Datos de la etapa:
Altitud ganada: 217 m
Ascenso total del día: 1069 m
Descenso total del día: 845 m
Altitud máxima: 5559 m
Distancia recorrida: 11.7 km
Tiempo: 10h 30m
Había llegado el gran día, el día que me había dado casi pesadillas durante todo el año que había estado preparando el viaje. Y no decepcionó: más que rojo, diría que fue un día negro, el peor de todo el trek y posiblemente el día de hiking más duro de mi vida… pero solo en dificultad, porque en otros aspectos diría que fue también uno de los mejores.

Uno de los pocos días que empezamos a andar antes del amanecer
La noche anterior habíamos dejado el desayuno pedido (como todas las noches) y lo más pronto que nos lo podían dar eran las 6. Sé que hay gente (generalmente grupos, bajo órdenes del guía) que empieza esta etapa mucho antes, tan pronto como las 4:30 de la mañana, cuando todavía es noche cerrada y hace un frío del demonio. Los defensores de esta práctica dicen que es para llegar a la cima de Kongma La antes de que empiece a soplar el viento, pero a mí personalmente me parece una irresponsabilidad tremenda porque presenta un riesgo muy real de hipotermia, por no hablar del agua congelada, el peligro de tropezarse a oscuras, o perder horas de sueño el día más duro del trek. Hay una muy buena discusión sobre esto en el hilo de Nepal del foro de Tripadvisor, que para cualquiera que esté preparando el viaje, os recomiendo pasaros por allí porque tiene muchísima (y muy buena) información. Yo ya me había negado a hacer esto el año anterior en la etapa de Thorong La en el Annapurna Circuit, y este año no iba a ser menos: las 6:30 me parecía una hora más que razonable para empezar a andar, justo antes del amanecer pero ya con suficiente luz como para no necesitar frontales, y minimizando el tiempo pasando frío antes de que saliera el sol del todo.

Mirando atrás hacia Chukhung después de un par de horas andando
Kongma La es sin duda el paso más duro de los tres, y el que más gente se salta. Es el más alto (5559m según mi Garmin, 5535m según la guía Cicerone) y el que más tiempo lleva cruzar (8-9h si eres rápido y las condiciones son buenas, 10-12h en caso contrario), y encima cuando llegas a la cima ni siquiera has pasado lo peor: después de una bajada larga y pronunciada, te espera el último obstáculo el día. No es para tomárselo a broma, y si tienes el más mínimo síntoma de mal de altura antes de salir de Chukhung (o Lobuche si lo haces en sentido contrario), ni te plantees seguir, porque una vez que empiezas no hay vuelta atrás ni atajo posible ni forma de llamar al helicóptero de rescate (a no ser que lleves un PLB).


Subiendo hacia Kongma La
El camino empieza cruzando el mismo puente que cruzamos el día anterior para subir a Chukhung Ri. Estaba amaneciendo, y aunque había bastante luz todavía hacía muchísimo frío. Fue el primer día que usamos las plantillas calefactoras que Dani había comprado en Amazon, y nos dieron la vida. La subida hasta el paso es larga, y va alternando partes muy empinadas (con pendientes de hasta el 45%) con partes más o menos llanas cuando el camino atraviesa pequeños valles. A pesar de no ser una subida constante, al ser tan larga y a tanta altitud se hace muy dura, y en nuestro caso la nieve y el hielo la hicieron todavía peor. Recuerdo un trecho de rocas enormes que estaban medio cubiertas de nieve, lo suficiente como para tapar los huecos entre ellas (con el consiguiente riesgo de romperte un tobillo si metías el pie donde no debías) pero no lo suficiente para ponerse los crampones. Tienes que estar concentrado al 100% y el agotamiento mental es importante, sumado al cansancio físico.

Mirando hacia atrás
Hay un momento en el que parece que llegas al fondo de un valle y tienes una mole impenetrable de roca delante. Toda esta zona estaba cubierta por un glaciar no hace tanto tiempo (geológicamente hablando…) y el paisaje es brutal. Aquí está la subida más dura de todo el día, son solo 150m de ascenso pero muy empinados. Aquí ya había bastante hielo y tuvimos que ponernos los crampones, que facilitan mucho las cosas. No nos los quitaríamos ya casi hasta Lobuche.


La subida más dura del día
Poco después de este punto llegas al primero de los lagos, y el camino es un poco más fácil. Las vistas hacia atrás desde aquí son increíbles, con Ama Dablam dominando completamente el paisaje. Este primer lago estaba casi congelado con todo alrededor nuestro completamente cubierto de nieve, y cuando cruzamos al otro lado, y antes de empezar la siguiente subida, nos sentamos a comer la comida que nos habían preparado en el hotel esa mañana: un sándwich de queso y uno de tortilla, que para entonces estaban casi congelados y nos costó bastante comerlos. Llevábamos casi 5 h y todavía nos quedaba 1.5 km hasta el paso.


Mirando hacia atrás: Ama Dablam y el primer lago
Los últimos dos lagos antes de llegar a la última subida son bastante bonitos, aunque se aprecian mejor desde arriba. En este último tramo llano nos cruzamos con bastante gente que iba en sentido contrario, hacia Chukhung, algo que me sorprendió bastante porque prácticamente no vimos a nadie yendo hacia Lobuche, que es el sentido más habitual de la ruta.

Ya casi estamos: el paso es el punto más bajo, a la izquierda

El último lago, congelado, y el camino que sube hasta el paso, justo detrás
La última subida se afronta con muchas ganas, y es cortita (unos 20 minutos). El guía nos dijo que el camino estaba mucho mejor que el año anterior, porque la primera parte de esta última subida, antes del tramo en diagonal, es la más empinada y este año habían mejorado el camino con escalones, mientras que antes era simplemente una pendiente de gravilla que resbalaba un montón.

Justo antes de llegar al paso

El camino mejorado hacia el paso
Finalmente, después de casi 6.5h y mucho sufrimiento, llegamos a lo más alto de Kongma La. Era la 1:30 y nos quedaba mucho camino por delante antes de poder descansar, pero no pudimos resistirnos a pasar casi media hora en la cima haciendo fotos y disfrutando del increíble logro que era haber llegado hasta allí arriba. Alguna lagrimita cayó, y aunque ver las banderitas de colores siempre hace ilusión, pocas veces han sido tan bien recibidas como en ese momento. Estábamos a más de 5500m de altura, no había nada de viento y se estaba muy a gusto al sol. La sensación de logro y superación es difícil de describir, pero es algo que no olvidaré fácilmente, y las vistas desde allí arriba eran espectaculares: Ama Dablam, Makalu y los lagos dominando el paisaje hacia un lado (con otros gigantes como Chomolonzo, Chopolu, Num Ri y Baruntse), y el Khumbu Glacier con Lobuche Peak y Cho Oyu detrás, hacia el otro.




Kongma La: primer paso superado

Lo que nos esperaba: el camino que baja a Lobuche y el Khumbu Glacier
Era hora de ponerse en marcha porque sabíamos que se nos iba la luz, y no queríamos tener que cruzar el último obstáculo del día de noche. Si la subida a Kongma La es dura, la bajada es brutal. Yo siempre prefiero bajar que subir (Dani es lo contrario), y aun así me costó. Estaba todo cubierto de nieve y hielo y los crampones ayudaban una barbaridad y nos permitían poder bajar más o menos rápido, de hecho fue el único tramo de todo el trek en el que fuimos claramente más rápidos que el porter, que sufrió bastante en las rodillas. Unos días más tarde, en Gokyo, nos enteramos de que un par de días después de nuestro paso por Kongma La, una mujer se había resbalado bajando y se había matado… Kongma La ha tenido varias víctimas mortales en los últimos años, y no es un paso para tomárselo a broma.


La bajada desde Kongma La


El último obstáculo: Khumbu Glacier, que hay que atravesar para llegar a Lobuche, justo detrás
Después de 1h 40m de bajada sin descanso llegamos a la base de la morrena lateral del Khumbu Glacier. Este glaciar es como una enorme autopista que baja desde Everest, atravesando el valle desde la Khumbu Icefall hasta Thukla, y es el último obstáculo antes de llegar a Lobuche. No hay otra opción, a no ser que lleves una tienda y acampes (vimos una montada justo en la base), y tienes que ser capaz de atravesarlo de día porque es extremadamente peligroso si no. Es un glaciar en constante movimiento y el camino va cambiado constantemente, y como el guía no había hecho esta ruta desde el año anterior, tuvo que ponerse a buscar el camino. Para cuando subimos a lo alto de la morrena lateral (subida que no fue nada fácil con el cansancio que llevábamos), el sol estaba ya casi oculto detrás de las montañas y yo empecé a preocuparme de verdad. Entre el guía y el porter no tardaron demasiado en encontrar el camino, y en ese momento me alegré de haberlos contratado y no tener que encontrarlo yo, porque de verdad que estaba tan cansada que no sé si hubiera sido capaz.

Pumori, valle arriba, desde lo alto de la morrena lateral



Atravesando el Khumbu Glacier
El camino está marcado con banderitas, que los locales colocan al principio de la temporada, y va sorteando lagos de deshielo y rocas enormes. Este último tramo, desde que llegamos a la base de la morrena lateral hasta que llegamos a Lobuche, fueron dos horas que se hicieron eternas, primero por el cansancio y segundo por el estrés de que se nos hacía de noche. A cambio, disfrutamos de una puesta de sol inolvidable, con Pumori y Nuptse iluminados como si estuvieran en llamas. Llegamos a Lobuche con los frontales puestos, de noche y absolutamente reventados.


No sé si es más bonito el atardecer o el momento justo después en el que todo se vuelve rosa y morado
Esa noche dormimos en el New EBC Hotel, que es de los que tiene mejor fama en Lobuche y posiblemente el único que tiene habitaciones con baño propio. La habitación era muy pequeña, pero tenía una buena ventana con doble cristal y hasta jabón de manos y toalla en el baño (todo un lujo). Ni que decir tiene que con lo tarde que era, el frío que hacía a esas horas y lo cansados que estábamos, ni nos planteamos la ducha y nos fuimos derechitos al comedor a cenar. El comedor estaba muy calentito pero bastante lleno de gente, y todo el hotel, incluída la habitación (y por no decir todo el pueblo) olía a la caca de yak que queman en las estufas. Es el primer y único hotel donde nos pasó esto. La cena (sopa) fue bastante mediocre.
El plan del día siguiente, según mi itinerario inicial, era subir de Lobuche a Gorak Shep y ascender Kala Patthar al atardecer, pero yo sinceramente no me veía capaz, Dani no estaba mucho mejor, y el porter tenía las piernas muy cargadas después de la bajada, así que tomamos de decisión de usar el primero de los “días comodín” al día siguiente. Sería un día de descanso donde aprovecharíamos para disfrutar a tope de la Pirámide y todo lo que ofrece…