Este era nuestro último día en Rasdhoo. Nos hubiéramos quedado un día más tranquilamente, pero decidimos seguir con la ruta tal y como lo teníamos en mente.
Aprovechamos al máximo todo lo que pudimos. Después de nuestro desayuno maldivo hicimos la compra de rigor en el súper de una piña (son bastante caras, al cambio unos cinco euros), una bolsa de algo parecido a las pelotas de queso, batido de chocolate y patatas fritas por 150 Rufiyaas.

Todo el día lo pasamos haciendo lo mismo en la playa: relax, snorkel y más snorkel. Por cierto, os recomendamos hacer el snorkel, sobre todo, al amanecer y al atardecer (bueno, a partir de las 3); por qué es cuando más activo está el arrecife. Sobre las cuatro de la tarde de este día, las morenas estaban, algunas, hasta completamente fuera de la cueva; además de mucha más cantidad de meros, tiburones, langostas...





Por la noche volvimos a cenar al mismo sitio, el Bamboo Hut, y pedimos dos nasi goreng, un tuna fried noodle, dos limonadas y el agua grande por 250 Rufiyaas.
De ahí fuimos a sacar dinero al cajero con la tarjeta nueva de Verse. Podéis preguntarme y os mando la invitación si queréis, pues estas tarjetas son ideales porque no cobran comisión; aunque el Banco de Maldivas sí cobraba 100 Rufiyaas (cinco o seis euros) por sacar dinero, la cantidad que fuese. Mejor sacar cuanto más cada vez.
Luego ya fuimos a dormir, al día siguiente no madrugábamos pero nos íbamos a Mathiveri.