Sábado 14 de agosto
Hoy es el último día, a media tarde nos tocará ir al aeropuerto, pero nos quedan bastantes horas por aprovechar.
Nos da la impresión que Coblenza no da más de sí así que vamos a visitar el Palacio de Stolzenfels.
Se puede llegar en transporte público de forma muy sencilla. Desde la estación de autobuses de Coblenza (en frente de la estación de tren) hay un autobús directo que tarda menos de media horita en dejarnos a los pies del palacio. Desde allí la subida es empinada pero corta, en unos veinte minutos estamos a las puertas.
El edificio actual fue mandado construir por el rey Friedrich Wilhelm IV de Prusia en el siglo XIX como residencia veraniega real en un elegante estilo neo-gótico.
La visita al interior es guiada, en alemán, y no entendemos nada
Las salas están amuebladas al estilo de la época. La visita es corta, pero luego podemos caminar a nuestro antojo por el patio y los balcones ajardinados.
Hay muy pocos turistas y nos resulta fácil entender el sosiego que los nobles habitantes del lugar encontraron aquí.
En el recinto hay un baño, pero no hay ni tienda ni cafetería. El pueblo que está a los pies del castillo no llega a pueblo, no hay tiendas ni bares, solo casitas alineadas una al lado de la otra.
Finalizada la visita tomamos el autobús de regreso a Coblenza. Después de comer recogeremos las mochilas en el hotel e iremos al aeropuerto en tren.
Y así daremos por acabado nuestro viaje de 8 días por una región que hasta ahora era desconocida para nosotros y que nos ha enamorado.
Nos queda mucho Rin por recorrer y nos lo guardamos para un viaje futuro. Porque en nuestro futuro siempre hay viajes.
Quiero agradecer al lector/a el tiempo dedicado, espero que este diario sea de utilidad, y como siempre, gracias a Roger por las fotos.