Jueves 18/10
Nuevo día en el territorio turco de Capadocia. A veces me recuerda a la zona de Guadix y Baza, con sus pueblos trogloditas y sus casas-cuevas. Pero a la vez que me recuerda lo parecidos que son sus paisajes, también tienen sus diferencias. Hoy toca visitar a primera hora de la mañana un valle muy diferente al de Ilhara, pero igual de sorprendente: el Valle de Soganli.
Valle de Soganli
Situado a 66 km de Goreme, o lo que es lo mismo, una hora en coche, el valle de Soganli es admirar un paisaje desértico, salpicado de algunos bosques en la ribera del rio, e iglesias rupestres, muchas iglesias, repartidas por todo el valle. Y todo este conjunto invita al senderismo, a pasear por el valle y descubrir los tesoros que esconde. Concretamente son unas 150 iglesias las que se ubican en este valle. Si bien solo algunas destacan por sus pinturas rupestres, y muchas de ellas se encuentran en grave deterioro. El valle de Sognali se divide a su vez en dos valles (Bajo Soganli y Alto Soganli). Esta zona fue utilizada por los romanos como necrópolis, después los bizantinos comenzaron a usar la zona con fines religiosos, comenzando a excavar sobre la roca. Fue entre los siglos IX y XII cuando se construyeron la mayoría de las iglesias, y se encuentran en el lado derecho del valle. Las iglesias de la Espinilla, de Santa Barbara, de la Serpiente, del Cielo, la iglesia Oculta o la iglesia de la Cúpula son las más celebres. Sus pinturas representan imágenes de Cristo, de Santos, de diferentes animales y de símbolos religiosos. Perfectamente la visita de este valle te puede llevar a tres horas, como nos pasó a nosotros, aunque evidentemente puedes estar más tiempo y disfrutar de este lugar tan mágico y sorprendente.











Monasterio de Keslik
De vuelta a la zona de Goreme, pero por otra carretera, llegamos al Monasterio de Keslik. Del siglo XII, destaca por tener un gran refectorio y dos iglesias: la Iglesia Negra y la Iglesia de San Esteban.


Mustafapasa
A 11 km del monasterio de Keslik nos encontramos con el pueblo de Mustafapasa. Es hora de comer, y encontramos en este lugar el Old Greek House, un restaurante de comida griega. La verdad es que teníamos ganas de probar algo diferente a la berenjena o al kebab, y aunque ambas comidas son de tipo mediterráneo, hay diferencia. La comida, muy buena. Pero es que a parte del restaurante, la arquitectura del pueblo tiene también orígenes griegos. Una mezcla de Turquía y Grecia. Eso si, calabazas huecas secándose en cada rincón, y es que una de las imagenes que verás por toda Capadocia, es un montón de calabazas huecas para secar. Y es que en la alimentación de la zona, la calabaza es un producto esencial, y la piel dura de la calabaza es utilizada para varias cosas, entre ellas, por ejemplo, de lámparas.


Valle de Devrent
Tras recorrer 12 km desde Mustafapasa, llegamos a un nuevo valle, más pequeño que el anterior, y también muy diferente. No vamos a encontrar bosques ni iglesias, ni viviendas talladas en roca. Es un lugar desértico con miles de formaciones rocosas muy caprichosas, y que, usando la imaginación pueden convertirse en monjes, una foca sujetando una pelota en su hocico, un fantasma o un camello. Precisamente este último, el camello, es la figura más famosa del valle. Todo ello en una extensión que parece de otro planeta, marciano. Situado junto a la carretera, tomate el tiempo que quieras, incluso pasea entre las miles de agujas que se elevan desde el suelo formando estas siluetas. Y una vez te hayas hartado, nosotros con unos 45 minutos tuvimos suficiente, coge el coche y vete al cercano valle de Pasabag, donde nuevamente unas figuras, más esbeltas y más grandes te esperan, estas si asimiladas a una imagen concreta: monjes.






Valle de Pasabag o de los Monjes.
A tan solo 4 km del valle de Devrent en dirección a Goreme, se situa este pequeño valle de los Monjes o de Pasabag. Es pequeño si, pero es muy impresionante. Pero en realidad el valle de los monjes no se llama así por tener las llamadas chimeneas de la hadas formas de monjes, sino a que antiguamente en estas chimeneas se escondían los monjes. Está zona está muy acondicionada para el turismo, pero aún así, la zona mantiene un aspecto mágico, máxime cuando llegas al atardecer, como fue nuestro caso. El juego del sol iluminando las chimeneas es espectacular.










Hora de llegar a Goreme, tomarnos unas cervezas en la terraza donde vamos todos los días, y cenar algo. En esta ocasión añadimos a la velada nocturna fumar narguile aromático. Esto en realidad surgió del narguile estilo “tömbeki”, el realmente original narguile turco, con tabaco puro. Así que bueno, realmente nos apetecía más la experiencia de un “tömbeki”, pero nos conformamos y nos quitamos las ganas de experimentar con un narguile de manzana.