Hoy empezaba realmente la aventura. Le habíamos dicho al chico de la recepción que llamase a un taxi para las 4 de la mañana. Nos habíamos levantado a las 3:30 para recoger todo y arreglarnos. No confiábamos mucho en que estuviese el taxi pues el chico apenas hablaba inglés. Sin embargo, al bajar había un hombre esperando (no era taxi) que nos llevó al aeropuerto por 80k IDR en unos 20 minutos.
No estaba clara cuál era la terminal. El vuelo era de Nam Air, y en los paneles de entrada al aeropuerto ponía que era la Terminal 1. Sin embargo en la página web del aeropuerto ponía que era la 2. Paramos primero en la 2, el conductor preguntó a un policía y yo a su vez confirmé que el vuelo no estaba en las pantallas de salidas de esa terminal, por lo que nos llevó a la terminal 1 (había que ir en coche pues están lejos). Finalmente llegamos, pasamos un primer control de seguridad y, como ya teníamos las tarjetas de embarque que habíamos sacado por internet, pasamos el control de seguridad para pasar a la zona de embarque. Esperamos aproximadamente unos 40 minutos hasta que el vuelo embarcó y salió puntual a su hora establecida.
En poco más de una hora estábamos sobrevolando las selvas de Borneo. Aterrizamos en Pangkalan bun, y al no llevar mochilas facturadas salimos como un tiro del avión los primeros y allí estaba Adi, primo de Jenie con quien habíamos contratado el tour.
El tour consistía en 3 días / 2 noches (en realidad el 3 día es de vuelta para todos los tours pero lo venden como uno más) con vida en el barco y noches en él también. El tour nos costó 6000000 IDR. He de decir que aunque pueda parecer caro en mi opinión, no lo es.
Luego veréis por qué.
Nos recogió Adi del aeropuerto con un taxi que nos llevó hasta la orilla del río donde los Klotoks estaban esperando. Había bastantes de ellos, pero según nos contó Jenie, que vino después a cobrar el tour, habían pasado de 130 barcos precovid a tan solo 40.
Sobre las 9 de la mañana comenzamos el viaje. Ibamos a pasar los próximos días en el barco, desembarcado para ver a los orangutanes en los puntos donde les daban comida, y para alguna excursión nocturna.
La tripulación del barco consistía, además de Adi que hacía de guía, en un capitán, su ayudante y una cocinera.
El barco tenía un piso superior que iba a ser exclusivamente para nosotros, con una cama, mesa para comer, dos tumbonas y una hamaca, y una planta inferior donde se encontraba la cocina, la sala de mandos, un baño, y donde dormía la tripulación.
El baño tenía un váter al que había que echar cubos de agua (del río, o sea, marrón) después de utilizarlo, y una ducha que estaba conectada a un barril de agua situado en el piso superior (esta no era del río, menos mal). El agua no estaba caliente, tampoco fría pues la temperatura media era de 30 grados durante el día.

Respecto al río donde se realiza el recorrido mide 40km aproximadamente de largo, y tiene 3 estaciones donde dar de comer a los orangutanes cada día. Los ejemplares que se ven son reinsertados en la selva, por lo que no son salvajes del todo, dependen del ser humano en cierta manera para sobrevivir. Además, según nos contó Adi, muchas hectáreas de selva se están talando, no para extraer aceite de palma, que es lo que principalmente se piensa, sino para utilizar la resina de los árboles de selva primaria o secundaria en cosméticos. Una vez han talado los árboles, plantan las palmeras de las que posteriormente sacan el aceite al cortarlas. Finalmente, cuando las cortan, el terreno queda inservible porque las palmeras drenan casi todo el agua del suelo y no se puede plantar nada más. Donde las empresas sacan realmente beneficio es en la primera parte del proceso, el aceite de palma es algo complementario que les genera más beneficios. Por todo ello, las zonas donde los orangutanes encontraban comida se van reduciendo y su densidad de población aumenta en la zona del parque natural ya que no tienen alimento para todos y dependen de la ayuda humana para sobrevivir.
La primera estación donde íbamos a ver los orangutanes se encontraba a un par de horas de distancia desde el inicio del río. Sin embargo, como les daban de comer a las 3 de la tarde, el barco fue recorriendo ese tramo lentamente. Nos dio tiempo a disfrutar con calma el paisaje, si bien el que nos esperaba pasada la primera estación era bastante más bonito. El motivo es que en la primera parte del río, al encontrarse cerca del mar, el agua contiene un poco de sal y los únicos árboles que hay son palmeras. En ellas no vive ningún simio pero igualmente son bonitas de ver.

Llegamos sobre la una del mediodía al primer punto. No podíamos acceder a la zona de alimentación que se encontraba a unos minutos andando hasta las 2.
Hicimos tiempo viendo el centro de información que había, donde te explicaban la diferente fauna del parque, el recorrido que ibas a hacer en los próximos días, y una breve introducción a cómo la evolución nos hizo separarnos de los orangutanes. Al salir, tuvimos nuestro primer encuentro con dos orangutanes, un macho y una hembra que se encontraban bastante cerca de la casa donde los rangers guardan los plátanos.
Tras hacer fotos y volver al barco a cambiarnos y ponernos ropa larga (está lleno de mosquitos), fuimos a la zona de alimentación. Se veían algunos orangutanes por los árboles esperando a que echasen los plátanos encima de los tablones de madera dispuestos para ello.
El ranger llegó puntual, echó la comida y bajaron unos pocos. Son animales que viven en soledad y se relacionan poco con otros de su especie. Además tienen cierta jerarquía y muchos de ellos no se atrevían a bajar hasta que el macho o la hembra dominante se retiraban (lo cual podía llevar un buen rato hasta que se saciaban). Además, los rangers se guardaban algunos plátanos para dárselos y que estuviesen cerca de la gente.


Como siempre tiendo a comparar, voy a hacerlo esta vez también. El año pasado estuve en Gombe NP (Tanzania) viendo a los chimpancés. Estos eran totalmente salvajes, si bien están acostumbrados a cierta presencia humana. Allí, dependía totalmente de la pericia de los guardia el encontrarlos puesto que no se les daba de comer de forma rutinaria en un mismo sitio. Esto de los orangutanes es mucho más “turístico” que lo de los chimpancés. También es verdad que los orangutanes son mucho más silenciosos y difíciles de rastrear, el parque no está apenas preparado para andar por el por la frondosidad de la vegetación, y el tipo de viaje es apto tanto para niños como gente mayor (el de Tanzania era mucho menos accesible). Por todo ello creo que aunque sea mucho menos real que otra experiencia con animales, a día de hoy y con los medios que tienen en el país, es la única forma de ver a estos animales.
Cuando nos cansamos de sacar fotos, volvimos al barco (no sé cuánto tiempo hay para quedarse en las plataformas de alimentación pues nos fuimos a la hora y poco), y justo antes de llegar, en las casas de los rangers, pudimos observar muy muy de cerca un ejemplar adulto de enormes dimensiones, el macho alfa de aquel área.

Nuevamente, hicimos fotos y cuando el grueso de turistas que había decidido quedarse en las plataformas llegó, nos fuimos al barco.
Esa noche teníamos el tour nocturno por la selva. Comenzaba sobre las seis y media, cuando ya era noche cerrada. Todavía quedaban un par de horas por lo que fuimos río abajo unos cientos de metros hasta que vimos a una comunidad de monos narigudos. Este tipo de monos suele aproximarse a la orilla del río para dormir y estar más frescos.

Tras descansar un poco nos fuimos a hacer la excursión nocturna, en la que podíamos encontrar animales (entre ellos un mono) que solo se dejaban ver por la noche. La verdad es que no tuvimos la suerte de ver prácticamente nada. Sin embargo, el hecho de caminar por la selva de noche con todos sus animales emitiendo ruidos y completamente a oscuras es espectacular y bien vale la pena.
Al finalizar el tour, cenamos y estuvimos viendo un rato las estrellas. El cielo allí se ve espectacularmente, claro. Además no había ninguna nube esa noche.
Cuando nos cansamos, nos fuimos a dormir, al día siguiente nos tocaba madrugar de nuevo, los días empiezan con el sol, es decir, a las seis de la mañana.