A las 22:10 salió el bus con destino Arequipa. Estábamos muertos de sueño porque ya era muy tarde para nosotros. Nos dieron un bocadillo que guardamos porque ya habíamos cenado.
Apagaron la luz y cuando acabó la peli todo quedó en silencio y pudimos dormir un rato seguido pero después ya nos fuimos despertando y dormimos a trompicones.
Raúl amaneció bastante mal, los efectos del mal de altura empezaban a
aparecer.
Cogimos un taxi oficial que nos llevó a la Posada del Parque por 5 soles. Está como a 4km de la estación y a 4 cuadras de la plaza de armas.
El hostal es una casa colonial. A las 7:30 llegábamos y ya hacíamos el check-in. Dejamos las mochilas en la habitación, muy grande y luminosa, y subimos a la terraza a tomar el desayuno.
La señora le dijo a Raúl que tomara manzanilla, no mate, y le hizo caso, pero no le hizo mucho efecto.
Nos duchamos y Rocio, del hostal, nos explicó donde ir y donde no.

Nos fuimos a la plaza de armas, muy bonita, más que las que habíamos visto hasta ahora. Dimos un paseo y nos fuimos al monasterio de Santa Catalina, 30 soles la entrada más 20 soles una guía para los 2.
La visita está bien, duró 1h30’. El monasterio es inmenso y muy bonito, con paredes u claustros de diferentes colores. En la visita se ven las diferentes celdas de las monjas. Interesante.



Después quedamos con M.Cris, la amiga de Sara, en la catedral, para ir a pasear y a comer.
Llegaron pasadas las 13.30. a primera vista me pareció muy maja pero después de pasar toda la tarde con ella, concluí que es encantadora.
Nos llevó a comer comida arequipeña a un restaurante llamado Sol de Mayo, comimos adobo, que es carne de cerdo con un caldo buenísimo, típico de los domingos, ocapa, que era queso frito con papas a la huancaína y palta rellena, aguacate relleno de ensaladilla rusa.
De postre helado de queso, que no lleva queso. Sabía a natillas.
Después de comer fuimos al mirador de Yanahuara desde donde habían unas vistas de Arequipa muy bonitas.
De aquí fuimos a una farmacia a comprar coramina, pues Raúl estaba hecho polvo. Tenía malestar general.
Fuimos a la fábrica de Michell, que es una marca de ropa hecha de vicuña. Aquí vimos vicuñas, alpaca y llamas. Nos hicimos fotos con ellas, al fin y al cabo nunca habíamos visto estos animales.
Después fuimos a Sabandía a ver el molino, no vale mucho la pena pero como íbamos con el coche íbamos yendo por calles quede otra manera no habríamos visto.
Pasamos también por el balneario de Tingo, donde habían un montón de arequipeños comiendo picarones, una especie de churros redondos con miel buenísimos. Los vendedores se acercaban a los coches, hacías el pedido y te los traían, y cuando volvían a por el plato se les pagaba, 3 soles por 6 picarones.

Fuimos por la avenida paisajista a la mansión del fundador, pero cuando llegamos estaba cerrada, así que fuimos al mirador de sachaca, desde donde habían unas vistas bonitas y alejadas de Arequipa.
Ya en la ciudad fuimos a una anticucheria, con la misma forma de servirte que donde los picarones.

No nos hacia mucha gracias probarlos, porque aunque decían que estaba bueno, solo el saber que es corazón de res nos echaba para atrás, pero la verdad es que estaba bueno, aunque a pesar de esto no se si lo volveremos a comer.
Volvimos a la plaza de armas y paseamos un rato, pero estábamos cansados y MªCris tampoco se encontraba muy bien, así que nos dejó en el hotel y nos acostamos en cuanto llegamos.