Quien vaya un poco despistado no se dará cuenta de que Trogir es una isla. Pero lo es. La ciudad está construida sobre una pequeña isla (aprox. 1 km²) situada entre el continente y la isla de Ciovo (carente de encanto y donde dejamos el coche). Un puente llamado Ciovski Most une Ciovo con Trogir y lo mismo pasa entre Trogir y la zona continental de la ciudad. Leí también que en Ciovo todo es más barato.
Trogir se encuentra situado 27 km al oeste de Split y su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad.

Colonos griegos que provenían de la isla de Vis fundaron Tragurio en el siglo III a.C. Por allí también pasaron los romanos. Pero cuando Salona empezó a cobrar importancia, se redujo la de Tragurio.
Con las invasiones de los eslavos, los ciudadanos de la destruida Salona huyeron a Trogir (los que no se habían ido a Split a ocupar el palacio de Diocleciano). En el 1107 quedó al cargo del rey húngaro Coloman, ganando de este modo su autonomía como ciudad.
En 1123 fue conquistada y casi completamente destruida por los sarracenos. Se recuperó y los siglos XII y XIII fueron muy prósperos. En 1242 el rey Béla IV encontró refugio aquí cuando huía de los tártaros.
En 1420 empezó el control veneciano hasta 1797. Con la caída de la República de Venecia Trogir pasa a formar parte del Imperio austrohúngaro que tuvo el control de la ciudad hasta 1918, excepto durante la ocupación de la ciudad por parte de Francia entre 1806 y 1814.
Nada más pasar el puente desde la isla de Ciovo (recomiendo hacer antes una foto de toda la perspectiva) llegamos al paseo marítimo. Es muy corto, apenas 450 metros. Al final vemos un imponente castillo. Es la fortaleza del Camarlengo. Data de la primera mitad del siglo XV, ya en pleno dominio veneciano, y servía para albergar al encargado municipal de finanzas. Se puede entrar (entrada de pago) pero no hay más que un patio interior y vistas. Tiene planta trapezoidal, con cuatro torres en sus ángulos, de los cuales el más antiguo y el más grande se construyó en el siglo XIV. Ahora el castillo se usa para conciertos y espectáculos.

Cerca de la fortaleza está el campanario de San Miguel, lo único que queda del monasterio del siglo XVI.
Al lado del castillo está la torre de San Marcos. En el pasado estuvo unida a la Fortaleza del Camarlengo a través de la muralla, aunque actualmente ambos edificios están separados por un campo de fútbol.
Fue construida en el siglo XV.
El casco antiguo tampoco es grande pero puedes confiarte, pensar que sabes llegar a un punto y perderte.
No es que se conserve mucho de las murallas venecianas pero algo se intuye. Entramos por la Puerta de Mar, de finales del siglo XVI. En ella destaca el león alado veneciano.
Al lado hay una logia que albergaba a los viajeros que llegaban de noche, cuando ya se habían cerrado las puertas. Según otras fuentes, allí era donde se celebraba el mercado de pescado. La logia data de 1527. Es un pequeño saliente con columnas y tejado rojo que está adosado a la muralla.
Más allá de la puerta están el Palacio Starleo (siglo XV), el Palacio Lucic (siglo XII) y la Iglesia y Monasterio de Santo Domingo. El monasterio de Santo Domingo se construyó a mediados del siglo XIII. A principios del siglo XIV, se construyó una iglesia de una sola nave con un campanario gótico. El techo de madera tiene forma de barco.
Las paredes de la iglesia están decoradas con pinturas con escenas de la vida de santos. Estaba cerrado.
A su alrededor hay bastantes palmeras, árbol que hemos visto también en otras ciudades de la costa.
Casi pegada, subiendo por una callecita, está la Iglesia de Todos los Santos. Fue renovada a fines del siglo XVII. Había una hermandad del mismo nombre. En el altar, hay una imagen, una obra de arte de Baldassare d ‘Anna del siglo XVII. Debido a que estaba en mal estado fue cerrada a fines del siglo XIX. En la segunda mitad del siglo XX, se usó como galería.
Dicen que Trogir está diseñada como si de un tablero de ajedrez se tratara. A eso se lo debe a los romanos.
Si uno tiene prisa debe dirigirse inmediatamente a la Plaza central, puesto que allí encontrará los edificios principales. El más importante sin duda, y lo que justifica la visita a la ciudad, es su catedral.
Cuando nos diseñaron el viaje nos hicieron elegir entre Trogir y Sibenik. Lo tuvimos claro: ambas. Son ciudades pequeñas, encantadoras y ambas con bonitas catedrales.

La de Trogir es una joya construida en el siglo XIII pero renovada muchas veces hasta el siglo XVII. Lo más impresionante es su magnífica portada occidental. Para verla detenidamente (y con ella el interior) se debe pagar entrada pero desde la calle, a través de la reja, la puerta se ve bastante.
Nosotros entramos, claro.
Esa portada es la joya del arte románico croata y está consagrada a San Lorenzo. Fue esculpida en 1240 por el maestro Radovan. Está flanqueada por sendos leones y a un lado y a otro hay unas figuras de Adán y Eva, tapándose púdicamente sus partes con las manos. Representa momentos relevantes de la Biblia aunque también podemos ver escenas de la vida cotidiana. Está impoluta pero es que hace poco tiempo que la limpiaron con láser.

En el interior hay joyas como el púlpito octogonal de piedra con capiteles delicadamente esculpidos (finales del siglo XIII) o la gran Crucifixión pintada (1440). Pero la segunda obra maestra de la catedral es la capilla de Juan de Trogir. Se añadió en el siglo XV (es, por tanto, renacentista) y es obra de Nikola Firentinac (Nicolás el Florentino). La capilla está a la izquierda de la nave.
El campanario, al que se puede subir por una estrecha escalera de caracol, mide 47 metros. Desde él se obtienen buenas vistas de la ciudad. Tiene 3 pisos: el primero es gótico veneciano, el segundo es medio manierista medio renacentista y el último, barroco.
El baptisterio (siglo XV) es una obra de transición entre gótico tardío y renacimiento.
Esa plaza se llama Juan Pablo II y en ella podemos encontrar, además de la catedral, el Palacio del Rector (Knežev dvor), que es la sede del Ayuntamiento; los restos de la iglesia de Santa María y la Pinacoteca de Arte Sagrado; la iglesia de San Sebastián, que cuenta con un característico reloj y el edificio de la Logia.

La logia descansa sobre 6 columnas con capiteles romanos y es del siglo XIV. En una de las columnas se puede ver el escudo de armas de la familia Loredan. En el siglo XVII, se colocó una mesa de piedra y sobre ella un relieve renacentista de Niccolò Fiorentino (siglo XV) representando a la justicia y a los santos patronos de la ciudad: San Juan y San Lorenzo. En medio del relieve, estaba la figura del león de San Marcos que fue quitado en 1932.
Los techos con pinturas decorativas fueron restaurados completamente durante el siglo XIX, cuando también se reconstruyeron los pisos.
Allí se impartía justicia ya que albergaba el antiguo tribunal para los hombres corrientes de la ciudad. Si eras noble, te juzgaban en privado, no a la vista de todos. Si eras mujer, en la iglesia.
El ayuntamiento es románico del siglo XIII aunque fue remodelado en el Renacimiento. Se hicieron reformas en el siglo XIX. En ese momento se colocaron los escudos de armas de las familias nobles de la ciudad, que le han devuelto su aspecto renacentista. El patio interior, al que entramos, tiene características estilísticas góticas con una escalera construida por Matej Gojković. Recuerda a los patios de casas nobles del carrer Montcada de Barcelona. Seguramente allí vivió el rector de la ciudad y desde allí gobernaba. Con el tiempo en el primer piso se instaló un pequeño teatro. También en la planta baja del edificio había cárceles.
El precioso Palacio Cipiko está ubicado frente a la puerta de la Catedral y data de 1457 en estilo renacentista. En realidad consta de dos edificios separados, uno en el número 41 y otro en el extremo opuesto. Es el palacio más bonito de la ciudad. Llaman la atención sus ventanas góticas. En el dintel, hay esculpidos unos ángeles con la inscripción que significa «Conócete a ti mismo».
En esta puerta hay un relieve con la figura de Alviz Cipiko. Era un supracomita de Trogir que, con otro nombre, participó en la Batalla de Lepanto en 1571. Según la tradición, Alviz Cipiko capturó y hundió al famoso barco turco Rooster al mando del Capitán Ali. La figura que estaba en la parte delantera de la nave, el Rooster, fue llevada a la ciudad como trofeo de guerra y se exhibió en el atrio del palacio en una escultura que representaba la mano alzándola. El original se encuentra en el Museo de la ciudad.
La Iglesia de San Sebastián fue erigida a mediados del siglo XV como una iglesia votiva, en agradecimiento por la salvación de las plagas. Es pequeña, de forma simple, con un ábside semi-circular y con la entrada hacia el norte, ya que con su pared oriental se apoya en la iglesia vecina de Santa María. En lugar de un campanario tiene la torre del reloj de la ciudad. El frente renacentista y las esculturas (san Sebastián)en el interior son una obra de arte de Niccolò Fiorentino.
A mediados del siglo XIX, se convirtió en un almacén. Hoy en día está completamente renovada y guarda la memoria de los defensores caídos de la Guerra de la Patria. Hay dos antiguos sepulcros que no sé si pertenecen a esta iglesia.
Muy cerca está la iglesia de Santa Bárbara. Tiene tres naves y tres ábsides semicirculares orientados al este, un campanario en medio de la cúpula y nichos poco profundos en las paredes laterales. Fue construida en el estilo románico temprano en el siglo XI, con uno de los muros apoyado en la logia de la ciudad. En su construcción, se utilizaron partes rescatadas de monumentos de la antigüedad como columnas y capitales.
En el interior de la iglesia, hay una viga de piedra con un texto que menciona a la familia que restauró la iglesia, Petar y su esposa Dobrica, lo que nos permite saber que antes había otra iglesia en su lugar. El travesaño de la puerta de entrada pertenece a la antigua iglesia y presenta un motivo decorativo de tres cruces, entrelazadas y rodeada de personajes simbólicos. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, se utilizó como almacén y, a finales de siglo, como depósito. Su fachada es muy austera.
Quizás a muchos les pase desapercibido el Convento de san Nicolás. Fue fundado en 1064 sobre un tramo de muralla. Pero lo que más destaca es su pequeña colección de arte ¿entrada de pago; gestionado por las monjas). Además de iconos, relicarios y algunos cuadros, destaca el relieve del Kairós. Se trata de un bajorrelieve griego del siglo III a.C. que representa a Kairós, el dios de la suerte, la oportunidad y los momentos favorables. Habitualmente es considerado el hijo divino más joven de Zeus, pero ningún autor cita a su madre ni ninguna descendencia. Era uno de lls conceptos de tiempo de la antigua Grecia, aunque Cronos es mucho más conocido. Cronos es el tiempo lineal, que se mide con el reloj. Kairós es el momento justo, no el tiempo cuantitativo sino el tiempo cualitativo de la ocasión, la experiencia del momento oportuno.

Es una copia de un bronce del siglo IV aC de Lisipo, el escultor de la corte. de Alejandro Magno. Representa a un joven desnudo que lleva algo en las manos, quizás una balanza.
Casi en el centro de la ciudad encontramos la Iglesia de San Pedro. La iglesia de San Pedro estaba dentro del monasterio benedictino destinado a las hijas de los nobles. Una tradición dice que fue fundada por la esposa del rey Bela IV en el siglo XIII.
Del monasterio original que se utilizó hasta el siglo XVIII solo queda un patio con un pozo que tiene el escudo de armas de la familia Marković. Esta familia ordenó el altar a Antonio Molinari (siglo XVII) así como el órgano barroco.
La iglesia hoy posee un interior al estilo barroco con techo casetonado en madera y estatuas de San Pedro y San Pablo. Sobre la entrada principal se encuentra el busto de piedra de San Pedro, una obra de arte de Niccolò Fiorentino. Parece que te observa.
Un poco más arriba encontramos, si miramos con detenimiento, palacios de los siglos XIV y XV. El más antiguo es el palacio Andreis del siglo XII.
La Puerta Norte de la ciudad, la que da al puente, es la más nueva y data del siglo XVII, en el momento de la Guerra de Creta. El aspecto actual es de 1763. En la puerta se pueden observar las aberturas para las cadenas que se utilizaban para levantar el puente levadizo del antiguo puente.
También aún se ve el gancho del que pendía el escudo del gobernante Antonio Bernardo, y que actualmente se encuentra en la exposición del Museo de la Ciudad de Trogir.
En el nicho sobre la apertura de la puerta, hasta 1932 había una escultura de un león alado de San Marcos.