LUNES 14 OCTUBRE 2019
Y tras este tostón (sorry), llegó el día señalado en rojo en el calendario casi 3 años atrás: 14 de octubre de 2019.

El despertador sonó a las 03:30 am, pero se trataba de uno de esos días en los que el madrugón se ve con otros ojos. Mientras Asun se vestía, yo fui a dar los últimos retoques a la sorpresa que les teníamos preparada a los peques, ya que la mayor parte del trabajo lo habíamos hecho la noche anterior.

Les despertamos como si fuese un día de cole normal y cruzamos los dedos para que no sospecharan nada hasta entrar en el salón. Después de tanto tiempo de preparación, había nervios por ver su reacción, y no sabíamos muy bien qué esperar. Teníamos claro que la idea de ir a Disney les iba a flipar, pero a esas horas de la mañana, medio dormidos y así de sopetón, esperábamos cualquier cosa. Desde una fiesta con fuegos artificiales hasta un simple “bah, me vuelvo a la cama”
Podemos decir que, viendo sus caritas, fue un éxito

Por cierto, este es el vídeo donde se enteraban del destino del viaje. Si todavía no me habéis buscado trabajo de espía, también podéis ver mis dotes como doblador profesional de Mickey Mouse
Nos hubiese gustado disfrutar durante más tiempo de aquel momento, pero no podíamos entretenernos mucho. Los niños seguían de subidón mientras rematábamos los últimos detalles y, una vez que repasamos todo y comprobamos que no se nos olvidaba nada (eso esperábamos), salimos en dirección al aeropuerto de AGP.

En ese momento, nuestros peques todavía no sabían que las sorpresas del día aún no habían terminado.

Al llegar al aeropuerto, paramos en el parking donde nos estaba esperando el chico del aparcamiento que nos iba a guardar el coche durante todo el viaje, sacamos todas las maletas, le dejamos las llaves y salimos disparados a la terminal para la segunda sorpresa del día. El encuentro con los primos.
Nuestros niños no tenían ni idea y los otros pensaban que se iban a ir de viaje a Madrid, así que nos quedamos en una zona infantil junto a la entrada y esperamos a que llegase el encuentro.

No sabía lo que se le venía encima 
Amor de primas
Todo había salido perfecto, pero aún nos quedaba un largo viaje por delante, así que teníamos que ponernos en marcha.
En el mostrador de facturación nos pidieron los papeles de la ESTA (buena cosa llevarlos impresos) y nos dieron las tarjetas de embarque para los dos vuelos.
El primero, a Lisboa, era relativamente cortito y fue muy bien, pero ese no era el que nos preocupaba de verdad.

La ilusión del viaje

Listas para el despegue
Desayunamos unos cafés en el McDonalds del aeropuerto portugués, ya que no habíamos podido tomar nada en Málaga.
La espera de 3 horas no se hizo pesada y acabamos echando el rato en otra zona infantil cerca de las puertas de embarque. Antes de llegar allí, tuvimos que pasar el control de pasaportes pero al ir con niños pequeños, nos dejaron pasar por una zona que no tenía nada de cola.
Antes de acceder a la puerta de embarque, pasamos otra revisión de pasaportes y ahí, pararon a Asun para un control más exhaustivo. Nada importante. En 5 minutos estaba de vuelta y solo tuvo que abrir su maleta de mano. Poca cosa. En la tarjeta de embarque viene marcado con el código SSSS

Secondary Security Screening Selection

Con la ilusión a tope

Esperando la salida
El avión que nos tocó fue un A330 neo. Fuimos en la fila 17 y la verdad es que estuvimos bastante cómodos durante todo el trayecto. Todos los asientos cuentan con una pantalla individual (como una Tablet) con bastantes películas, series y música. Solo hay que tener en cuenta que algunas solo están en inglés y portugués. Además, también tienen puerto usb para cargar el móvil.

Para pasar el rato
Nos dieron una comida nada más despegar y, como una hora y media antes del aterrizaje, nos sirvieron algo de picoteo. Nada del otro mundo, pero mejor de lo que recordaba del último viaje con ellos.

Almuerzo aceptable

Mi Dream Team

Merienda a punto de llegar
Finalmente, el viaje con los peques fue mejor de lo que pensábamos. Evidentemente fue largo, pero llevadero. Entre la pantalla del avión, sus tablets, algunos juguetes y algo de picoteo que llevábamos de casa (galletas y alguna chuche), se portaron como unos campeones.
Llegamos a Miami a las 14:30 y, como teníamos tantas cosas que sacar, dejamos que fuese saliendo la gente del avión para no entorpecer. Fuimos casi de los últimos en salir, pero habíamos decidido no estresarnos e ir con calma. Estaba todo súper tranquilo y, de hecho, cuando llegamos al control de pasaportes, no había absolutamente nadie. Nos hicieron las preguntas de rigor, que incluían la dirección exacta de nuestro alojamiento (menos mal que lo llevaba en papel y pude consultarlo sin problemas), foto y para adentro.
Recogimos nuestra maleta facturada y los carritos y sillitas del coche de los niños (ojo porque salen por una cinta diferente), y tomamos el MIA Mover, el trenecito que conecta la terminal con las oficinas de los rent a car. Como habíamos hecho la reserva directamente en la página de Alamo y teníamos el Skip the Counter, bajamos directamente al aparcamiento y fuimos en busca de nuestro medio de transporte para los próximos días. Tuvimos que acabar preguntando, porque no localizábamos las furgonetas de 15 plazas. La primera vez que la vimos quedamos impactados. Yo, que tendría que conducirla, no sabía muy bien cómo se me iba a dar llevar aquel trasto.

La “fragoneta”
En la salida del parking, presentamos lo papeles de la reserva junto con la tarjeta que usé y ahí llegó el primer susto: salía rechazada. Probé con una de débito y el resultado fue el mismo. Ya estaba empezando a sudar, pero una tercera tarjeta sí que funcionó. Lo curioso es que las otros dos ya las había usado en USA y nunca había tenido ningún problema, pero me había dejado preocupado.
Hicimos una parada técnica en el área de servicio de West Palm Beach y, desde allí, continuamos directamente hacia Orlando.
Fuimos despacito con los niños dormidos casi todo el trayecto. La idea inicial era aprovechar para hacer una buena compra en el Walmart antes de llegar a la casa, pero también queríamos ir a World of Disney a recoger las Magic Bands que incluían nuestras entradas y veíamos que iba a ser mucho tute hacer las dos cosas, así que, al final, decidimos hacer solo lo segundo.
Entre pitos y flautas, llegamos a Disney Springs a las 21:00 (03:00 en España), pero como no estábamos muy bien ubicados, cometimos el error de aparcar junto a la carpa donde antes hacía sus espectáculos el Circo del Sol y caminar desde allí hasta World of Disney que, viene siendo como recorrer DS de una punta a otra, después de 24 horas de viaje y bastante hechos polvo. Lo que viene siendo toda una alegría, vamos. Esa caminata la hicimos Asun y yo, mientras los titos se quedaban a cargo de los niños (que seguían dormidos) en el coche y se nos hizo eterna. Las Magic Bands nos las entregaron en la parte de Toy Story de WoD y para los peques (que como no pagan entrada no tenían derecho a MB), se las compramos en Pin Traders, para acabar de conocer la otra punta de DS.

Valiente paseo
Justo antes de llegar a casa, paramos en un 7/11 para comprar una pizza para cenar. Probé de nuevo mi tarjeta allí y no hubo problema, así que me quedé un poco extrañado. 15 días antes del viaje, me habían mandado por mail las claves para la verja de entrada a la zona residencial, para el cajetín donde teníamos que recoger las llaves de la casa (junto a la puerta de entrada) y de la alarma que nos habían avisado que estaría conectada. La primera impresión de nuestro alojamiento fue muy buena. Las fotos de internet reflejaban muy bien la realidad y quedamos bastante contentos con la elección. Desconectamos la alarma, dejamos todas las cosas en el salón y fuimos a hacer una primera inspección antes de acabar sentados junto a la piscina mientras cenábamos y vinculábamos las MB con nuestras entradas.

Nuestra casita

Salón

Comedor

Habitación niñas

Habtación Picachu

Baño niñas

Cocina

Cocina 2

Habitación Principal

Baño hb principal

Hb titos

Baño hb titos

Lavandería

La joya de la corona y su vigilante de la playa

Desde fuera se ve más chulo
Y después de este recorrido de la revista Hola por nuestra casita