En nuestra visita a la isla sur allá por diciembre de 2011 volamos hasta Christchurch, y desde entonces teníamos ganas de coger el ferry que cruza el estrecho de Cook por la fama que tiene la entrada al puerto de Picton como uno de los mejores paisajes que se pueden ver en NZ. Picton es un pequeño pueblo metido en el fondo del Queen Charlotte Sound, uno de los muchos fiordos que pueblan la costa de Marlborough. El cruce en cualquiera de los dos ferries que unen Wellington con Picton tiene fama de ser precioso en un buen día y terrible con mal tiempo, porque las corrientes y el viento en el estrecho pueden ser bastante interesantes (en alguna mala tormenta el barco ha llegado a tardar 11 o 12 horas en lugar de 3…).
Tanto BlueBridge como InterIslander hacen el mismo recorrido y tienen horarios más o menos parecidos. Bluebridge tiene fama de ser algo más barato, pero InterIslander ofrece descuentos a través de la revista Arrival. En nuestro caso nos cuadraban más los horarios y los paquetes de vehículo + pasajeros de InterIslander, y reservamos con ellos. Fuimos un viernes a primera hora y volvimos el sábado a última hora, así que fue una mini escapada, pero no teníamos más días. Para hacerlo más interesante (y más barato) fuimos en moto en lugar de coche, y tuvimos la gran suerte de que nos hizo un tiempo de cine. La conclusión fue que la fama del ferry es merecida, porque las vistas son una pasada:






Queen Charlotte Sound desde el ferry
A la hora de decidir qué íbamos a hacer tuvimos que ser muy selectivos por el poco tiempo que teníamos. La zona de Marlborough (sobre todo Blenheim) es famosa por sus viñedos, pero esta vez dejaríamos eso de lado y nos centraríamos en la que posiblemente sea la ruta más famosa de NZ sin ser considerada Great Walk: el Queen Charlotte Track… pero eso sería el segundo día. El primer día cuando llegamos a Picton recorrimos la Queen Charlotte Drive, una bonita carretera escénica que bordea la costa, para llegar a Havelock, donde está The Mussel Pot, un famoso restaurante cuya especialidad son los mejillones de labio verde, autóctonos de NZ y toda una delicia local. Además de estar buenísimos, tienen un contenido relativamente alto de omega-3 y se les atribuyen propiedades anti-inflamatorias. Es una de las industrias más prósperas del país, y además de consumirse como alimento, se procesan para obtener un extracto que se vende como suplemento alimentario contra enfermedades como la artritis (y que funciona bastante bien). También se usa mucho en los piensos y comidas para perros y gatos, y no solo en NZ sino en todo el mundo. El caso es que el restaurante este ofrece mejillones cocinados de mil formas distintas, y es casi obligatorio parar a probarlos si se pasa por allí. Los fiordos de Marlborough sone el principal punto de cultivo de mejillones del país, y qué mejor sitio que este para darse un buen atracón.

Mejillones verdes
Después de comer volvimos por la misma carretera para llegar a nuestro alojamiento de esa noche, un pequeño hotel familiar en Anakiwa, punto de partida del Queen Charlotte Track. Esa tarde cogimos los kayaks que ofrecía el hotel y nos dedicamos a remar por el fiordo. No había nadie más y el agua estaba súper tranquila, y pudimos ver alguna raya nadando bajo el kayak, y montones de pájaros.

Queen Charlotte Track
El Queen Charlotte Track (QCT) es una ruta de 70 km que se puede hacer andando o en bici. Lo bueno de esta ruta es que hay alojamientos en condiciones por el camino con servicio de traslado de mochilas, de forma que no tienes que cargar con ella todo el día, no tienes que preocuparte de llevar comida a cuestas para varios días, y te puedes dar una buena ducha cada noche. Nosotros en un día sólo podíamos hacer una mínima parte, pero quizás algún día volvamos para hacerla entera porque lo poco que hicimos nos encantó (si se tienen dos días, lo más recomendado es hacer el tramo entre Ship Cove y Punga Cove, que son 27 km). Lo normal es coger un water taxi que te lleve al punto más alejado (Ship Cove) y desde allí volver andando hasta Anakiwa en 3-5 días. También se puede hacer a tramos, usando water taxis para ir de una bahía a otra, igual que se hace en Abel Tasman. Y para los más animados, se puede hacer una combinación de senderismo, kayak y bici.
Al día siguiente, muy tempranito, dejamos las mochilas listas en el hotel para recogerlas más tarde y cogimos un water taxi que nos llevó hasta nuestro punto de partida del día: el Lochmara Lodge, uno de los alojamientos que os comentaba antes. Tiene la particularidad de tener una pequeña playa donde suele haber rayas, y un observatorio sumergido para poder ver los peces y demás animales que habitan el fiordo. Nos tiramos un rato paseando por las instalaciones, viendo los animales, los jardines y los tikis tallados en los árboles. Debe ser un buen sitio para quedarse a dormir, y vimos a varias personas con kayaks del hotel.


Lochmara Lodge
Desde el Lodge sale un camino que te sube hasta el QCT. El camino (por lo menos en esta parte) discurre por una especie de cresta desde donde se van viendo todas las bahías: las del Queen Charlotte Sound a un lado y las del Kenepuru Sound al otro. Los alojamientos están a nivel de playa y se accede por caminos secundarios. Las vistas son una auténtica pasada. En total fueron unos 14 ó 15 km, bastante llanos (excepto la subida desde el Lodge) y sencillos. Cada bahía es más bonita que la anterior. No sé si los otros 55 km del QCT serán así de bonitos, pero me huelo que sí. Esta ruta tiene muy buena fama, por algo será. De hecho, este año ha sido candidata a ser incluida como uno de los nuevos Great Walks pero al final el premio se lo llevó el Humpridge Track (otro que tengo en el punto de mira desde hace tiempo). Lo curioso es que el QCT tiene unos 15000 visitantes al año, y el Humpridge solo unos 3200. Es solo cuestión de tiempo que acaben incluyendo al QCT entre los grandes, yo creo…






Queen Charlotte Track
Terminamos la ruta en el hotel de Anakiwa, donde recogimos las mochilas y la moto y pusimos rumbo de vuelta a Picton por la Queen Charlotte Drive de nuevo. Volvimos en el ferry de las 6.15, y en tres horitas estábamos desembarcando en Wellington. Fueron menos de dos días pero los aprovechamos muy bien. La Queen Charlotte Track (lo poquísimo que nos dio tiempo a hacer) nos encantó. Merece la pena hacer aunque solo sea este pequeño tramo como una excursión de unas horas.