Datos de la etapa:
Altitud ganada: 75 m
Ascenso total del día: 298 m
Descenso total del día: 223 m
Altitud máxima: 5184 m
Distancia recorrida: 4.2 km
Tiempo: 2h 40m
Primer y único día de descanso del trek, aunque por la tarde haríamos una pequeña excursión. La Pirámide es un centro de investigación meteorológica italiano, muy cerquita de Lobuche. Aunque es un centro activo, los científicos italianos solo pasan uno o dos meses al año allí, y el resto del tiempo lo lleva un nepalí que lleva muchos años trabajando allí. Hace unos años se dieron cuenta de que podían aprovechar los 10-11 meses al año que las habitaciones están vacías convirtiéndolo en hotel, y hoy en día es uno de los alojamientos más populares del Khumbu. Es, literalmente, una pirámide cubierta de paneles solares, y tiene un puñado de habitaciones, baños, duchas, buen wifi, un comedor muy calentito y buena comida. En temporada alta no es nada barato, y yo cuando estaba planeando el viaje acordé con el dueño de la agencia que si dormíamos allí pagaríamos nosotros el extra. Sabía que en temporada baja cobran $100 por habitación con todo incluido: ducha, luz en la habitación para cargar móviles etc, wifi, comida y bebida (TODA la comida y bebida que uno quiera). Eso son $50 por persona, y el acuerdo con la agencia era que nosotros pagaríamos $25 y el guía otros $25 (porque es lo que el guía hubiera pagado esa noche por alojamiento más comidas si hubiéramos dormido en cualquier otro sitio). Pagar $25 extra a cambio de ponerme las botas a comer, darme una buena ducha y tener recargas y wifi no me parecía muy exagerado. Pero para aprovecharlo al máximo, lo mejor es dormir allí un día que llegues más o menos pronto, y sabíamos que el día anterior después de Kongma La llegaríamos demasiado tarde, por eso habíamos dormido en Lobuche en lugar de la Pirámide. El plan era pasar la siguiente noche en Gorak Shep, y luego dormir en la Pirámide al bajar, después de haber visitado EBC y Kala Patthar. Pero con el día extra de descanso, nos salía todavía mejor la jugada, y esa mañana el guía cambió la reserva que había hecho por whatsapp para el día siguiente desde Chukhung para esa misma noche.

La Pirámide
Desayunamos en Lobuche sin ninguna prisa. No queríamos llegar demasiado pronto porque sabíamos que probablemente no nos darían la habitación hasta más tarde. Desde Lobuche a la Pirámide solo hay una media hora: después de unos 20 minutos por el camino que lleva hacia Gorak Shep hay un desvío a la izquierda que te lleva a la Pirámide. A pesar de saber que era una pirámide, la primera vez que la ves te sorprende un poco porque parece que está completamente fuera de lugar en ese paisaje de montañas y nieve. Es un edificio muy curioso, junto a la morrena lateral que baja del Lobuche glacier, que domina el paisaje.

Saliendo de Lobuche


Lobuche glacier
Llegamos a las 9:30 y sorprendentemente nos dieron la habitación poco después. Era una habitación no muy grande, orientada al sur (= calentita y con mucha luz), con una cama doble, y la única de todo el trek que tenía enchufes europeos en lugar de universales y donde mi cargador de NZ era inútil (aunque enseguida me dieron un adaptador, sin problema). Tenía un radiador pero no funcionaba, imagino que eso lo reservan para los italianos y no los turistas. Como era pronto aproveché para darme una buena ducha y lavarme el pelo, que falta me hacía. El sarpullido estaba ya casi curado, menos mal. También vi que ofrecían servicio de lavandería y no era muy caro, y les pedimos que nos lavaran algo de ropa (300r por camiseta, 200r por pieza de ropa interior, 100r por par de calcetines), que luego pusieron a secar en el tejado aprovechando el solazo que hacía. Parece broma, pero estando a casi 5000 m, aunque haga frío, el sol pega con muchas ganas. De hecho nosotros nos tomamos lo de “día de descanso” muy en serio y nos tiramos toda la mañana haciendo la fotosíntesis sentados en la entrada del hotel, bebiendo ginger lemon honey tea como si fuera gratis (ténicamente no lo era, pero sí era ilimitado). Llegó la hora de comida y no pudimos resistirnos a pedir pizza y pasta (1300r cada uno). Los platos eran tirando a pequeños, pero la comida estaba buena y como podíamos pedir lo que quisiéramos, el tamaño importaba poco.
Después de comer tuve mi primer episodio de diarrea del viaje, pero aun así no pude resistirme a hacer una pequeña excursión al ridge que sube por detrás de la pirámide, porque había oído que las vistas de las montañas desde allí eran casi tan buenas como desde Kala Patthar, pero sin gente. Primero subimos hacia donde están todos sus instrumentos, una especie de estación metoreológica gigante, pero no se ve nada especial y fue media hora perdida. Volvimos a la pirámide y esta vez subimos por el camino bueno hacia el ridge, que tenía bastante nieve/hielo pero lo pudimos hacer sin crampones.

La Pirámide; el paso que se ve a la izquierda es Kongma La, por donde habíamos bajado el día anterior
Una vez en el ridge las vistas son realmente espectaculares: Khumbu Glacier, Pumori, Kongma La, Khumbu Icefall, Changtse, Nuptse… No se ve Everest, pero no importa. Nosotros subimos hasta unos 5180 m, pero he leído de gente que sube hasta los 5400 m y desde allí sí se ve Everest. Mi idea era aguantar allí arriba hasta la puesta de sol y luego volver ya casi de noche, a modo de calentamiento para hacer Kala Patthar al día siguiente. El hecho de que no hiciera nada de viento y que al sol se estuviera muy a gusto ayudaba bastante, pero es cierto que en cuanto el sol empezó a bajar las temperaturas se desplomaron y tuvimos que ponernos toda la ropa de abrigo que llevábamos en la mochila (menos mal que íbamos preparados). Aquí estrené las manoplas de plumas que había comprado en Katmandú y me vinieron de lujo.

Khumbu Glacier

Pumori en todo su esplendor, con Kala Patthar en su base

Hacia atrás: Kongma La a la izquierda, Thamserku en el centro, Taboche a la derecha y la Pirámide en la esquina inferior derecha
Aguantamos como unos campeones hasta que se empezó a poner el sol a eso de las 5. Para entonces hacía ya bastante frío pero el espectáculo era increíble, y era la primera puesta de sol que veíamos en condiciones y a la intemperie en todo el trek porque hasta ese momento habíamos sido demasiado perezosos. Como no hacía viento y quería practicar para el día siguiente, planté la cámara 360 para hacer un timelapse del atardecer, y menos mal porque al día siguiente en Kala Patthar no sería posible. Según se va poniendo el sol, los picos más altos van quedado iluminados con un color intenso. Cuanto más alto el pico, más aguanta la luz, por eso la estampa más famosa desde Kala Patthar es la puntita de Everest iluminada, el último pico en perder la luz. En nuestro caso, ese honor se lo llevaba Nuptse. Pudimos disfrutar también de un fenómeno óptico muy curioso llamado Alpenglow, que es cuando las montañas se iluminan con una luz rosa/violeta después de la puesta de sol. En resumen: una excursión que se sale de la ruta típica pero que ofrece unas vistas espectaculares, y lo mejor de todo: sin nadie alrededor.



Cuando Dani consiguió arrastrarme de allí (porque yo me hubiera quedado un rato más haciendo fotos pero lo sensato era no bajar muy de noche, por el hielo que había en la parte más empinada) eran ya las 5:15 y conseguimos bajar sin rompernos la cabeza. Esa noche cenamos chow mein con huevo (1500 r) y thukpa (1200 r) (os pongo los precios pero lo teníamos incluido en el paquete). El comedor no tiene estufa pero es sorprendentemente calentito. El mayor problema de la Pirámide es que es tan popular que en temporada alta se junta demasiada gente y el comedor es muy pequeño, casi claustrofóbico, y tardan muchísimo en servir la comida, por lo que he leído. Una vez más, queda demostrado que lo mejor es ir una vez pasada la temporada punta de octubre y primeros de noviembre.