Día 31.
No madrugamos en exceso pues hoy el plan era ir a ver el Sesriem Canyon, que se encontraba a unos 5 km de la entrada del parque y teníamos hasta las 12:30 para abandonar el recinto.
Sobre las 9:30 estábamos en marcha. El Google Maps te hace salir del parque e ir por una carretera que va en paralelo, pero está equivocado. Cuando nos dimos cuenta deshicimos y volvimos a entrar ante la sorpresa del guardia.
Llegamos al parking donde sólo había otros dos coches.
La zona se llama Sesriem porque cuando llegaron los primeros colonos tuvieron que usar seis (ses) cuerdas (riem) para poder sacar agua con cubos del río que le da forma al fondo del cañón.
Durante estos meses, se encuentra completamente seco pero aún así vale la pena visitar el lugar.

Sobre las doce poníamos rumbo al Rostock Ritz Hotel, que se encontraba a unos 180km. Deshicimos la ruta que habíamos hecho el día anterior y paramos en Solitaire a poner gasolina y a comprar tarta de manzana que nos habían dicho que estaba muy buena.
Llegamos al camping sobre las 15h. Tuvimos que recorrer 7 km hasta la recepción del lodge y luego otros 7 de vuelta hasta la entrada, y de ahí otros 3 para llegar al camping (no sé por qué motivo no está más cerca). Nos costó 19,77€ (400$ Nam).
El camping no estaba muy allá, baños ok, duchas ok pero sin agua caliente. Había una caldera que había que encender a leña en caso de querer agua caliente, y esperar 30’. No había electricidad ni nada que resguardase del viento. De hecho esa noche apenas pudimos dormir por las ráfagas de viento.

Día 1 de Agosto.
El plan de hoy era básicamente carretera. Teníamos que subir hasta pasado Swakopmund, concretamente hasta el Sophia Dale.
La ruta eran unos 350, el principio de los cuales se hicieron por carretera de grava, concretamente la c14, pero que estaba en buen estado y nos permitía hacer una media de 80km/h.
El paisaje un poco sin más.
El último tramo cerca de Walvis Bay estaba asfaltado. Allí simplemente fuimos al paseo a ver una laguna donde había flamencos, y paramos en un bar llamado “The Raft” a tomar dos cervezas (47$ Nam).

Luego seguimos el camino hasta Swakopmund por la B2, toda asfaltada y a 120km/h. Comimos en un restaurante llamado Altstadt, comida típica alemana.
La verdad es que las raciones eran desproporcionadas y con un plato cada uno y sin entrante ni postre salimos más que saciados. Nos costó 34,01€.
Tras la comida, pasamos por un Superspar para llenar provisiones y seguimos hasta Sophia Dale, que estaba a 15’ siguiendo la B2.
Nos costó 17€ (los dos y el coche).
El camping sin más. Vendían madera por 50$ Nam que compramos para hacer barbacoa pero la verdad es que no era de muy buena calidad y le tuvimos que meter media caja de pastillas para que prendiese.
Por una fuga que tuvieron (había un hombre arreglando una tubería) no tenían agua en el baño con agua caliente. Había otras duchas pero sólo de agua fría.
Le pregunté al hombre cuánto le quedaba y me dijo que 5 minutos. Una hora y media después, ya de noche, vino y me dijo que lo había arreglado. Al meterme en la ducha y darle al grifo, salía presión 2 segundos y creo que el volvió a reventar la tubería. Ese día no hubo ducha pues ya hacía frio.
El camping pasable pero poco más, si hay alternativas posiblemente sean mejores que esta.
Día 2 de Agosto.
Hoy era el último día de “carretera”: Es cierto que quedaban más días de desplazamientos pero ya eran bastante menos que la paliza que nos esperaba hoy.
Hoy queríamos ir a Cape Cross, y acabar el día en el Ovita WIldllife, unos 450km de carretera.
Amaneciomos temprano y nos pusimos en marcha. Recorrimos parte de las costa de los esqueletos sin entretenernos demasiado.

Sobre las 9 llegamos a Cape Cross, por carretera asfaltada todo el rato, a 1h 15’ de Swakopmund, y fuimos los primeros en llegar.
Pagué con la revolut y me denegó el pago así que pagamos en efectivo. Cuando más tarde conecté internet vi que me había cogido el pago, y volvimos a la caseta de la entrada a reclamar pero la mujer insistía en que no le había cogido el dinero, así que creo que eso 18€ que nos costó la entrada (por dos veces) desaparecieron y no volverán a mi cuenta.
Recorrimos los pocos km que separan la entrada de la colonia de leones marinos.
El hedor al abrir la puerta del coche es indescriptible, como meter la nariz en un bote amoniaco (si, en el colegio la metimos y sé exactamente a qué huele), pero la imagen de miles de animales en la playa, lanzándose al agua y pasando unos por encimas de otros nos sacó del coche y comenzamos a recorrer las pasarelas de madera. Había unos hombres allí trabajando y nos dijeron que calculaban que había ahora mismo unos 10000 ejemplares. En época de cría (creo que es por octubre) llega a haber 200000.


Estuvimos un buen rato haciendo fotos y vídeos, y finalmente nos volvimos al coche y comenzamos la larga jornada de viaje.
Salimos de allí sobre las 10 de la mañana y llegamos a Omaruru sobre las 16:30 de la tarde. Allí preguntamos a un local si era posible cruzar por la carretera nacional que atraviesa a Erindi, la D2328. Al tratarse de una granja privada no sabíamos si íbamos a poder pasar por una de las carreteras que la atravesaban. Nos dijo que no tendríamos problema así que nos pusimos en marcha hasta llegar a la valla de la puerta del parque.
En un principio queríamos habernos quedado en esta reserva, pero habían quitado los campings y los precios de los bungalows eran prohibitivos.
El guardia nos paró y nos preguntó dónde íbamos. Al decirle que queríamos cruzar sin más, nos levantó la puerta y se apuntó la matrícula.
Cruzamos todo el parque y llegamos al Ovita Wildlife poco antes del atardecer, donde nos recibió Heiko, el propietario de la granja.
En este lugar principalmente había antílopes (tiene 10.000 Ha) y quedamos con él en que haríamos un Game Drive a la mañana siguiente.
El camping para dos días nos costó 30€ y el safari de aproximadamente 2h30’ 12,5€ por cabeza.
Nos fuimos a dormir porque estábamos agotados, nuevamente con un atardecer espectacular y viendo las estrellas.