Hoy el día se presentaba "interesante", ya que la primera parada era visitar el Museo del 11S, y como la mayoría de vosotros, seguramente recordaréis aquellos momentos a través de la imágenes que se retransmitieron ese día por televisión. Bajé al recibidor a por mi café mañanero, y mientras tanto organicé como me distribuiría el día:
Tras disfrutar tranquilamente del café, salí del vestíbulo del hotel y me dirigí al metro, para llegar hasta nuestra primera parada de hoy, hay que coger la línea E (color azul) con dirección Downtown, y hay que bajarse en la última parada, la de World Trade Center. Una vez llegas, ya notas que estás en una estación diferente, construida en los últimos años, al contrario del resto que son más lúgubres, esta irradia luz.
Salí a la superficie, y me dirigí a la entrada del Museo y Memorial 9/11 siguiendo las indicaciones. Eran las 8:40 cuando llegué, el museo no abría hasta 9:00 y la cola que había de gente ya a esa hora era impensable. Por suerte la espera no se hace larga, mientras esperas te quedas boquiabierto observando el One World Trade Center, y el resto de rascacielos de la zona, puede que sea una de las colas con mejores vistas del mundo
:
La entrada se saca en unas taquillas que hay cuando acabas la cola, los que llevéis un pase de atracciones, hay unas que están reservadas especialmente para ello. Ya con tu entrada, es probable que os toque esperar por unos pocos minutos de nuevo antes de entrar, esto es para dejar que el grupo que hubiese entrado con anterioridad, se haya marchado de la primera sala.
Una vez entráis y comenzáis a bajar las escaleras mecánicas que hay, a vuestra derecha encontraréis dos fragmentos de la estructura exterior de la Torre Norte, conocidos como los tridentes, que impresionan mucho por su tamaño. Después os harán pasar a una sala de conferencias, donde os pondrán un breve documental de 10 - 15 minutos para poneros en contexto de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.
Después de volver a bajar unas escaleras, llegaréis a un pasillo que os irá mostrando cómo se vivieron los momentos previos y posteriores al suceso, con imágenes y textos explicativos. Una vez finalizada esta sala, llegaréis a otras escaleras que os llevarán hasta la planta más baja del museo. Paralelas a estas, os encontrareis con las "Survivor's Stairs", que son ni nada más ni nada menos, que las escaleras que daban acceso al nivel de calle desde las Torres y que permitieron salir a las personas del lugar. La planta inferior, es la más grande, pues el museo está construido en el hueco que dejaron las torres y es increíble ver aquel espacio enorme prácticamente vacío.
En esta planta, os encontraréis en su mayoría con restos de aquel día, como un camión de bomberos semi aplastado por el colapso de las Torres y un fragmento de la Torre Norte. También hay varias salas, cada una con una temática o momento concreto, en estas hay objetos como los mencionados anteriormente junto a paneles informativos y esculturas, textos e imágenes. Por último quiero destacar la "última columna" y la sala central, la cual está marcada como no recomendable para menores de edad y gente sensible, y he de decir que no deja indiferente a nadie, sales de allí con el corazón encogido. No he querido entrar en mucho detalle para no arruinar la experiencia de aquellos que en un futuro lo visiten.
Me gustó bastante la visita, aunque eso sí, tiene zonas bastantes duras, y sales con una sensación totalmente distinta a cómo entraste. Se me había olvidado mencionar al principio, que el museo tiene una aplicación que sirve de audio guía y te amplía la información que aparece en los carteles informativos, muy recomendable instalárosla si tenéis pensado ir.
Una vez fuera del museo y para complementar la experiencia, recomiendo visitar el FDNY Memorial Wall, del cuerpo de bomberos de la zona, y las dos fuentes memoriales construidas en el lugar donde se encontraban las Torres. También, una vez esté finalizada su obra, la Iglesia de San Nicolás.
Había entrado al museo a las 9:15 aprox. y ya se habían hecho las 13:00, así que aproveché para visitar el Oculus, obra del arquitecto español Santiago Calatrava, y actual intercambiador de transportes y centro comercial. Recomiendo visitar su interior y dar una vuelta por las plantas que tiene, es increíble cómo todo ese espacio puede estar bajo tierra.
Tras una vuelta rápida, fui hasta el Fulton Center, localizado en la calle contigua al Oculus. Este edificio hace de estación de metro de las líneas 4 y 5 (color verde) y tiene tres pisos dedicados a restauración. En la última planta se encuentra una franquicia de Shake Shack, el cual tenía muchas ganas de probar, ya que siempre lo he oído recomendar en los foros. Las hamburguesas son más o menos como del tamaño de una del Goiko, aunque eso sí, por la mitad de precio que aquí en España, hay mucha variedad de complementos además.
Con el estómago lleno, y tras descansar un poco en aquel lugar, puse rumbo a mi próximo destino, el One World Observatory, tenía muchísimas ganas, era el primer mirador al que iba a subir. La entrada al mismo no está incluida en todos los pases, yo lo tuve que coger a parte, y al momento de comprarlo online, tienes que elegir la fecha y hora a la que vas a ir. Yo tenía mi entrada para las 15:00, y allí estuve puntual a la hora. Entras y bajas unas escaleras a tu derecha, allí hay un control de seguridad en donde también te escanean la entrada y te dan unos folletos informativos en tu idioma. Cuando te lo indican pasas hasta el ascensor que te subirá hasta el piso 102, localizado a 386,5 metros de altura, en tan sólo 60 segundos, a una velocidad de 37 km/h
La verdad que ni te enteras salvo por el taponamiento de oídos, además muy curiosa la proyección en las paredes del ascensor de la evolución de la ciudad de Nueva York a medida que asciendes. Cuando llegas arriba pasas a una sala a oscuras, en la que te ponen una proyección con sorpresa final que no voy a revelar
. Una vez finalizado, puedes alquilar una tablet que te permite conocer mediante realidad aumentada todos los edificios icónicos que ves desde allí.
Después, por fin llegas a la planta del observatorio, y tienes unas vistas únicas de la ciudad, algunos de los edificios más emblemáticos que puedes ver son:
- La estatua de la Libertad y Ellis Island.
- El Puente de Brooklyn y el de Manhattan
- El Empire State Building.
- La 5th Ave.
- Los rascacielos de Hudson Yards: el barrio nuevo que están construyendo.
Estuve una hora allí arriba aproximadamente, di varias vueltas a la planta del observatorio y recomiendo, no sólo que contempléis las vistas, sino que también os enfoquéis en un punto y os fijéis en detalles. También, para todos aquellos que tengan pensado hacer fotos, no olvidéis un buen filtro polarizador, para evitar los reflejos de las luces del interior del edificio en los cristales. La tienda de recuerdos que hay en la misma planta que el observatorio, es un pelín cara, allí he visto el agua embotellada más cara, creo que eran 5 o 6 $ por una simple botella de 250ml!
A continuación os dejo alguna de las fotografías que hice:
La verdad que me gustó mucho y me parece una experiencia obligatoria si vais a visitar por primera la ciudad. Tras bajar otra vez a toda velocidad por el ascensor, salí a la calle a eso de las 16:30, y viendo el tiempo que hacia tenía miedo de que se fastidiase el plan que tenía pensado a continuación: cruzar el Puente de Brooklyn, así que decidí esperar un poco mientras tomaba un café en un Dunkin Donuts a ver cómo avanzaba. Tras media hora de espera, dejó de llover y salió el sol. De camino, aproveché para ver desde fuera el Ayuntamiento de la ciudad, y tras cruzar varios pasos de cebra, por fin me encontraba allí, a los pies del Brooklyn Bridge, que en tantas películas había visto...
Comencé a andar por él, y de vez en cuando miraba hacia atrás para ver como me iba alejando de la isla de Manhattan, una experiencia sin precedentes con los coches pasando además por debajo tuyo. Cuando estaba a punto de llegar al primer arco, de repente empecé a oír algún que otro grito, y qué me encontré al llegar, un señor con una serpiente y una iguana, lo típico vamos
Tras terminar de cruzar el puente y ver el cartel de bienvenido a Brooklyn, estaba empezando a atardecer, así que decidí acelerar el ritmo un poco. Pasado el cartel anterior, el camino se divide en dos, hay que ir por el que va a Dumbo y que te lleva por un túnel. Tras una camino más largo de lo que puede parecer por fin te encuentra de frente con esa famosa estampa del puente de Manhattan con el Empire State Building entre sus pilares:
Después de haceros las típicas fotos (cuidado con los coches eso sí, que no deja de ser una calle) recomiendo que sigáis hasta abajo y luego giréis a la izquierda, llegaréis hasta Pepple Beach, una pequeñísima playa, con un montón de sitio donde sentare y poder contemplar una de las mejores vistas del mundo. Si estáis allí es obligatorio permanecer hasta que anochezca por completo, podéis aprovechar y cenar en una pizzería muy conocida que hay allí llamada Juliana's hasta que llegue la hora. Aunque yo no pude levantarme de aquel lugar hasta que anocheció.
Volvería una y mil veces más a ese lugar, es imposible cansarse de aquellas vistas...
con todo el skyline de Nueva York iluminado, el puente de Brooklyn, las luces en memoria a las Torres Gemelas... puf!
Aunque en esta playa siempre haya turistas, una vez queráis volver de vuelta a la isla, recomiendo que lo hagáis por la calle por la misma calle que habéis venido, en el resto escasea la luz y da un poco mal rollo andar por ahí libremente. La vuelta por el puente de Brooklyn tampoco está muy iluminada, pero siempre hay algún turista como vosotros. Y se me olvidad advertiros que tened cuidado con las bicis que transitan por el puente, no invadáis su carril.
Ya era hora de volver al hotel, así que tras cruzar el puente de nuevo, me dirigí a la parada Fulton St. a coger la líneas A o C (color azul) que me llevarían hasta la puerta del hotel. Tras haber podido contemplar las mejores vistas de mi vida hasta la fecha, podía irme a dormir tranquilo.

Tras disfrutar tranquilamente del café, salí del vestíbulo del hotel y me dirigí al metro, para llegar hasta nuestra primera parada de hoy, hay que coger la línea E (color azul) con dirección Downtown, y hay que bajarse en la última parada, la de World Trade Center. Una vez llegas, ya notas que estás en una estación diferente, construida en los últimos años, al contrario del resto que son más lúgubres, esta irradia luz.
Salí a la superficie, y me dirigí a la entrada del Museo y Memorial 9/11 siguiendo las indicaciones. Eran las 8:40 cuando llegué, el museo no abría hasta 9:00 y la cola que había de gente ya a esa hora era impensable. Por suerte la espera no se hace larga, mientras esperas te quedas boquiabierto observando el One World Trade Center, y el resto de rascacielos de la zona, puede que sea una de las colas con mejores vistas del mundo

La entrada se saca en unas taquillas que hay cuando acabas la cola, los que llevéis un pase de atracciones, hay unas que están reservadas especialmente para ello. Ya con tu entrada, es probable que os toque esperar por unos pocos minutos de nuevo antes de entrar, esto es para dejar que el grupo que hubiese entrado con anterioridad, se haya marchado de la primera sala.
Una vez entráis y comenzáis a bajar las escaleras mecánicas que hay, a vuestra derecha encontraréis dos fragmentos de la estructura exterior de la Torre Norte, conocidos como los tridentes, que impresionan mucho por su tamaño. Después os harán pasar a una sala de conferencias, donde os pondrán un breve documental de 10 - 15 minutos para poneros en contexto de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.

Después de volver a bajar unas escaleras, llegaréis a un pasillo que os irá mostrando cómo se vivieron los momentos previos y posteriores al suceso, con imágenes y textos explicativos. Una vez finalizada esta sala, llegaréis a otras escaleras que os llevarán hasta la planta más baja del museo. Paralelas a estas, os encontrareis con las "Survivor's Stairs", que son ni nada más ni nada menos, que las escaleras que daban acceso al nivel de calle desde las Torres y que permitieron salir a las personas del lugar. La planta inferior, es la más grande, pues el museo está construido en el hueco que dejaron las torres y es increíble ver aquel espacio enorme prácticamente vacío.
En esta planta, os encontraréis en su mayoría con restos de aquel día, como un camión de bomberos semi aplastado por el colapso de las Torres y un fragmento de la Torre Norte. También hay varias salas, cada una con una temática o momento concreto, en estas hay objetos como los mencionados anteriormente junto a paneles informativos y esculturas, textos e imágenes. Por último quiero destacar la "última columna" y la sala central, la cual está marcada como no recomendable para menores de edad y gente sensible, y he de decir que no deja indiferente a nadie, sales de allí con el corazón encogido. No he querido entrar en mucho detalle para no arruinar la experiencia de aquellos que en un futuro lo visiten.

Me gustó bastante la visita, aunque eso sí, tiene zonas bastantes duras, y sales con una sensación totalmente distinta a cómo entraste. Se me había olvidado mencionar al principio, que el museo tiene una aplicación que sirve de audio guía y te amplía la información que aparece en los carteles informativos, muy recomendable instalárosla si tenéis pensado ir.
Una vez fuera del museo y para complementar la experiencia, recomiendo visitar el FDNY Memorial Wall, del cuerpo de bomberos de la zona, y las dos fuentes memoriales construidas en el lugar donde se encontraban las Torres. También, una vez esté finalizada su obra, la Iglesia de San Nicolás.

Había entrado al museo a las 9:15 aprox. y ya se habían hecho las 13:00, así que aproveché para visitar el Oculus, obra del arquitecto español Santiago Calatrava, y actual intercambiador de transportes y centro comercial. Recomiendo visitar su interior y dar una vuelta por las plantas que tiene, es increíble cómo todo ese espacio puede estar bajo tierra.

Tras una vuelta rápida, fui hasta el Fulton Center, localizado en la calle contigua al Oculus. Este edificio hace de estación de metro de las líneas 4 y 5 (color verde) y tiene tres pisos dedicados a restauración. En la última planta se encuentra una franquicia de Shake Shack, el cual tenía muchas ganas de probar, ya que siempre lo he oído recomendar en los foros. Las hamburguesas son más o menos como del tamaño de una del Goiko, aunque eso sí, por la mitad de precio que aquí en España, hay mucha variedad de complementos además.

Con el estómago lleno, y tras descansar un poco en aquel lugar, puse rumbo a mi próximo destino, el One World Observatory, tenía muchísimas ganas, era el primer mirador al que iba a subir. La entrada al mismo no está incluida en todos los pases, yo lo tuve que coger a parte, y al momento de comprarlo online, tienes que elegir la fecha y hora a la que vas a ir. Yo tenía mi entrada para las 15:00, y allí estuve puntual a la hora. Entras y bajas unas escaleras a tu derecha, allí hay un control de seguridad en donde también te escanean la entrada y te dan unos folletos informativos en tu idioma. Cuando te lo indican pasas hasta el ascensor que te subirá hasta el piso 102, localizado a 386,5 metros de altura, en tan sólo 60 segundos, a una velocidad de 37 km/h
Después, por fin llegas a la planta del observatorio, y tienes unas vistas únicas de la ciudad, algunos de los edificios más emblemáticos que puedes ver son:
- La estatua de la Libertad y Ellis Island.
- El Puente de Brooklyn y el de Manhattan
- El Empire State Building.
- La 5th Ave.
- Los rascacielos de Hudson Yards: el barrio nuevo que están construyendo.
Estuve una hora allí arriba aproximadamente, di varias vueltas a la planta del observatorio y recomiendo, no sólo que contempléis las vistas, sino que también os enfoquéis en un punto y os fijéis en detalles. También, para todos aquellos que tengan pensado hacer fotos, no olvidéis un buen filtro polarizador, para evitar los reflejos de las luces del interior del edificio en los cristales. La tienda de recuerdos que hay en la misma planta que el observatorio, es un pelín cara, allí he visto el agua embotellada más cara, creo que eran 5 o 6 $ por una simple botella de 250ml!




La verdad que me gustó mucho y me parece una experiencia obligatoria si vais a visitar por primera la ciudad. Tras bajar otra vez a toda velocidad por el ascensor, salí a la calle a eso de las 16:30, y viendo el tiempo que hacia tenía miedo de que se fastidiase el plan que tenía pensado a continuación: cruzar el Puente de Brooklyn, así que decidí esperar un poco mientras tomaba un café en un Dunkin Donuts a ver cómo avanzaba. Tras media hora de espera, dejó de llover y salió el sol. De camino, aproveché para ver desde fuera el Ayuntamiento de la ciudad, y tras cruzar varios pasos de cebra, por fin me encontraba allí, a los pies del Brooklyn Bridge, que en tantas películas había visto...

Comencé a andar por él, y de vez en cuando miraba hacia atrás para ver como me iba alejando de la isla de Manhattan, una experiencia sin precedentes con los coches pasando además por debajo tuyo. Cuando estaba a punto de llegar al primer arco, de repente empecé a oír algún que otro grito, y qué me encontré al llegar, un señor con una serpiente y una iguana, lo típico vamos

Tras terminar de cruzar el puente y ver el cartel de bienvenido a Brooklyn, estaba empezando a atardecer, así que decidí acelerar el ritmo un poco. Pasado el cartel anterior, el camino se divide en dos, hay que ir por el que va a Dumbo y que te lleva por un túnel. Tras una camino más largo de lo que puede parecer por fin te encuentra de frente con esa famosa estampa del puente de Manhattan con el Empire State Building entre sus pilares:

Después de haceros las típicas fotos (cuidado con los coches eso sí, que no deja de ser una calle) recomiendo que sigáis hasta abajo y luego giréis a la izquierda, llegaréis hasta Pepple Beach, una pequeñísima playa, con un montón de sitio donde sentare y poder contemplar una de las mejores vistas del mundo. Si estáis allí es obligatorio permanecer hasta que anochezca por completo, podéis aprovechar y cenar en una pizzería muy conocida que hay allí llamada Juliana's hasta que llegue la hora. Aunque yo no pude levantarme de aquel lugar hasta que anocheció.


Volvería una y mil veces más a ese lugar, es imposible cansarse de aquellas vistas...
con todo el skyline de Nueva York iluminado, el puente de Brooklyn, las luces en memoria a las Torres Gemelas... puf!Aunque en esta playa siempre haya turistas, una vez queráis volver de vuelta a la isla, recomiendo que lo hagáis por la calle por la misma calle que habéis venido, en el resto escasea la luz y da un poco mal rollo andar por ahí libremente. La vuelta por el puente de Brooklyn tampoco está muy iluminada, pero siempre hay algún turista como vosotros. Y se me olvidad advertiros que tened cuidado con las bicis que transitan por el puente, no invadáis su carril.
Ya era hora de volver al hotel, así que tras cruzar el puente de nuevo, me dirigí a la parada Fulton St. a coger la líneas A o C (color azul) que me llevarían hasta la puerta del hotel. Tras haber podido contemplar las mejores vistas de mi vida hasta la fecha, podía irme a dormir tranquilo.











