

Hoy es un día muy especial para mi. Cumplo 50 años y además, en uno de mis lugares soñados tantos años: Islandia. No lo voy a olvidar jamás. Además, mis compañeros me obsequiaron con unos regalos que me encantaron, muy útiles para seguir viajando por el mundo. Así que, tras un buen desayuno emprendimos el recorrido de hoy por la península de Reykjanes
La península de Reykjanes se encuentra situada al suroeste de Reykiavik, y en ella se encuentran dos puntos de interés para el turismo: el aeropuerto de Keflavik, y el lago Azul (Blue Lagoon). Sin embargo, este territorio de Islandia guarda muchos otros puntos de interés. Hay que tener en cuenta que es un lugar de una fuerte actividad sísmica y volcánica. El día no iba a ser fácil, ya que si bien por la mañana el tiempo nos respetó, a partir del mediodía la lluvia y el fuerte viento hizo acto de presencia. Pero nada, al mal tiempo, buena cara.
Nuestro primer punto de destino: el puente entre continentes. Se trata de un lugar donde la separación de las grandes placas tectónicas euroasiática y americana hacen acto de presencia en la superficie, y en ella han colocado un puente de metal que une ambas placas. Un puente muy simbólico en un entorno espectacular.
La península de Reykjanes se encuentra situada al suroeste de Reykiavik, y en ella se encuentran dos puntos de interés para el turismo: el aeropuerto de Keflavik, y el lago Azul (Blue Lagoon). Sin embargo, este territorio de Islandia guarda muchos otros puntos de interés. Hay que tener en cuenta que es un lugar de una fuerte actividad sísmica y volcánica. El día no iba a ser fácil, ya que si bien por la mañana el tiempo nos respetó, a partir del mediodía la lluvia y el fuerte viento hizo acto de presencia. Pero nada, al mal tiempo, buena cara.
Nuestro primer punto de destino: el puente entre continentes. Se trata de un lugar donde la separación de las grandes placas tectónicas euroasiática y americana hacen acto de presencia en la superficie, y en ella han colocado un puente de metal que une ambas placas. Un puente muy simbólico en un entorno espectacular.


A pocos kilómetros se sitúa el crater Stampar, en medio de un mar de lava y muy cerca de la costa. De hecho, el crater Stampar forma parte de una fisura volcánica que se forma hace unos 1800 años. Osea, que es relativamente reciente, si lo comparamos con el crater Kerid.


Después nos dirigimos al área geotermal de Gunnuhver. Situado muy cerca de la costa, a escasos metros del faro de Reykjanes, está formado por piscinas de lodo que se han creado con el vapor de agua que emana del interior de la tierra y el agua de la superficie. Aquí se encuentra la piscina de lodo más grande de Islandia. Está zona se ve perfectamente en un corto paseo que se puede ampliar si se llega hasta el faro. Un lugar como de otro planeta, al igual que Krisuvik (Seltún), que veremos por la tarde.


Hora de almorzar. Nos dirigimos a Grindavik para ver si encontramos un área de pic nic, y viendo que no encontrábamos lugar, decidimos dirigirnos al cementerio de barcos situado muy cerca de aquí, donde nos comimos nuestros bocadillos junto con una fría cerveza. Comienza a apretar la lluvia, así que comemos en el coche. Esta zona se encuentra muy cerca del volcán Fagradalsfjall, que entró en erupción el 19 de marzo de 2021. Actualmente está activo pero no emite lava con lo cual, no añadimos el lugar en nuestro itinerario.

Tras el almuerzo nos dirigimos al Blue Lagoon (Lago Azul), pues teníamos reservadas las entradas a las tres y media del mediodía. La península de Reykjanes tiene numerosas instalaciones creadas para el aprovechamiento de la energía geotermal. Pero también han sabido darle un uso turístico, utilizando las piscinas que se crean del agua utilizada en las central geotérmica y que se mezclan con campos de lava, creando unas piscinas de agua caliente y alto contenido en minerales, sobre todo silice. Se crearon instalaciones junto a las piscinas, se acondicionaron, y así se creó el spa más famoso de Islandia: el Blue Lagoon.


Nuestra experiencia en el spa fue el siguiente. Tras dejar el coche en los grandes aparcamientos, avanzamos por un pasillo exterior rodeado de roca volcánica hasta llegar a la entrada principal del Spa. Una vez en el interior, en recepción confirmas la reserva y pasas los tornos con una pulsera que te colocan. Nos dividimos según el género en los vestuarios y de ahí a una pequeña piscina interior que se conecta con la piscina exterior por una puerta. De esta forma no necesitas entrar en las piscinas desde el exterior, sino en el mismo interior del edificio. A partir de ahí, a disfrutar. A probar las mascarillas de sílice por la cara y a disfrutar de una buena cerveza mientras te bañas. Estuvimos un par de horas disfrutando del lugar, no muy masificado en aquel momento. Además de que es un lugar muy grande. Y la verdad es que no nos costó muy caro, 39 euros por persona. Aprovechamos la venta anticipada por internet, que además según la hora de entrada, varía el precio. Si no, de los 50 no bajamos. Y es que tienes una hora de entrada, pero no de salida. Puedes estar el tiempo que quieras. Y que demonios, era mi cumpleaños y no iba a desaprovechar la oportunidad.
Cuando salimos del Blue Lagoon, apretó el frio, la lluvia y el viento, lo que nos impidió ver en condiciones el área geotermal de Krisuvik (Seltún). Verlo lo vimos, pero no de la mejor forma. Y lo mismo sucedió con el lago Kleifarvatn, que desde el coche se veía impresionante.

Así que visto lo visto, decidimos regresar a Reykiavik, y cenar un par de perritos calientes en el Bæjarins Beztu Pylsur, un puesto que se hizo muy famoso desde que el ex-presidente de EE.UU. Bill Clinton visitó el lugar y dijo de ellos que eran los más buenos del mundo. No se si es que estábamos hambrientos de todo el día o que, pero la verdad, nos sentó de maravilla. Estaban buenísimos. Un buen momento para terminar el día. Son las 22:30 h. y aún es de día. Pero mañana nos espera un largo viaje hasta llegar a nuestro siguiente destino y alojamiento: la península de Snaefellsnes.

