre la arboleda. A este lago podríamos acceder con un pequeño desvío de 500 metros, el cual está señalizado cuando estás subiendo, antes de llegar el cruce anteriormente citado.





Detalles del Yoho Lake Trail. Vistas desde donde dejas el coche. Vistas durante la subida. A veces hay pequeños miradores que te ofrecen las Takakkaw Falls en todo su esplendor. Adiós cuesta, hola camino llano. Ahí abajo se ve Hidden Lake
Tras cruzar varios torrentitos de agua, llegamos a una zona más abierta, donde destaca la cantidad de flores alpinas que hay y finalmente llegamos a nuestro destino, el Yoho Lake, otro laguito de tonalidad verdosa. Allí descansamos un poco y de vuelta por el mismo camino, que no hay que fiarse del cielo. El hacer el mismo camino a la inversa siempre se piensa que es más aburrido, pero a veces te sorprendes de determinadas vistas que habías pasado por alto o que se ven mejor en sentido contrario. Por último me gustaría señalar que durante la excursión te encontrarás gente, pero para nada sentirás que es una romería y que hay demasiada. De hecho ves la justa para no sentirte "agobiado" por los humanos ni temeroso por los osos.






Detalles de Yoho Lake Trail. El camino se ensancha y le acompaña un arroyo. Las flores empiezan a convertirse en protagonistas. Yoho Lake desde sitios diferentes. Detalles que antes no habíamos visto, como ver las Takakkaw y su glaciar en la parte superior.
De vuelta al coche nos vamos para el parking de las Takakkaw, pero está a tope de gente, por lo que decidimos no pararnos para verlas más de cerca, ya la hemos visto bien desde la excursión y más tranquilamente.
Como es la hora de comer pensamos a donde ir, y decidimos adentrarnos en la Bow Valley Pwy y pararnos en el primer merendero que encontremos, que es lo que hacemos. Allí, solos, ya que es algo tarde para los horarios de comidas de por aquí, disfrutamos de un picnic al aire libre, que a lo tonto estamos haciéndolos casi todos dentro del coche

Tras la comida, de nuevo al coche, atentos a ambos lados de la carretera por si vemos bichos, que ya sabemos que esta 1A o Bow Valley Hwy es conocida por ello. No hay nada como esperar encontrar bichos en un sitio para no encontrarlos, que es lo que nos pasa a nosotros.
Paramos en el parking del Rockbound Trail, ya que de allí parte el sendero que te lleva a las Silverton Falls, nuestra próxima rutilla que encontré esta mañana en la guía de excursiones, buscando paseos más que excursiones. El letrero te pone que las cascadas están a 700 metros, pero ya os digo que no. Tampoco es que sea mucho más, pero el gps me marcó un km exacto. El camino es en un principio totalmente llano y amplio, por un bosque de pináceas, hasta que llegas a un punto en el que ves que tienes que subir por una ladera de montaña. Solo son 300 metros sin mucha dificultad. Allí te encuentras de bruces con la cascada, la cual tiene una buena caída, pero de forma escalonada. De hecho en el punto en el que la ves es a mitad de caída.
Como paseo encuentro la ruta recomendable. La cascada no está mal, solo vimos a una pareja en todo el camino y eso en Banff es un lujo, y el camino está bien cuidado y no se puede decir que sea feo.


Camino a y Silverton Falls.
Ya en el coche, de vuelta para el alojamiento por la Bow Valley Hwy. A los dos minutos de empezar un elk vemos entre los árboles. A los cinco minutos empieza a llover y así se tira la mitad del camino. Nos metemos en el pueblo del Lago Louise ya que compramos unas pocas provisiones y a la salida nos equivocamos y tiramos como dirección al Lago Louise, pero al lago. Como está todo masificado y no hay quien se aparte para dar la vuelta, llegamos hasta los aparcamientos donde nos metimos solo para poder cambiar de sentido. El caso es que llendo para allá vimos a un oso negro perfectamente, pero como es imposible pararse no pudimos fotografiarle. Madre mía con la panzá de caminos que hay por ahí
Ya en el alojamiento cojo la ropa sucia y voy a la lavandería que tiene el hotel de Field. Allí, esperando a que se haga la lavadora y después la secadora, empieza a diluviar. Una pedazo de tormenta con una ventolera impresionante. Menos mal que cuando acabó la lavandería ya había parado.
Tras ello lo de todas las noches.
Distancia recorrida: 163 kms
