Hoy no me he puesto despertador y me he terminado despertando a la 7:30 con el sonido de una tormenta buena. Hasta truenos caían. En el pronóstico de tiempo no da lluvia así que imagino será pasajero. Me tomo un café tan ricamente mientras espero a que pare. A las 8:30 viendo que empieza incluso a despejar me pido un tuktuk Uber.
Me recoge en diez minutos y me deja en la puerta del fuerte rojo de Delhi, en 40 minutos por poco más de dos euros.
El fuerte rojo de Delhi se encuentra en la vieja Delhi. Parece que hay una especie de congreso de unos monjes y hay bastante policía. Aquí empiezan a aparecer los primeros cansinos. Primero en forma de tuktuk y cuando entro al recinto en forma de "Guías". Se te ponen al lado, te saludan, te preguntan el país y acto seguido empiezan a explicarte cosas, "Indianexplaining". Como no los pares luego te piden dinero. Yo me los quito fácil repitiendo como disco rayado "I don't want explanations". Ellos te dicen que no son guías y tal y yo sigo con lo mismo "I don't want explanations". Además lo digo como tal, que vean que mi nivel de inglés es 0. Duran poco.
El fuerte rojo merece la pena. A las 9 había muy poca gente. Se accede por una galería llena de puestos que comenzaban a abrir. Por en medio de la galería ha pasado andando un tío totalmente desnudo acompañado de una especie de monje tan tranquilos mientras hablaban. Yo ya me rindo, hay cosas que no se pueden entender.
Ya dentro del recinto del fuerte rojo se va recorriendo tranquilamente entre fuentes , mezquitas y construcciones abovedadas. Hay pavos reales y lo sorprendente es que hay mucha tranquilidad. El sitio no es que sea una cosa loca de bonito pero está bien el paseo.


A la salida del fuerte me he acercado a las carpas de la especie de congreso que había. Viendo los carteles, he relacionado al hombre desnudo del principio con la especie de congreso que hay. Se ve que son un tipo de hinduistas cuyos monjes van totalmente desnudos por el rollo del desapego y demás. Si al final todo tiene lógica. Efectivamente cuando he llegado a la zona donde se celebraba la especie de misa, los monjes que la daban estaban sentados desnudos.
Del fuerte rojo me he metido directamente en la vieja Delhi. La vieja Delhi está peatonalizada, aun así está invadida por motos y rickshaws, que son como los tuktuk pero a pedales. En la entrada te acosan los de los rickshaws y los falso guías. "No explanations" 20 veces y a los 100 metros me han dejado tranquilo. Nada más entrar hay un templo Jainista. Seguidamente me he encontrado con un puesto que había leído que era famoso por los Jalebi, la galletita que me dieron de desayunar en Sawai Madhopur. Me he pillado un par en el puesto y he seguido andando hasta toparme con un templo Sij. Mientras me comía el Jalebi se me han acercado varias personas a hablarme sin parecer que quieran nada a cambio. Los sijs son los mejores. Además de que estéticamente son los más impactantes, me parecen super respetuosos. Ciertamente te tratan como uno más, tal como predican. Como ya sabía cómo funcionaba el asunto, tras pasar por Amritsar, he ido a dejar las zapatillas y a coger un pañuelo. Un sij me ha visto apurado para ponerme el pañuelo y me lo ha colocado. Seguidamente me ha dicho que lo acompañe y me ha llevado junto con dos amigos al comedor donde todos estaban comiendo en el suelo. Quería que comiera con ellos. Realmente tenía cero hambre después de comerme los dos jalebis, se lo he agradecido y me he ido a ver el templo.
Después de meter los pies en el agua se pasa al templo en sí. Está muy bonito. Hay muchos sijs rezando mientras otros cantan y tocan instrumentos. La gente pasa por el frente de una especie de altar. Se arrodillan y lanzan una ofrenda económica a unos agujeros al suelo. Me he movido por el templo y me fijo que en la parte de atrás del altar hay una especie de pasillo donde caen las propinas que la gente entrega. Hay como 20 mujeres cogiendo el dinero y clasificándolo. Montones y montones enormes de monedas y de billetes. El ruido de las monedas, aunque esta amortiguado por los canticos, es tremendo.
Ya fuera del templo me ha abordado otro sij. Quería que fuera a su tienda para enseñármela. Yo le he dicho que muchas gracias y el hombre no me ha insistido. Me ha pedido si tenía alguna moneda europea para dársela a su nieta. Luego me ha explicado que en un rato comienza un festival. El hombre no se si quería sacarme algo pero educado ha sido.
Siguiendo la calle veo que están montando puestos con banderas. Le hago una foto a la bandera que lleva una esvástica y la busco en Google Lens. Son Jainistas y parece ser que hoy tienen una fiesta importante. De la calle principal me meto de lleno en las callejuelas del viejo Delhi. Me comienza a recordar muchísimo a Jerusalén por el rollo de calles estrechas con puestos y la mezcla de religiones que se ven. Te vas encontrando musulmanes, sijs, hindúes e incluso gente que ni identifico. A diferencia de Jerusalén, donde los puestos están muy enfocados al turismo, aquí un occidental poco podría comprar. Las calles están agrupadas por comercios, en una calle solo hay vestidos hindúes de boda, en otra calle cosas hindúes, en otra musulmana perfumes, en otra especias, en otra calzado. Cosas específicas para turistas cero.
El olor por ciertas calles es vomitivo. Cada ciertos metros te inunda una peste a meado espectacular. Resulta que hay urinarios para hombres en la misma calle. Una calle de 2 metros de ancho y un lateral son urinarios donde la gente para, mea y sigue andando. La peste por momentos me llega a recordar al azufre de las zonas volcánicas. Un olor intensísimo a huevo podrido. La gente hace vida como si tal.
Saliendo de la zona peatonalizada llego a entre el caos de tráfico a una mezquita enorme, Jama Masjid. Me quito las zapatillas y para dentro. En la explanada cientos de musulmanes están haciendo su vida. La mezquita la verdad que está bastante bien pero el suelo tiene una cantidad de mierda que hay que andar con mil ojos. Años luz de la pulcritud de los Sijs. A la salida de la mezquita veo a unos guiris pagando para entrar. Resulta que me he colado. 4€ que vale. Lo he hecho sin intención ninguna y tampoco nadie me ha dicho nada al entrar.
De la mezquita he seguido callejeando cuando he visto a lo lejos una cantidad enorme de milanos volando. He ido hasta donde se encontraban. Una calle en la que hay carnicerías, la gente lanza los desperdicios de carne en medio de la carretera y los milanos hacen picados para cogerlos peleándose entre sí. Vaya espectáculo de Milanos. Se mezclan los pitos de los coches con el ruido de los milanos. Chulísimo. La zona está llena de mendigos durmiendo en el suelo. Busco un hueco medio aislado y me quedo un rato viendo los milanos.

Vuelvo recorriendo las calle peatonalizadas hasta la calle principal. Son ya las 12 del mediodía y se empiezan a escuchar ruidos de tambores. En la calle principal está comenzando lo que es el festival que me había hablado el otro hombre. Busco en Google y parece ser que se llama "Mahavi Jayanti". Una de las principales fiestas de los Jainistas.
El jainismo es una religión que, aunque parece hinduista, no lo es. Se centra en la no violencia y la búsqueda de la liberación del ciclo de renacimiento. Los jainistas tienen como cinco mandamientos fundamentales: la no violencia contra cualquier tipo de vida, la verdad, no robar, la lealtad y el desapego. (Explicación patrocinada por ChatGPT). Parece ser que hoy celebran el nacimiento de una figura muy importante para ellos y montan puestos donde dan de comer gratis, una especie de atriles donde dan discursos, una cabalgata en la que ponen música y reparten comida y un especie de concursos donde bailan niñas y niños.
Me coloco con la cámara justo cuando empiezan a avanzar. Al rato, una especie de banda de música se ponen a tocar en frente de mí. Hay un niño en medio que baila dando saltos y todos al rededor suya le tocan música y bailan. Uno de los del grupo me mira y me llama. Yo ya me veo en lo peor así que guardo la cámara y me dejo llevar. Viene el hombre desdentado, me engancha y me pone en medio del círculo mientras me tocan los tambores, las maracas, me dan palmas y me gritan. Yo he intentado hacer lo que hacía el niño dando saltitos y palmas. Al momento me han dado dos maracas gigantes y ahí ya ha sido la risa. Las maracas son enormes y yo las meneaba a todo lo que daban mientras que han empezado a sacar billetes de 50 rupias. Un hombre se me acercaba y me pasaba el billete por la cabeza, me hacía dar vueltas y luego le daba el billete a otro. Así unas cuantas veces mientras yo meneaba la cabeza y daba vueltas. No podía para de reirme. No sabía si se estaba riendo de mí, conmigo o si simplemente soy fuente de buena suerte para ellos, cual chepa de jorobado. Me han tenido dando brincos fácil 10 minutos, hasta que la cabalgata ha comenzado a avanzar y he aprovechado para devolver las maracas y dar abrazos.
La cabalgata se intercalan bandas de música, tuktuks con banderas dando comida y carrozas con gente que va con trajes típicos y bailan o reparten comida.



Voy avanzando con la carroza y cuando llego a sitios donde se reparte comida es una locura. La gente se agolpa para coger lo que parece lo mismo que desayuné en Sawai. Una especie de garbanzos con un pan tipo churro. Van preparando los panes a una velocidad increíble y según salen del aceite los ponen en un plato de cartón, cucharada de garbanzos y casi que lo lanzan a la gente. La carroza termina en el templo jainista del principio de la calle y ahí ya se juntan todos a cantar y bailar mientras aplauden desde arriba. El entierro de la sardina parece aquello.
Siendo casi las dos decido bajar la intensidad. Pillo un tuktuk y me lleva al centro comercial que está al lado del alojamiento. Como un arroz con pollo y unos dulces y me voy al hotel a ducharme y descansar un poco.
A la tarde me he acercado a ver el templo del loto. Este templo pertenece a otra religión, los Bahaí. Curiosamente yo ya he estado en el lugar más sagrado de los Bahaí y la conocía. El templo de Haifa en Israel.
Yo me creía que el templo de Loto sería algo tranquilo por ser de una religión minorista pero nada. Una marabunta de gente, miles de personas. Hasta el punto de que el recorrido es cerrado y tu sigues a la gente como en cola. Hay carteles de no echar fotos especificando que es para no entorpecer el flujo de gente. El templo desde fuera tiene forma de loto. Es bonito pero diáfano, esta religión no se regodea con detalles.

Del templo del loto he pillado otro tuktuk a la puerta de Delhi. Una explanada enorme con una especie de arco del triunfo y una figura gigante militar donde miles de indios se echan fotos y se sientan en el césped.
Yo ya he tenido bastante por hoy y a las 19:00, ya de noche, me voy para una especie de italiano a cascarme una pizza y para el hotel. Ha sido un día muy intenso y lo cierto es que puede llegar a abrumar por la saturación de los sentidos. Menos mal que cogí un alojamiento decente.