A la mañana siguiente después del desayuno nos llevaron a un paseo en barco por el Mar Rojo, en el recorrido se ve tanto la costa israelí como la jordana. Del lado israelí se ven cantidades de hoteles lujosos y playas.

En el paseo incluso tuvimos la oportunidad de bailar shers (que significa tijeras) una danza tradicional judía que hace mover a todo el mundo con coreografía grupal. En la foto que sigue se ve la diversión y detrás la costa jordana del Mar Rojo

Llama la atención un buque parado en medio del Mar Rojo que, según nos explicó el guía señala el límite, la frontera que pasa por el medio del mar, para que los barcos israelíes no pasen del lado jordano y viceversa.

Al finalizar el paseo en barco nos llevaron al Observatorio Submarino que es un acuario bajo el nivel del agua donde se ve a través de grandes ventanales la vida marítima de corales y peces en su propio ambiente, muy interesante.


También tenían otros sectores, uno para tortugas, otro para tiburones, aparte de lugares donde comprar algo para comer o beber.

Eso fue todo en el Mar Rojo para nosotros. Yo ya estaba enojada con el tour que no me dio oportunidad de quedarme la noche anterior en algún bar de la costa y esa tarde cuando nos llevaron al hotel sin darnos oportunidad de poner un pie en las aguas o aunque sea en La arena del Mar Rojo, me salía humo por las orejas, otra vez. Estuve en el Mar Rojo y no se ni que temperatura tiene el agua¡¡¡¡ Para matarse¡¡¡ Tercer noche en Israel, Tercer KO para mi.
