

Hoy hace un día magnífico. Fresco, con nubes, pero sin viento ni lluvia. Dejamos el pueblo de Grundarfjorour y ponemos rumbo a la localidad de Stykkishólmur, a una media hora de aquí. Dicen que es una de las localidades más bellas de Islandia. Y la verdad es que nosotros diríamos una de las localidades con las casas más bonitas de la isla, pero no el pueblo más bonito de la isla. Están algo diseminadas salvo los alrededores del puerto y no hay vida en las calles. Bueno, en realidad salvo en la capital, en los pueblos no hay vida en las calles. Quizá de ahí el carácter de los islandeses, que hemos detectado que es muy hospitalario, pero algo frio, distante.




Tras dar una vuelta por Stykkishólmur alrededor del puerto, cogimos el coche en dirección a uno de los sitios que más me ha gustado del viaje: el campo de lava de Berserkjahraun. Formado cuando cuatro cráteres erupcionaron hace unos 4000 años. El lugar es como de otro mundo: grandes extensiones de lava cubiertos por un espeso y denso campo de musgo de un color verde intenso. Para acceder a Berserkjahraun hay una pista sin asfaltar para recorrer parte del campo de lava. Nosotros recorrimos solo unos 4 km para adentrarnos en el campo de lava, pues no nos atrevíamos con el coche. No tuvimos problema en esos 4 km, pero temíamos avanzar más. En un 4x4 sin problema.





Tras una hora en el lugar, continuamos camino hacia el sur de la isla, y paramos en los acantilados de Gerduberg. Se accede fácilmente, y se trata de un acantilado de columnas basálticas de grandes dimensiones. Una vez aparcas en la parte inferior, puedes ascender hasta acercarte a las columnas e incluso hay para ascender a la parte superior del acantilado. Se trata de la mayor zona de acantilados basálticos de la zona.



Continuamos camino y almorzamos a mitad de camino. Poco después llegamos a Bogarness donde volvimos a parar para aprovisionamiento de alimentos. Y por fin llegamos a la zona sur, donde en torno a Selfoss realizamos por la tarde un sendero que la verdad, se nos hizo un poco cuesta arriba. Se trata del Valle de Reykjadalur, una zona con fuerte actividad geotérmica y llena de fumarolas, y por donde discurre un rio de agua caliente acondicionado para bañarse. Pero para llegar a la zona óptima de baño, hay que recorrer un sendero muy ascendente dicen que de 3,5 km. Pero la sensación es que recorrimos 4 o 5 km. El recorrido del valle es muy bonito y al final llegas al rio que está acondicionado con pasarelas de madera y paneles que sirven de vestuarios. No obstante, finalmente no nos bañamos y únicamente nos mojamos los pies, que estaban algo doloridos de la caminata. Había que volver a bajar y eso significaba, otros 4 o 5 km de descenso.


Una vez llegamos al coche, nos dirigimos a Selfoss, a unos 17 km de a allí, y siguiente parada para alojarnos en un nuevo apartamento, junto al caudaloso rio Ölfussa. El apartamento muy bonito, en los bajos del apartamento donde viven los dueños.
