Sábado 20/10
Se presenta un día de cambio de lugar. De la estupenda Capadocia a la no menos fascinante ciudad de Estambul. Tras dejar el vehículo de alquiler y salir del hotel, cogimos un transfer que nos llevaría al aeropuerto de Kayseri para coger un vuelo nacional que nos llevaría a Estambul, a través de la compañía nacional Turkish Airlines. Como no. Tras aterrizar en Estambul, un taxi nos lleva hasta la zona donde se ubicaba nuestro hotel, el Avicenna, en el barrio de Sultanahmed, una zona muy turística que mantiene las típicas casas de Estambul de madera y colores llamativos, muchas de ellas convertidas hoy en hoteles muy coquetos. Esta zona será nuestra base para descubrir esta gran ciudad, aprovechando su gran número de restaurantes para cenar. Y como casi siempre nos suele pasar, si estamos a gusto, no cambiamos, repetimos. Y ese fue nuestro caso, siempre cenamos en el mismo lugar.

Salimos del hotel y nos dirigimos a efectuar nuestra primera aproximación a la ciudad. Nos dirigimos hacia el sur, a la Avenida de Kennedy Caddesi, donde se encuentra un paseo marítimo que sigue aproximadamente las antiguas murallas marítimas de la ciudad. A pocos metros nos encontramos el Ahırkap Feneri, un faro histórico todavía en uso, ubicado en el sur de Serrallo Point, en la entrada sur del Estrecho del Bósforo, justo donde finaliza el Mar de Mármara. Al otro lado del estrecho se divisa el Estambul asiático. Y a la izquierda, las murallas que aún perviven junto a la colina donde se levanta el Palacio Topkapi. Justo cuando comenzamos a adentrarnos al Cuerno del Oro, el estuario que separa el Estambul Europeo en dos zonas, ascendemos por la colina del Palacio Topkapi por el parque Gulhane, el parque más antiguo de Estambul y que fue del palacio en la época dorada. Un lugar muy agradable para pasear. Atravesamos el parque hasta llegar a la plaza Sultanahmed, donde se alzan majestuosos a un lado y el otro de la plaza, la Mezquita Azul y Santa Sofía.



Al fondo, el puente del Bósforo que une la Estambul asiática de la Europea.

Los barrios de Beyoglu y Besiktas

Parque Gulhane

Plaza Sultanahmed

Estación Sirkeci
Tras admirar esta zona icónica de la ciudad, avanzamos por la calle principal donde discurre el tranvía hasta llegar a la estación Sirkeci, o lo que es lo mismo, la estación donde finaliza el mítico Orient Express. Estuvo funcionando entre 1883 y 1977 y fue uno de los trenes más famosos junto con el Transiberiano. Sin duda uno de los libros más famosos que ha inspirado este recorrido es el de «Asesinato en el Expreso de Oriente» de Agatha Christie. Era un tren de lujo. En esta estación compramos las entradas para los próximos días disfrutar de un espectáculo de la danza derviche que realizan en esta estación. Y es que, que privilegio estar en la estación del mítico orient express disfrutando de la danza turca más famosa de Turquía.



Y continuamos camino hasta llegar a una zona bulliciosa en la zona del puente de Galata. En esta zona nos detenemos en tres puntos de interés: el Bazar de las Especias, la Mezquita Nueva y el Puente de Galata.
Bazar de las Especias
También llamado bazar egipcio, es un lugar lleno de olores y de sensaciones. Es uno de los mercados más antiguos de Estambul y en él se pueden encontrar una multitud de productos típicos como especias, dulces, frutos secos, los famosos quesos turcos e incluso lamparitas. Nos encontramos en el barrio de Eminonü. El bazar de las Especias se construyó en el siglo XVIII al mismo tiempo que la Mezquita Nueva, situada al lado. Y su nombre antiguo (bazar egipcio), proviene de que en sus inicios allí se vendían diversas especias y hierbas medicinales que provenían de Oriente, en su mayoría de Egipto.







Mezquita Nueva
Conocida como Yeni Camii en turco, es la última mezquita construida dentro de las que son denominadas mezquitas imperiales, es decir, dentro del imperio otomano. Tiene más de 500 años de antigüedad y es un símbolo de la ciudad, por su estado de conservación y su lugar céntrico. En algunas de las mezquitas de Estambul, las mujeres tienen un lugar de visita distinto al de los hombres. No es este el caso. Sin embargo, aquí se deben cubrir el pelo y en la mayoría de los casos, descalzarse. Su interior sobrecoge por el silencio, solo interrumpido en ocasiones por la llamada a la oración. Al mismo tiempo, su iluminación es muy acogedora, suave y que invita a la relajación.






Puente de Galata
Junto a la Mezquita Nueva y el Bazar de las Especias se encuentra el Puente de Galata, un puente que une los barrios de Eminou y de Karaköy, separados por el estuario del Cuerno de Oro. Es de reciente construcción, y tiene una longitud de unos 500 m. En su parte superior discurren los vehículos mientras en sus amplias aceras multitud de pescadores aprovechan el puente para pescar. En la parte inferior se han acondicionado locales para restaurantes y terrazas con unas vistas impresionantes. En la zona de Eminou hay junto al puente unos barquitos turísticos que te ofrecen el famoso bocadillo de caballa. Los camareros son muy animados y avispados, pero os puedo asegurar por experiencia propia, que los mejores bocadillos de caballa que probarás están situados en la otra orilla del Cuerno de Oro, una vez atravieses el puente. Hay un mercado de pescado y unos simpáticos vendedores de puestos ambulantes de bocadillos de caballa te ofrecerán un espectáculo de como lo preparan hasta finalmente degustarlo y decir !!! que maravilla!!! Y eso que yo soy más de carne que de pescado. El bocadillo de caballa a la plancha lleva además tomate, lechuga, cebolla, jugo de limón y pimienta, y todo ello además con el esmero de no dejar ni una sola espina en el bocadillo.






Luego tómate una cerveza en las terrazas que hay debajo del puente con la noche ya cerrada y ya podrás decir: que buena bienvenida me ha dado Estambul. Parece que nos vamos a llevar muy bien. Satisfechos del primer día en la ciudad más cosmopolita de Turquía, hacemos el recorrido de vuelta al hotel. Mañana será otro día.


