Si no recuerdo mal lo que nos contaron el tema era así, Herodes era romano pero tenía educación griega, y después del dominio romano anduvieron por el lugar bizantinos y cruzados que fueron dejando también marcas en el lugar, resumo: se me hizo una mezcla terrible, no recuerdo de que época es el escudo que quedó pintado en la pared.

Tampoco recuerdo de que época nos contaron que era esta otra imagen que quedó en uno de los pisos y que por lo visto el nazismo tomó como propia.

Terminada la visita nos dirigimos a Safed, una ciudad que dicen es la capital la Cábala “la ciencia de la vida del misticismo hebreo”.
Más allá de la religiosidad Safed es preciosa, todo el casco antiguo está formado por calles sinuosas, que suben o bajan, empedradas con casa de piedra y portones azules. Mujeres y hombres pasan por la calle con sus vestimentas ortodoxas y los negocios de venta de artículos y pinturas judías son exquisitos, nos llevaron a una sinagoga que se veía muy antigua y nos dieron un rato de tiempo libre para compras. A mi siempre me pasa lo mismo, donde no me interesa mucho el tour me tiene parada durante horas y en donde quisiera quedarme recorriendo calle por calle, como en Safed, me dan sólo un ratito. Cuando volvimos leí sobre este lugar y realmente vale la pena recorrer sus calles que parecen esconder un secreto en cada esquina. KO….


Con tan corta visita a la ciudad capital del misticismo hebreo, nos subieron nuevamente al bus dirección Tagbha para visitar la Iglesia de la Multiplicación de los panes y los peces, no fue una corta visita fue un soplido de visita. Me explico: paro el bus, nos bajamos, cuando todos estuvimos en la vereda nos dijeron como se llamaba la iglesia que teníamos frente a nosotros, nos hicieron entrar hasta el altar, nos mostraron el mosaico del piso, una breve explicación y al micro. A esta altura la organización del tour a mi me parecía una falta total de respeto, no dije nada para no ofender a mi amiga y sus padres que fueron los que eligieron empresa y recorrido, y aparte nadie tenía la culpa de que yo hubiera aceptado sin mirar por lo que pagaba. En fin, la próxima será la revancha.

