El sábado 30, nos levantamos como era costumbre sobre las 6:45 y a las 7 estábamos desayunando. Ese día íbamos a hacer snorkel con la pareja francesa y la pareja suiza a Sawandarek. Nos habían dicho que de todos los puntos que habían hecho era el mejor para hacer snorkel. Se encuentra en la parte sur de la isla de Mansuar, que está situada enfrente de Kri a escasos metros, por lo que aproximadamente después de media hora habíamos llegado.
Nos habíamos acercado a la escuela de buceo que teníamos al lado del homestay para que nos dejasen aletas y máscaras mejores que las que nos había dado el homestay el día anterior y la verdad es que disfrutamos mucho más.
Nada más zambullirnos comenzamos a ver centenares de peces, y un coral espectacular.
No tardamos mucho en ver nuestra primera tortuga, y al poco la segunda.
Esta última se acercó bastante a nosotros, y nos pusimos a seguirla unos minutos nadando a pocos metros de ella.

Cuando nos dimos cuenta, la corriente nos había llevado bastante lejos del bote, por lo que nos pasamos un buen rato nadando de vuelta al bote, al que regresamos para descansar.
Decidimos volver al agua pero esta vez lo que hicimos fue andar por la playa en sentido contrario a la corriente, y meternos una vez nos habíamos alejado unos cientos de metros. Aprovechamos así la corriente para ver bastante zona del jardín de coral sin esfuerzo.
Vimos nuevamente tortugas, miles de peces, corales, una morena, y un par de tiburones de punta negra bajo nosotros.
Sobre las 12 volvimos al homestay. La comida estaba ya preparada y comimos y nos fuimos a descansar. La excursión costaba 600k IDR por barco, y como éramos 6, se quedó en 100k por cabeza.
Esa tarde habíamos contratado una inmersión de buceo sencilla para recordar. Nos habíamos sacado el open water un año antes y no habíamos hecho desde entonces ninguna inmersión, por lo que preferíamos recuperar sensaciones antes de meternos con un grupo a bucear en mar abierto (si bien esta inmersión también fue en mar abierto pero los dos con un monitor para nosotros). Nos costó 850k IDR por cabeza (un poco cara la verdad).
El centro de buceo se encontraba literlamente en la homestay siguiente a Nus, y lo gestionaba un francés. Los instructores eran una chica finesa llamada Annie y el resto chicos indonesios.
Pese a ser la inmersión a escasos metros de la costa, la pared descendía bastante y pudimos contemplar corales increíbles y gran vida marina. Es común ver tiburones en esta zona, aunque nosotros no vimos. Si vimos una sepia, que iba cambiando de color mientras huía de nosotros.
Acabamos muy contentos con las sensaciones y decidimos repetir en los próximos días.
Sin embargo, al ser cristianos en la mayoría de estas islas, la mayoría de homestay no realizan actividades los domingos por lo que tampoco había buceo.
Nos fuimos a cenar y durante la cena apareció Nacho, un chico español que se encontraba en el sur de la isla con su pareja, que también había hecho buceo ese día y le habían comentado que había dos españoles (nosotros) en Nus, por lo que había decidido pasarse a saludar. Intercambiamos móviles y quedamos en hacer algo juntos al día siguiente.