Buenos días, Zest Villas. Nos encanta despertar en este hotelito y pasear por sus jardines y puentes hasta llegar a la zona del desayuno.
Después de tantos días visitando templos y naturaleza, empezamos a necesitar ese momento de playa y relax que tanto nos gusta incluir en nuestros viajes. Nuestra estancia en Hoi An nos da la oportunidad de hacerlo, pues a pocos kilómetros se encuentran algunas playas de arena fina y clara que recorren kilómetros de costa. Una de las más conocidas es la playa de An Bang, a la que podemos llegar en shuttle bus gratuito desde nuestro hotel.
Antes de desayunar hemos hecho la reserva para el bus de las 10, que en poco más de 10 minutos nos deja en esta playa. La zona en la que nos deja el bus es muy animada, con sus tiendas típicas, bares, cafeterías y restaurantes, sobre todo de pescado. Pero tras atravesarla y caminar junto al mar, llegamos a una zona virgen que nos encanta y decidimos quedarnos alli. Mirando al frente, mar azul; mirando atrás, verde vegetación. Silencio y mucha paz en aguas cristalinas y arena clara. Maravillosa la mañana.
Aunque estamos en una zona virgen, se ven algunos chiringuitos a lo lejos, y decido acercarme a explorar si dan algo para comer o beber. Y allí, en plena naturaleza, encuentro a un hombre al que le pregunto y me enseña la carta de lo que me puede ofrecer. Hay mucha comida local y bebidas de frutas, así que nos decidimos a sentarnos allí, en unas hamacas en la playa, a comer. El hombre nos prepara un gran plato de noodles con frutos del mar (3,5€) y dos mocktels de frutas tropicales variadas (3€).
Comemos como reinas, con buenas vistas y mucha paz. Un acierto comer allí.
Nos dirigimos al bus de regreso al hotel que sale a las 14:00 y enseguida estamos de nuevo en el hotel donde, tras darnos un baño en la piscina, nos dirigimos al centro de spa pues tenemos reserva para darnos un masaje de espalda, hombros y cuello de 30 minutos (8€ cada una).
Estamos deseando volver a disfrutar de la noche en Hoi An y reservamos de nuevo para el bus de las 18:00. Hoy vamos directas a la calle junto al rio Thu Bon, pasando por el mercado y continuando por la zona de las barcas.
Hay muchísimo ambiente y nos apetece cenar por alli, en alguno de los restaurantes con vistas al río iluminado por sus barquitas.
- Hoianian: degustación de productos locales (rollitos vietnamitas fritos, white roses, wanton frito con salsa de tomate), ensalada de pomelo, fruta de la pasión y mango, 2 shake de frutas del bosque: 14€.
Antes de coger el bus de regreso al hotel, vamos a la sastrería pues lo hemos pensado y estamos decididas a hacernos unos vestidos. Enseguida decidimos la tela que nos gusta pero nos resulta más difícil elegir el modelo pues los catálogos tienen muchísimos. Cuando nos decidimos, regateamos hasta ajustar el precio a nuestro gusto y nos toman las medidas. Pagamos una señal y quedamos en que iremos mañana a mediodía a probarnos los vestidos por si hay que hacer algún retoque. Nos parece increíble.